Steven Paul Jobs (1955-2011), cofundador y piedra angular de Apple, era un maleducado de carácter imposible. Perfeccionista hasta el paroxismo, excéntrico y socialmente inhábil para relacionarse con normalidad, se trataba de alguien manipulador, controlador e incluso hiriente en el trato.

Estos claros rasgos de su personalidad son los que se desprenden de la lectura del libro realizado por Walter Isaacson, autor de otras biografías como la de Albert Einstein, Benjamin Franklin y Henry Kissinger. Es presidente del Instituto Aspen (una suerte de laboratorio de ideas y liderazgo basado en valores, sin ánimo de lucro) y anteriormente fue director ejecutivo de la revista Time, así como presidente de la CNN.

Las fuentes del libro son las entrevistas mantenidas con más de un centenar de personas que lo conocieron, así como unas cuarenta con el propio Jobs (todas ellas documentadas, capítulo a capítulo, en el apartado de Notas final). Según Isaacson, a pesar de ser una biografía autorizada, gozó de libertad plena para desarrollar el libro. Es verdad que se abordan todos los temas de un modo u otro, incluso los más escabrosos. Jobs, por una vez, decidiría no intervenir más que para aportar su testimonio, sometido al contraste del de los demás entrevistados. La impresión final es la de que así fue.

Se dio el caso de que un hombre con tantos defectos reunió virtudes de equiparable magnitud, si atendemos a la transformación tecnológica y social que supusieron los productos de hardware y software surgidos en su empresa bajo el logotipo de la manzana. Steve Jobs, que vivía con un elevadísimo y peculiar estándar de diseño en la cabeza -inspirado en el minimalismo zen y la escuela Bauhaus-, es reconocido mundialmente como un gran visionario innovador que revolucionó varias industrias, a saber: la informática, el cine de animación (Pixar), la música (iPod e iTunes), la telefonía (iPhone), las tabletas y la edición digital (iPad).

El autor señala: "Podríamos incluso añadir una séptima: la de la venta al por menor, que Jobs no revolucionó exactamente, pero sí renovó. Además, abrió el camino para un nuevo mercado de contenido digital basado en las aplicaciones, en lugar de en los sitios web".

Antes de empezar

El libro da comienzo con "Personajes", una sección dedicada a los nombres de las personas más destacadas que van a aparecer a lo largo de su lectura, acompañándose un breve comentario descriptivo de cada una. Por ejemplo: "Burrel Smith. Un programador angelical, brillante y atribulado del equipo original del Mac, aquejado de esquizofrenia en la década de los noventa".
Este apartado inicial, de consulta frecuente, se va agradeciendo cada vez más según nos internamos en la obra, que supera las setecientas páginas y los cuarenta capítulos.

En "Introducción. Cómo nació este libro", se relata por qué ha sido escrito y por qué en concreto por el autor. También se expone someramente el método de trabajo y se habla de la libertad otorgada por Jobs para su redacción, a salvo de sus interferencias. Aporta, además, una mirada global sobre los grandes logros del biografiado, sin dejar de relacionarlos con su vehemente y problemática personalidad.

Una mirada a los viejos tiempos

El saberse un niño adoptado marcó la infancia de Steve Jobs. Paul R. Jobs y Clara Hagopian fueron unos buenos padres para él pero, psicológicamente, ser consciente de ese hecho desde pequeño le supuso una gran zozobra e inestabilidad. Asimismo, se convenció de que era alguien especial y "un elegido". Su padre biológico, Abdulfattah Jandali, era un profesor ayudante de origen sirio en la Universidad de Wisconsin. Allí conoció a Joanne Schieble, su madre biológica. Al no poder casarse, debido a la oposición del padre de Joanne, el bebé fue dado en adopción, con la condición de que los adoptantes tenían que ser licenciados universitarios. Paul y Clara no lo eran, pero finalmente la adopción prosiguió bajo el firme compromiso de que el niño iría a la universidad cuando creciera. Tras el fallecimiento del padre de Joanne, Jandali y ella se casaron para divorciarse siete años después, tras haber tenido una hija (la futura novelista Mona Simpson).

Así pues, Jobs creció en el seno de una familia cariñosa, y se crió en un lugar de efervescencia tecnológica llamado Silicon Valley, un parque industrial plagado de ingenieros al socaire de la floreciente industria de los semiconductores. Su padre le inculcó el amor por el trabajo bien hecho. Colegial conflictivo y díscolo, mostró desde el comienzo buenas dosis de temperamento e inteligencia.

Decepcionado por las incoherencias que detectaba en la religión, volcó su espiritualidad hacia el budismo zen, al mismo tiempo que manifestaba un vivo interés por el mundo de la electrónica.

Más tarde conocería a Stephen Gary Wozniak, un muchacho con prodigiosas dotes para la electrónica que, sin embargo, tenía problemas de adaptación social y emocional. Entre ambos se desarrolló una relación de fructífero entendimiento, a pesar de sus diferentes caracteres: Wozniak podía crear aparatos electrónicos a los que Jobs era capaz de aportar una dimensión comercial. Con el paso del tiempo, fundarían su propia empresa, Apple.

Cuando llegó el momento de ir a la universidad, a Jobs no le valían las opciones ofrecidas por sus padres. Sólo deseaba acudir al Reed College, un caro centro privado de humanidades. Su familia acabó por ceder, pero en poco tiempo él se aburrió y abandonó los estudios. En el ínterin, desarrolló y afinó su interés por la (contra)cultura hippy, el budismo, el LSD, las dietas vegetarianas severas y Bob Dylan. También había asistido a unas clases de caligrafía que le habían fascinado. Jobs comenzaba a situarse en un terreno a caballo entre lo artístico-humanístico y lo científico-tecnológico, un rasgo que lo acompañaría durante el resto de su vida. En el futuro, él sabría tomar lo mejor de ambos mundos y sacarle partido de un modo insospechado.

En 1974, con diecinueve años, comenzó a trabajar para la compañía de videojuegos Atari. Debido a su personalidad, hábitos y desaliñado aspecto hippy, para poderlo mantener en la empresa le fue asignado el turno de noche. Poco después, viajó a la India en una búsqueda de la espiritualidad oriental y de sí mismo, intentando hallar su lugar como persona adoptada y ahondar en la frustración que ello le generaba. Tras siete meses recorriendo pueblos de la India, quedó muy influido por el tipo de pensamiento irracional e intuitivo que allí encontró, tan diferente del racional occidental que cultivamos en el "primer mundo". Regresa a Atari -en donde quedaría prendado de la sencillez que imprimían a sus creaciones- y continúa congeniando con Wozniak.

Aprovechando las grandes habilidades como ingeniero de Wozniak, y las de Jobs para el diseño y el marketing, se deciden a fundar Apple Computer junto a Ron Wayne (un emprendedor con una mala experiencia previa, quien decidió abandonar Apple apenas once días después).

A partir de ahí, trabajando en el garaje de la casa de Jobs -como mandan los cánones-, comenzaron a producir sus primeros ordenadores y, con los inevitables balbuceos y dificultades, también a venderlos, colocándolos en tiendas locales. A diferencia de los de la competencia, el Apple I tenía integrados todos sus componentes (los esenciales), y estaba diseñado para facilitar un uso cómodo y amigable.

Esa labor de integración -incluyendo ahora también la fuente de alimentación- y la atención a los detalles de diseño, se verían amplificadas con el siguiente modelo, el Apple II. Para su producción necesitaban una mayor financiación y una mejor dirección empresarial. Contactaron con Mark Markkula, un joven profesional de éxito con más que probadas tablas en el mundo de los negocios, quien invirtió en la compañía al tiempo que puso su experiencia a su servicio. Eso hizo que Apple creciera y se consolidase como una compañía seria, a tener en cuenta en el naciente mercado de la microelectrónica e informática de consumo.

Jobs mantenía una relación afectiva intermitente y esporádica con Chrisann Brennan, su antigua novia del instituto. En 1977 se quedó embarazada y al año siguiente dio a luz a una niña. Jobs, con veintitrés años (curiosamente, la misma edad que tenía su madre biológica cuando lo concibió a él), se desentendió de ella, pero sin embargo insistió en la elección de un nombre adecuado: Lisa. Ello no impidió que bautizase a su siguiente proyecto tecnológico con ese mismo nombre, para el desconcierto de todos. Un año después, se sometió voluntariamente a una prueba de paternidad que concluyó que Lisa era su hija. Por entonces, Apple iba a salir a bolsa y Jobs sabía que era mejor solucionar ese tema cuanto antes...

El río de la vida (y obra)

...Y esto sólo es el principio. El resto de esta completa y detallada biografía sigue desgranando anécdotas (muchas de ellas, tan hilarantes como desasosegantes), datos fácticos, nombres, situaciones, malentendidos, su lucha contra el cáncer, alianzas y traiciones...

Así, no se esquivan asuntos, algunos de ellos espinosos, como el -menos que espionaje-, "copieteo industrial" a Xerox (que incluso continuó en cascada), el trato con Bill Gates y Microsoft -un permanente tira y afloja en el marco de la misma industria- y los diferentes enfoques conceptuales seguidos por ambas firmas. Asimismo, se narra el tormentoso diseño de los productos y las fricciones interdepartamentales en la compañía de la manzana (especialmente, la larga relación amor-odio de Jobs con el nuevo director ejecutivo (CEO) de Apple, John Sculley -exdirectivo de Pepsi y promotor de la exitosa campaña "Desafío Pepsi"-) y la lucha por recuperar, infructuosamente, el poder directivo antes de ser desterrado durante más de diez años de la empresa que había fundado... para acabar regresando en su declive y llevarla, centrándose en unos pocos productos, a las más altas cotas de éxito, creatividad e innovación.

No sin antes, por cierto, haberse estrellado por el camino con su nueva empresa, NeXT, y haber tenido el olfato de "reciclar" e invertir en un mustio departamento de animación por ordenador que, más adelante y bajo su tutela, sería conocido como Pixar.

A la vida sentimental y amorosa de Jobs se le dedica en particular todo un capítulo, donde se nos descubren sus flirteos y su vena romántica. Salió, entre otras, con la cantante Joan Baez, pero sería Laurene Powell la mujer con la que se casaría y con quien tendría tres hijos.

Tampoco se deja de examinar sus (casi siempre tensas) relaciones con ellos y Lisa -su primogénita-, su hermana y padres biológicos.

Muestra de ello es la interesante galería fotográfica situada en el ecuador del libro: son más de veinte imágenes correspondientes a diversos momentos de la vida de Jobs, divididas en dos grupos. En primer lugar, una selección realizada por su amiga y fotógrafa Diana Walker, centradas sobre todo en su vida profesional. A continuación, del álbum familiar de Jobs, varias fotos de su boda y viajes en compañía de su esposa e hijos. Todas las imágenes del libro han sido impresas en blanco y negro.

Más adelante, y ya hasta el final de la biografía, el texto gravita en torno a su éxito como director ejecutivo, los detalles de la creación de los productos más famosos de Apple -el iMac y todos los señalados previamente- o los vaivenes de su mortal enfermedad. No obstante, tampoco se deja de lado cómo encajó nuestro protagonista el surgimiento de las nuevas empresas de Silicon Valley (Google, Facebook...), la reunión que mantuvieron todos ellos con el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, el mundo de las aplicaciones para dispositivos móviles, las tensiones con Adobe, etc.

Es de agradecer que, a lo largo de la lectura, el autor otorgue relevancia a dos aspectos característicos de Apple: por un lado, la publicidad empleada para proyectar su filosofía e imagen de marca (agencias, campañas, creativos...) y, por otro, la génesis y evolución de las -en principio, insospechadas- tiendas físicas de Apple.

Del mismo modo, el famoso "campo de distorsión de la realidad" de Jobs (su habilidad para influenciar y convencer a las personas a las que se dirige, mientras está presente) es también muy comentado por el biógrafo, a partir de variados y curiosos testimonios.

Recapitulemos

A quien le interese con intensidad la figura de Steve Jobs, le gustará este libro. Es prolijo en la información que suministra -se diría que, tal vez, demasiada-, ocupándose de la práctica totalidad de asuntos relativos a la vida y obra de nuestro protagonista. Apple se hallaba íntimamente ligada a él y viceversa, de manera que ambos pueden considerarse integrantes de un mismo todo.

La vida de este hombre se nos presenta de forma tan estrafalaria y atípica (pues él era así, y se comportaba de ese modo), que casi siempre encontraremos, en sus pequeñas historias o reacciones, un puntal para seguir leyendo entre las aguas del humor y la desazón. De por sí, esto ya justificaría la adquisición del libro por parte de los lectores que deseen conocer su persona más de cerca.

Del mismo modo, a pesar de hacer gala de un constante, rico, sabroso y verosímil anecdotario, puede que el texto resulte demasiado extenso para el lector casual, no tan atraído por su figura ni por el nacimiento y posterior evolución de los microordenadores o la informática de consumo. Para él, existen a la venta otros libros similares más asequibles en ese sentido.

La narración es bastante fluida, pero al detenerse en tantos detalles y extenderse considerablemente en varios segmentos, exige del lector tiempo y, por momentos, una cierta paciencia. Por ejemplo: el relato de la aparición del exdirectivo de Pepsi John Sculley y sus consecuencias; la marejada empresarial que originaron las luchas de poder; la alternancia y características de los altos cargos que tuvo Apple, o el penoso desarrollo de algunos de los primeros productos. En algún momento, también se tiende a reiterar ciertos datos innecesariamente, si bien estos casos son muy aislados y, a la luz del producto resultante, lo extraño es que no suceda a menudo.

Como contrapartida, resulta una obra de referencia a la que poder acudir para repasar, con pelos y señales, períodos de la vida de Jobs y de su empresa. La estructura utilizada facilita esa tarea de consulta.

Algo que me ha gustado de esta biografía, es el hincapié que se hace en el carácter y las emociones de la mayoría de las personas mencionadas (ya desde el apartado inicial "Personajes"), lo que dota al conjunto de una impagable dimensión contextual.

Al principio no estaba capacitado para ello pero, tal y como señalaba uno de los altos cargos de Apple, Steve Jobs supo transformarse finalmente en un directivo, no ya en un visionario o mero ejecutivo. Desde una perspectiva más realista, logró atenuar su afán de control total, se centró en el detalle al producto y aplicó una severa disciplina a los proveedores. Sus lemas fueron, como siempre, la simplicidad y la unidad. También, justo es mencionarlo, conoció a Tim Cook, avezado logista y actual número uno de la compañía de Cupertino.

No se habla tanto de los últimos momentos de la muerte de Jobs (que se suponen de carácter privado e íntimo), y nada en absoluto de la conmoción e impacto mundial que sociológicamente supuso su fallecimiento; probablemente, debido a motivos de planificación editorial.

Paradójicamente, hoy, la figura de Jobs se contempla con cierta antipatía por buena parte de los partidarios del sistema operativo para móviles Android (de Google) y su código abierto, a semejanza de lo que sucedió con la imagen de Bill Gates años atrás.

A la espera de la adaptación cinematográfica de su biografía oficial, a quien le apetezca ver un telefilme sobre Steve Jobs, Bill Gates y los geniecillos de la efervescente industria informática de los años 80, le recomiendo la producción para TV Piratas de Silicon Valley (Martyn Burke, 1999), en la que se representan algunas de las historias contadas en este libro.

Para lo que seguramente no haya que esperar demasiado, será para asistir a una nueva edición ampliada del libro que nos ocupa, pues Walter Isaacson ya ha manifestado su intención de incluir material no empleado hasta ahora, así como anotaciones que permitan una mayor profundización en la lectura del que ha resultado ser el libro más vendido del año en Amazon, con diferencia sobre los demás superventas.

Ficha técnica

Título: Steve Jobs.

Autor: Walter Isaacson.

Editorial: Random House Mondadori

Línea: DEBATE Biografía

Primera edición: Octubre de 2011.

Traducción de David González-Iglesias González.

Páginas: 744.

Precio: 23,90 € en versión papel. 14,99 € en versión digital.

Puntuación

Edición 6.5
Información 9
Desarrollo 7.5
7,7

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