Viñetas contra el silencio



Tuvieron que pasar muchos años después de la muerte de Franco para que las víctimas de la Dictadura comenzasen a perder el miedo, para que contasen a sus nietos la historia de un país ahogado en sangre y silencio. Ese fue su único consuelo, el único reconocimiento tributado a decenas de miles de personas asesinadas por el franquismo, “vivir para contarla”, como diría García Márquez. España jamás conocerá la dignidad de Argentina, de Grecia, de Chile, de Portugal…, de los países que juzgaron a sus dictadores, que depuraron responsabilidades, rehabilitaron a las víctimas e investigaron su historia. En esos países, el pasado tuvo que rendir cuentas ante la democracia. Para siempre tendrá España la vergüenza del pacto del silencio con el que se arrojó a la basura la memoria de aquellos que murieron, desaparecieron y callaron por defender la libertad.

Pero, en estas, llegaron los artistas, los dibujantes de tebeos. Unos pocos se atrevieron a tomar los lápices para rasgar el manto denso con el que se pretendía asfixiar a la memoria, y abrieron, poco a poco, brechas por las que se filtró un poquito de aire fresco. Carlos Giménez –sobre todo, y siempre, Carlos-, Ángel De la Calle, Altarriba, Galadí, Vittorio Giardino… Autores de dentro y de fuera del país que han encerrado la memoria en viñetas para liberarla, lejos del alcance de la ley del silencio impuesta por jueces y políticos.

En esta selecta nómina de autores se puede incluir, con todos los honores, a Paco Roca. El autor valenciano ya se había aventurado en los terrenos de la memoria histórica con El Ángel de la Retirada, una reconstrucción de la vida de los exiliados españoles en los campos de refugiados de Francia. Su obra más famosa es todavía, sin duda, Arrugas, reconocida internacionalmente –especialmente en Francia, país que adoptó artísticamente a Paco Roca- y galardonada en 2008 con el Premio Nacional del Comic.

El comic español de los cincuenta



En El Invierno del Dibujante Paco Roca cuenta la historia de un grupo de dibujantes de tebeos que intentaron crear su propia revista al margen de la editorial Bruguera, que controlaba no sólo el mercado, sino la titularidad de sus personajes. Bruguera se arrogaba los derechos sobre su único patrimonio en tanto artistas.

Era la España de los años cincuenta. En aquellos tiempos, como escribe Toni Guiral en el epílogo de El Invierno del Dibujante: “Los inviernos eran más fríos, los veranos más calurosos, las calles más grises. La dicha de los vencidos estaba confiscada. Y los vencidos éramos casi todos”. En aquél país que lloraba Alberti desde Francia, al que nunca podrían cantar ya Hernández ni Lorca, asesinados por los que gritaban Muera la Cultura, todo era mediocre, descolorido.

Esta mediocridad la captura perfectamente El Invierno del Dibujante. Paco Roca rasca ese barniz tan olvidado del régimen, la atonía social y el terrible atraso cultural y científico respecto del mundo avanzado. Este país teñido de grises impregna la obra de los magníficos novelistas que surgieron en el llamado realismo social, como Cela, Luis Martín Santos, Rafael Sánchez Ferlosio o Ignacio Aldecoa. Hoy casi parece profético ese existencialista Nada con el que Laforet titula su primera novela, en 1944.

Guión y Dibujo



El comic se concentraba, en aquellos tiempos, en la evasión. Ramalazos de crítica social de la mano de personajes como Carpanta –espléndida puñalada a la censura- pero, en general, humor y aventura, obras orientadas a niños en una época en la que todavía no se podía concebir al comic como arte secuencial.

El Invierno del Dibujante cuenta un momento clave de la historia de la viñeta, en la que un grupo de dibujantes de la todopoderosa editorial Bruguera tratan de dar vida a su propia revista. Paco Roca ha investigado cuidadosamente la historia de este arriesgado proyecto, y hace desfilar por sus páginas a los protagonistas. En realidad, el comic es un quién es quién de los protagonistas de la historieta española Escobar, Vázquez, Ibáñez, Conti, Victor Mora, Robert Segura…

Seguir las vivencias, los éxitos y fracasos de los artistas de los cincuenta ya es aliciente más que sobrado para comprarse este comic, pero hay mucho más. Paco Roca ha construido una narración fluida que alumbra los efectos de la opresión de la dictadura en cada persona, las derrotas vitales, la renuncia a los ideales y el silencio forzado. Pero no hay estridencias, ni proclamas políticas. En El Invierno del Dibujante los personajes, contagiados de su época, sobreviven como pueden, tratando de sacar a flote sus ideales sin hacer mucho ruido, sin llamar la atención.

En cuanto al dibujo, Paco Roca no falla. Es un artista vigoroso, preciso y lleno de amor hacia los detalles. Como un buen novelista, Paco Roca persigue el detalle significativo en sus fondos y en sus personajes. La sombra de los árboles en una calle mojada, el lápiz rojo de un censor, los archivadores de la editorial, la diferencia de ropa entre las clases altas y los trabajadores… Mención aparte para el color, con el que Paco Roca ha jugado perfectamente para mostrar la vida interior de sus personajes.


Lo único que queda es desear que las nuevas generaciones de artistas sean capaces de conjugar, como Paco Roca, una calidad narrativa impecable con el compromiso con la verdad de la Historia. Como decía Carlos Giménez, modelo de trabajador de la viñeta, “Yo no soy neutral, no lo he sido en mi vida. Ni uno solo de mis trabajos, ni uno solo de mis álbumes, desde que fui mayor de edad y decidí mirarme al espejo sin avergonzarme, puede etiquetarse de neutral.”

Ficha técnica

El Invierno del Dibujante

Autor: Paco Roca
Editorial: Astiberri
Colección: Sillón Orejero
Formato: Cartoné, Color, 128 páginas.
Publicación: noviembre de 2010
Precio: 16 euros

Comentarios

egoitzosaba

Jueves, 10 de febrero de 2011 09:20:34

No solo de manga vive el hombre (y la mujer).

Ademas del dibujo (sobresaliente), la historia (podria decirse q es cultural) y la edicion (tapa dura, excelente impresion) llama la atencion el diferente tratamiento del color segun la estacion del año, muy muy buena.

Astiberri esta haciendo las cosas muy bien y Paco Rojas con "El invierno del dibujante" y "Arrugas" esta que se sale.

Un saludo

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