Ai Yori Aoshi
Basado en el manga de Akira Fumizuki.
Producción: Pionner y Pony Canyon.
Director: Masami Shitada.
Diseñador de personajes: Kazunori Iwakura.
Música: Shunro Mashita.
Episodios: 24.
Más azul que el índigo. Ese es el nombre de esta serie.
Empiezo de esta forma porque en alguna ocasión algún aficionado se extraña al escuchar la traducción, y pregunta donde esta el "Ai" de el título (amor).
Bien, la respuesta es sencilla. Ese "Ai" es precisamente el color índigo. Para aclararlo mas hay que decir que el kanji de esa palabra es diferente, aunque la pronunciación es la misma y de ahí la confusión.
Aclarado este pequeño punto, pasemos a hablar un poco sobre esta preciosa serie.
La historia arranca en Tokio, concretamente en una concurrida estación de tren. Ahí nuestro joven protagonista, Kaoru Hanabishi, encuentra a una encantadora jovencita vestida con un tradicional kimono. La joven parece perdida y desorientada, y además ha roto una de las tiras de su sandalia. Nuestro protagonista se la arregla diligentemente y se ofrece a ayudarla.
La joven se llama Aoi Sakuraba y, para desilusión de nuestro soltero y solitario protagonista, ha ido a Tokio para encontrarse con su prometido. Casualmente las señas que Aoi tiene apuntadas corresponden a un lugar muy cercano a la residencia de Kaoru, por lo que se ofrece a guiarla.
Sorprendentemente, el lugar que indica el papel se corresponde con un solar sin edificar. Aoi esta consternada y no sabe que hacer. Como anochece y hace mal tiempo Kaoru la invita a pasar a su pequeño apartamento, en el que vive y estudia.
Conversando con Aoi, aparece una foto de su prometido. Una foto tomada hacer ya bastantes años, cuando Aoi y su prometido eran aun solo unos niños. Al fijarse un poco mas en la foto Kaoru sufre una gran sorpresa. El niño de la foto es él.
Aoi y Kaoru fueron prometidos por sus respectivas familias a una edad muy temprana. Con los años Kaoru abandono a la familia Hanabishi por el trato denigrante que le profesaron a su madre y por la crueldad con que era tratado por su abuelo. Fue desheredado y el se trasladó a Tokio, donde estudia en la universidad pagándose los estudios, la vivienda y el sustento con su propio trabajo. Aún cuando el compromiso se rompió oficialmente, Aoi había sido criada desde muy joven con el único propósito de convertirse en su esposa, y además sigue enamorada del niño que conoció apenas una breve temporada en su niñez.
Hay que reconocer que el argumento hasta aquí es original, aunque un tanto sorprendente. Lo que sigue ya es mas "normal" dentro de lo que cabe.
Obviamente un matrimonio como este cuenta con la decidida oposición de la familia Sakuraba. Kaoru ya no es el rico y prometedor heredero de los Hanabishi, sino solamente un pobre estudiante que depende de sí mismo. Aún así Aoi esta decidida a no abandonarlo, y permanece obstinada en estar con el aún en estos términos. La insistencia y dulzura de la joven empieza a ganar el corazón de Kaoru y, ante la obstinada insistencia de la joven, la familia consiente sólo hasta un cierto punto en que estén juntos.
Aviso que para presentar a algunos personajes es preciso que adelante un poco los acontecimientos, y explicar lo que ocurre en algunos de los primeros episodios. Si no queréis saberlo saltar hasta donde esta la sección de "el equipo creador".
Para vigilar a Aoi, llega Miyabi Kagurazaki. Una mujer elegante y eficiente que se había encargado de la educación de Aoi. No solo eso, sino que además lleva en sus manos buena parte de la administración de las empresas del grupo Sakuraba. Ella en un principio desprecia a Kaoru, aunque con el tiempo...
Para guardar las apariencias, se trasladan desde su apartamento a una soleada casa que se convertirá en pensión. En ella Miyabi será la Karirin (encargada) y Aoi la dueña. En ella (más bien fuera de la misma) vivirá Kaoru como un simple inquilino.
Pero la idea tiene un pequeño fallo. Una pensión atrae inexorablemente a clientes, y empezaran a aparecer algunos como amigos de Kaoru, alguna ama de llaves, algún que otro pariente, amigos e incluso una simpática mascota.
No adelanto mas, ahora vamos a mirar un poco al:
Equipo Creativo
Ai Yori Aoshi se basa en el manga del mismo título de Akira Fumizuki publicado en la revista Young Animal y tiene ya 11 tomos que recopilan la serie.
La animación fue llevada a cabo por un gran equipo, contando en la producción a grandes de la industria como Pionner o Pony Canyon.
Como director nos encontramos a Masami Shitada a quien recordamos sobre todo por Saber Marionette J.
El diseño de personajes es de Kazunori Iwakura, autor de trabajos como los diseños de Mahou-senshi Louis o Louie the Rune Soldier.
La música es de Shunro Mashita, quien se encargó en su día de la música de Mahoromatic.
La serie consta de 24 episodios.
Resumiendo
Es una serie francamente bonita y divertida. No es desde luego una serie con grandes sorpresas. Siempre me ha llamado la atención como en este tipo de series una gran cantidad de féminas se "encapricha" en mayor o menos grado por el protagonista masculino. Sólo tenéis que recordar series como Love Hina, Hand Maid May o Ranma ½ para haceros una idea. Carece de momentos especialmente "tensos" y francamente, el carácter de Aoi es poco menos que... improbable.
La serie esta disponible en DVD subtitulada en los USA por Pionner, y ha sido incluso subtitulada al castellano por aficionados y se encuentra con cierta facilidad en programas de "peer to peer".
Esta es una de esas series que no me sorprendería ver en un futuro próximo en nuestro país. Tanto por su temática como por la popularidad que esta alcanzando.
Acabaré comentando que en algunos sitios se habla de una continuación de la serie, bajo el nombre de Ai Yori Aoshi Enishi. Este punto esta totalmente confirmado, ya que aparece en la página oficial de la serie, y anuncia su emisión a partir del otoño del 2003.
Como ya he comentado y acabando el resumen, Ai Yori Aoshi es una serie muy al estilo Love Hina, aunque con un carácter mas tranquilo aunque no exento de humor. Está más basada en las emociones de sus personajes y francamente narrada con un hilo argumental que, sin ser demasiado realista, tampoco es totalmente irreal.
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