El 2 de Julio de 2010, en la sala Apolo 2 de Barcelona, descargó una de las mejores bandas de power metal que se puede ver en la actualidad en cualquier lugar del mundo, los japoneses Versailles. La banda surge en 2007 de la unión entre dos pesos pesados del visual kei, Hizaki (Hizaki Grace Project, Sulfuric Acid, Schwardix Marvally) y Kamijo (Lareine), a la guitarra y a las voces, respectivamente. A ellos se les unirán Teru como guitarrista, Yuki a la batería y Jasmine You al bajo. Desgraciadamente, Jasmine muere el 9 de Agosto de 2009, durante el proceso de grabación del segundo disco de Versailles, conmocionando a toda la escena musical afín. La banda, pese al dolor, decide proseguir con su carrera para honrar la memoria y los deseos de Jasmine You, que es sustituido en directo por bajistas de sesión. En este Tour de presentación de JUBILEE:Method of Inheritance es Masashi quien hace cargo de las líneas de bajo de Jasmine.

Versailles se ha convertido rápidamente en la punta de lanza del visual kei en todo el mundo, obteniendo un reconocimiento muy importante de parte de los fans del fenómeno cultural japonés. Su cuidada estética, que recrea el barroquismo de las grandes cortes de la nobleza europea del XVII, el tremendo virtuosismo instrumental y unas composiciones tan potentes como melódicas han cimentado el ascenso de Versailles hacia una popularidad que comienza a trascender los límites que este tipo de bandas suelen encontrarse fuera de Japón.
En el concierto estaba prohibido –teóricamente- sacar fotografías, con lo que habrá que esperar a que se publiquen las fotos oficiales para disfrutar de imágenes o grabaciones de buena calidad. En todo caso, incluyo algún enlace a vídeos de otros conciertos y al último single de la banda para que quien no los conozca pueda hacerse una idea.

Advertencia


En esta reseña me voy a extender bastante sobre algunas cosas que considero negativas, o que me chocaron, acerca de determinadas actitudes del público que fue a ver a Versailles.
Querría aclarar, antes de nada, que “no es nada personal”; cada vez que voy a Japón me paso por Takeshita dori, me gusta la estética visual kei y Jrock –aunque yo no la use- y me encantan infinidad de bandas de Jrock o de visual que no hacen Heavy Metal, como Mucc, Exist-Trace, Rentrer en Soi, Sadie, Alice Nine… , incluso grupos mucho más blanditos como Siam Shade, Luna Sea o Lareine. Además, creo que la puesta en escena de Versailles es uno de sus grandes atractivos, como lo es en tantos otros grupos de su entorno, y me parece muy normal que haya una preocupación estética importante entre sus aficionados. Es decir, en absoluto tengo ninguna animadversión por la cultura urbana derivada de estos movimientos culturales japoneses, más bien al contrario, siento un profundo interés.
Pero hubo cosas que no me gustaron de algunos sectores del público, comportamientos que me parecen impropios de un evento de metal o de rock, y quería reseñarlo claramente. Seguro que lo que voy a criticar es injusto para la mayoría de los seguidores de Versailles, y pido disculpas de antemano por ello. No pretendo ofender a nadie, y menos aún a un colectivo con el que me une, entre otras cosas, gustos musicales.

Música Heavy, estética Visual






En primer lugar, querría destacar algo acerca del visual kei: es un movimiento estético al que recurren bandas de muy diferentes características musicales, desde el heavy metal hasta el pop. El visual kei, que se subdivide en muchísimas tendencias, no tiene entidad más allá de su impacto estético, es un modo de vestir, incluso de vivir, pero no sirve para definir a ninguna banda. Ni siquiera es posible establecer un canon exacto de lo que es el visual kei, más allá de algunas generalidades que se quedan cortas en cuanto comparamos, por ejemplo, al oshare con el eroguro kei. Incluso dentro del eroguro hay que reconocer que, por decir un par de grupos, Despair´s Ray tiene poquito que ver con Merry, y las diferencias internas se pueden multiplicar en todos los estilos y subestilos.

Por eso, respecto a lo que define la propuesta musical de Versailles, hay que repetir que hacen Power Metal en su versión más perfeccionada, simple y llanamente. No hay más vueltas que darle, sus canciones están en la línea de Rhapsody, Gamma Ray, Helloween o los X-Japan del “Blue Blood”; es más, Versailles se caracterizan por ser especialmente cañeros. En Europa es muy raro encontrarse riffs tan duros como los de Hizaki y Teru, especialmente en un momento en el que muchas bandas de heavy se reconvierten al Hard Rock. Las composiciones de Versailles son melódicas, pero grandiosas, complejas y épicas, llenas de guitarras a toda velocidad y bases rítmicas muy contundentes.

Sin embargo, el público que acompaña a la banda en España está completamente alejado del heavy metal. En su inmensa mayoría se trata de jóvenes influenciados por la estética de algunas culturas urbanas de Tokio –léase, Harajuku-, cuyos gustos se orientan más hacia bandas de J-Rock como Mucc, Nightmare o Girugamesh. ¿Por qué los seguidores de un grupo tan duro como Versailles se interesan tan poco por otras bandas japonesas de heavy metal, como Galneryus, Alhambra o Concerto Moon, y tanto por sonidos tan alejados de Versailles como Miyavi o Maximum The Hormone, también japoneses?

Habría mucho que hablar al respecto, pero me temo que una respuesta podría ser ésta: a una parte de los seguidores potenciales de Versailles en España les interesa menos su música que su estética. Versailles utiliza como gancho una presentación digna de la corte del Rey Sol y la belleza física de todos sus integrantes, aunque los focos apuntan ante todo a Kamijo y Hizaki. En verdad son guapísimos, y el aspecto andrógino y la estética barroca de la banda son una carta de presentación impresionante, fascinante.
A mí me da exactamente igual que los muy grandes Blind Guardian salgan a tocar en vaqueros y camiseta, pero hay que reconocer que el espectáculo visual que ofrece Versailles potencia el atractivo de su música. Aún así, el hecho de que la belleza de los músicos y la estética recargada sean elementos claves del fenómeno Versailles no quita que la música sea lo único que cuenta, a la hora de la verdad.

Seré claro a este respecto: Si Kamijo y Hizaki fueran feos, si Versailles se presentasen al directo en vaqueros y camiseta negra y si prescindiesen de la parafernalia de “rosas y princesas”, el 2 de Julio en Barcelona probablemente hubiéramos estado cuatro gatos contados viendo a esta banda. Es más, ningún promotor se hubiese arriesgado a traerles, porque apenas un puñado de heavies y otro puñado de “J-rockeros” nos hubiéramos interesado por Versailles.

El concierto

I – El ambiente general

Desde el primer momento me sentí muy sorprendido por algún comportamiento de los asistentes al concierto. A pesar de que había un grupo de unas veinte o treinta personas, que habían hecho cola desde las seis de la mañana, a eso de las nueve y pico un grupito de diez o quince se agolparon en otra posible entrada, intentando formar una cola alternativa. La cuestión es que la sala Apolo –en coordinación con el club de fans de Versailles, supongo- repartía numeritos que permitirían, en orden de llegada, el acceso escalonado al interior de la sala y, por tanto, la ubicación frente al escenario. El intento de saltarse la cola y conseguir un número de acceso más ventajoso fue abortado, pero no deja de chocarme la falta de solidaridad de tal comportamiento, en especial en un concierto de dimensiones casi familiares. Si hablásemos de la masificación de AC/DC o de U2, todavía sería comprensible la picaresca.

Ya en el interior del concierto, y esperando la salida de Versailles, que se retrasó media hora, se confirmaron algunas de mis peores expectativas. En la sala había muchas seguidoras –y algún seguidor- absolutamente histéricas, típicas de cualquier fenómeno de moda de la MTV. Eso sí, el erotismo que transmite el directo de Versailles en parte lo justifica, es un fanatismo más agradable que la tontería puritana de los directos tipo “Disney”, pero la actitud de estas chicas no dejaba de ser un poco exagerada. Cada vez que Kamijo o Hizaki se acercaban al borde del escenario decenas de manos se lanzaban a tocarles como si se tratase de una sesión de strippers en una despedida de soltera.

Incluso Versailles parecieron tomarse un poco a cachondeo el asunto. Al final, los bailes insinuantes de Kamijo y sus coqueteos con el público tenían tanto de paródico como de sincero: de hecho, en el último tema prácticamente se descojonaba mientras dejaba ver un poquito de su pecho para provocar los gritos histéricos de muchas de las presentes. Me parece un tipo de fanatismo más propio de, no sé, Tokio Hotel o El Canto del Loco, que de una banda que hace power metal.

Un momento francamente desagradable tuvo lugar cuando Hizaki, ataviado con su característico traje de dama del siglo XVIII, no podía desenganchar los vuelos de su vestido de la marabunta de manos que le habían cogido. Un grupo de chicas tuvieron que ayudarle a liberarse para poder proseguir.

En fin, una cosa es perder los papeles por unos chicos guapos –insisto, su belleza es impresionante, puedo entender las reacciones-, y otra es olvidar que son músicos que hacen su trabajo, ni son dioses ni son gigolós.

Al margen de este histerismo que a mí, en particular, se me antojó desproporcionado y excesivo, también me sorprendió el comportamiento egoísta y poco solidario en las primeras filas. La sala estaba a tres cuartos de su capacidad, esto es, unas 300-350 personas, con lo que se podría haber visto el concierto con toda comodidad, sin apretarse y sin padecer el sofocante calor de Barcelona y de la sala. Sin embargo, en las primeras cinco filas todo eran empujones e intentos de ganarse la posición los unos a los otros; eso implicó que mucha gente viera el concierto asfixiada y zarandeada, cuando había sitio suficiente.

Yo estuve en las primeras filas de Versailles, hacia la tercera, así que sé de lo que hablo. Varias chicas bajitas no pudieron ver casi nada en todo el concierto porque era imposible dejar que pasasen hacia adelante: en cuanto uno se movía para permitir que alguien que no podía ver mejorase su posición, cinco o seis le empujaban para quitarle el sitio. No sólo empujones, sino cargas. Al principio parecían pogos –el típico juego de chocarse violentamente-, pero en realidad eran personas aisladas que saltaban contra alguien, le desequilibraban y se hacían con su posición a la fuerza.

He estado en muchos conciertos de heavy y puedo verificar que en eventos mucho más masificados, y con auténticas salvajadas de pogos, se estaba mucho más cómodo sin preocuparse por perder el sitio en la fila. Y puedo incluir conciertos tan bestias como los de Napalm Death o Soziedad Alkoholika, en los que no tenías que estar todo el tiempo luchando por conservar tu posición.

En resumen, la actitud del público me sorprendió mucho, no contaba con los empujones gratuitos –un pogo es divertido, pero los empujones no tanto-, los intentos de colarse y el histerismo desaforado. Sin duda, muchísimos de los asistentes disfrutaron amigablemente del espectáculo grandioso de Versailles, pero lo cierto es que estas actitudes eran bastante generalizadas en las primeras filas.

II – Versailles en directo





La verdad que no fue un gran concierto; de hecho, diría que Versailles no tuvieron un gran día. El sonido fue bastante malo: durante dos canciones no se escuchó nada la voz de Kamijo, y el resto del concierto se le oyó bajísimo. Las guitarras se acoplaban una sobre la otra, la batería solapaba en algún momento el sonido de la rítmica y, en general, todo sonaba bastante embarullado.

Pero no por culpa de los músicos de Versailles. Quedó claro que en el aspecto instrumental Versailles son un auténtico prodigio, una delicia en todos los sentidos. Hizaki es un guitarrista que si se vistiera de hombre y no fuera japonés sería considerado un héroe de las seis cuerdas en todo el mundo, al nivel de Yngwie o de Satriani. Lacras del machismo y del eurocentrismo. El espectáculo en cada sólo de Hizaki fue tremendo, el hombre toca pasajes virtuosos con una facilidad que dejó a todo el mundo embobado. El otro guitarra, Teru, no alcanza los niveles de Hizaki pero podría ser el solista de la práctica totalidad de bandas de rock y heavy del mundo, no desmerece en absoluto al lado de Hizaki.

Yuki, a la batería, también es una maravilla. Me tiene enamorado, especialmente con su trabajo en el último disco de Versailles; no realiza ninguna exhibición solista, pero añade una textura y una variedad de golpes a las canciones que no pueden pasar desapercibidas. Tiene pegada y muchísima presencia, no sólo marca el ritmo, no sólo acompaña, forma parte de la riqueza instrumental de Versailles. Masashi, por su parte, interpretó con total solvencia las líneas de bajo de Jasmine Yu –muy notables-, pero lamentablemente la mala calidad del sonido no me permitió apreciar su labor del todo.

El caso de Kamijo es asunto aparte. Es, musicalmente, el eslabón flojo de Versailles; su tesitura vocal está bastante limitada y apenas tiene potencia en la voz: a diferencia del resto de músicos de la banda, no hace lo que quiere, sino lo que puede. Si Versailles contase con un cantante como Toshi (X-Japan), se elevarían de inmediato a la categoría de leyenda.
Y sin embargo, Kamijo tiene una voz tan cálida y un gusto para la melodía tan exquisito que no se puede concebir a Versailles sin él. Con Kamijo pasa algo similar a lo que ocurre en Bon Jovi con Jon, un cantante muy limitado técnicamente que aporta, aún así, una textura especial a las canciones que las hace únicas. Kamijo podría ser mejor cantante, pero su voz es tan hermosa que supera cualquier obstáculo, y su carisma sobre el escenario hace el resto. Además, en el último disco de estudio de Versailles, se nota una evolución muy positiva de Kamijo, que cada vez canta mejor y con más recursos.

En todo caso, se puede ver en bastantes vídeos de otros conciertos que Versailles ha tenido noches mucho mejores que la de Barcelona. Fue un concierto digno, lleno de momentos intensos y con mucho virtuosismo, pero al que le faltó bastante ritmo y le falló la conexión de la banda con el público. Cada dos o tres canciones la banda se detenía, se daban la vuelta con todas las luces encendidas y se les veía de espaldas, hablando con los técnicos de sonido, leyendo cosas, desentendiéndose del show… Eso siempre rompe el ritmo del directo. Además, Kamijo no tiene ni idea de hablar inglés –a pesar de que muchas partes de sus canciones se cantan en inglés- y no pudo hacer valer su experiencia como frontman. En alguna ocasión solicitó headbanging –o sea, cabeceos frenéticos- y el público no le entendió. También intentó que la gente le siguiera en algún típico juego de corearse mutuamente banda y público, pero entre lo bajo que se oía su micro y que muchas cosas las decía en japonés, la cosa quedó un poco deslucida.



Pero el público se lo pasó en grande, de eso no cabe en duda. Además, la discografía de Versailles es, simplemente, increíble. Entre dos discos de estudio y un maxi de 7 canciones han juntado tal cantidad de himnos que no podrían hacer un mal setlist ni a propósito.
Tocaron el siguiente repertorio:

1. Sound in Gate
2. Intro (Noble)
3. Aristocrat´s Symphony
4. Gekkakou
5. Zombie
6. Ai to Kanashimi no Nocturne
7. Prince
8. The Umbrella of Glass
9. Catharsis
10. Shout and Bites
11. Amorphous
12. Serenade
13. God Palace
14. Ascendead Master

ENCORE

15. The Red Carpet Day
16. The Revenant Choir

El final, magnífico, enlazando tres temazos dignos de figurar en la historia del heavy metal. Lo único que eché de menos fueron dos canciones que para mí son de lo mejor de la banda, After Claudia y Suzerain, pero, en fin, no se puede tener todo.

Comentarios

Toshiki

Sábado, 10 de julio de 2010 01:26:38

Cierto es que Kamijo quizá no tenga el mayor o mejor registro vocal, pero como bien has dicho, tiene un carisma que lo envuelve y lo hace único.

Me hubiese encantado ir a este concierto, pero no pudo ser. Una lástima que el sonido no fuera todo lo bueno que podria haber sido, sigue siendo una de las asignaturas pendientes de muchos conciertos con público no muy numeroso.

Nisei

Viernes, 16 de julio de 2010 07:59:08

Con lo que haz escrito sobre esta banda me ha interesado mucho , la verdad yo no los conocia y podria decir que me entere de su existencia por que tambiem vinieron a Chile. Una de mis bandas preferidas es Luna Sea , (es imprescindible),pero tambien escucho musica de otros "estilos".
Me gusto mucho esta reseña,y como describes a los integrantes del grupo.
Por aca en Noviembre se va ha presentar VAMPS, es un concierto al que pretendo asistir,(aunque no soy una fanatica del grupo), en mi caso es mas por que su vocalista es Hyde, que me interesa asitir , aunque el grupo tiene canciones que son muy buenas (a mi parecer).Bueno el punto es que veo muy probable que ocurra lo que tu mencionas sobre las "fans" histericas y desenfrenadas , en especial por HYDE, lo cual si ocurre seria muy molesto ,considerando que lo que uno mas quiere es disfrutar de un buen concierto y por sobretodo escuchar al grupo en ves de a las histericas. Gracias por la reseña, haz hecho que me interese por este grupo,comenzare a buscar material Versailles.

nurz

Jueves, 05 de agosto de 2010 20:18:14

Gracias por la reseña! Por desgracia no siempre es fácil encontrar críticas de conciertos (en este caso de bandas japonesas que emprenden la aventura europea) hechas con la cabeza y no con las hormonas ;) No pude asistir a este live, y siendo de Versailles estaba claro que valdría la pena aunque no fuera una de sus mejores noches. Miedito me da cuando en octubre VAMPS desembarque en Barcelona, entre mi estatura y que ya no estoy hecha una mozuela ya puedo ir preparando el arnés xD. Por cierto, si os interesa LUNA SEA recién he creado un grupo en fb para unir a la comunidad de SLAVEs españoles (aunque todo el mundo es bienvenido ^^)en motivo de su REBOOT: SLAVE Spain LUNA SEA (http://www.facebook.com/group.php?gid=136839319687056. Ojalá nos dejen nuevos y brillantes himnos en el futuro.

Añadir comentario
  • Soy usuario de Mangaes
  • No soy usuario de Mangaes pero quiero registrarme
  • No soy usuario de Mangaes, usaré mi mail
  • Entrar con Twitter
(El email no se verá públicamente)