Mamoru Oshii
Pretender hacer una completa biografía de este director en unas pocas líneas es ridículo, de manera que nos conformaremos con una introducción somera a este controvertido autor.
Nacido en Tokyo el 8 de agosto de 1951, ya desde muy pequeño tuvo como afición el cine. Veía continuamente películas, llegando al extremo no ya de ver una película por semana, sino incluso una diaria en su juventud.
Durante su juventud tuvo algunos incidentes políticos. Perteneció a una organización que se oponía al control del cine por parte de los Estados Unidos (la anti-US-Japan Security Treaty) y la policía fue a su casa. A consecuencia de esto, e intentando “enderezar” a este díscolo muchacho, en 1969 sus padres lo llevaron a una casa de campo en Daibosatsu donde perdió contacto con esos grupos.
Posteriormente aumentó sus “dosis” de cine. Durante su época de estudiante llegó a las tres películas diarias (dicen las malas lenguas que al menos una de cada tres era pornográfica, pero los jóvenes ya se sabe). Se graduó en 1976 en la Fine Arts Education School of the Education Department of Tokyo Liberal Arts University más conocida como la Tokyo Gakugei Daigaku y empezó sus pinitos en el cine con dos cortos filmados en 8 mm pasando rápidamente a los 16 mm, llegando a inventar una técnica propia de revelado. Su primer film se llamaba Okujô y contaba la historia de una joven que, soñando en pájaros, se convierte en un caza F4-Phamtom.
Empezó a trabajar en animación en 1977 y pasó por varias compañías, aprendiendo de sus maestros todo lo que pudo hasta que al fin se le concedió su oportunidad, que fue la de dirigir la serie de televisión de Urusei Yatsura y dirigió también dos de las películas de esta serie: Only You y Beatifull Dreamer.
En mi opinión, en Beatifull Dreamer es donde él inició realmente su carrera como director. No fue su primera película pero sí donde empezó a mostrar su sello personal. Un director que usando y respetando el trabajo de otros autores realiza unas obras de exquisita belleza que son también su obra. Todo el que haya visto esa película sabrá de que hablo. Oshii es fiel, cuando hace una de estas películas, al espíritu de la serie o del autor, pero imprime su propio sello personal en la obra.
En los días de la burbuja económica, Oshii fue en la práctica el inventor del “OVA”. Una animación realizada para la venta directa en vídeo. Su primer trabajo en ese campo fue la desconocida Dallos que realizó en 1983. La segunda es la conocida Tenshi no Tamago que realizó junto a Yoshitaka Amano en 1985. Después de esto empezó a trabajar en una película llamada Anchor en la que debía dirigir un trabajo de Hayao Miyazaki. El choque entre los genios llevó a Oshii a abandonar el proyecto, pasando nuevamente a alternar la animación con el mundo de las películas de imagen real.
Por esa época le ofrecieron formar parte de Headgear. Un grupo formado por artistas de la talla de Masami Yuuki, Kenji Hawai, Yutaka Izubuchi y Akemi Takada. La razón de este agrupamiento es que las compañías preferían tratar con grupos antes que con autores de forma individual. Este grupo tuvo el acierto de crear nada menos que la mítica Patlabor.
Posteriormente con Ghost in the Shell llegó su carrera a las cotas que conocemos hoy en día, y a partir de ahí el resto se escribe en estos momentos.
Mamoru Oshii ha tenido por “costumbre”, por decirlo de alguna manera, llegar al “espíritu” de las obras con las que trabaja y, respetándolo, añadir su propia contribución. Eso es lo que ocurre con sus realizaciones sobre Ghost in the Shell. Se aleja del manga original, pero respeta el núcleo del mismo para contar de nuevo esa misma historia marcando él las reglas, la iconografía y el tempo de la obra.
Es francamente difícil explicar lo que hace este genial director al que no ha visto sus obras. Su obsesión por la naturaleza del hombre, los espejos y reflejos de la realidad. Es un autor que ha elegido la animación de forma deliberada porque ésta le permite plasmar sus sueños de formas que otros medios no le permiten con tanta facilidad.
Finalmente comentaremos lo que muchos esperan saber. ¿Qué es ese perro que aparece en muchas de sus películas? Ese perro es su basset Gabrielle. Oshii es un amante de esta raza, y ese perro es suyo. Como anécdota añadida os comentaré que Oshii es un enamorado de las armas de fuego, pero que la legislación japonesa hace que solo pueda practicar el tiro fuera del país. Algo que hace habitualmente cada vez que visita los Estados Unidos.
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