Nombre: Vanessa Durán.

Lugar de nacimiento: Santiago de Compostela.

Licenciatura en Bellas Artes, Especialidad Diseño y Artes Visuales (Universidad de Vigo)

Dibujante, autora de cómic, ilustradora. Múltiples obras y colaboraciones en libros y revistas. Exposiciones.

Premio de Ficomic en el I Salón del manga de Barcelona.

Sitio web: Scarlet Heaven

Nota: La fecha que aparece sobreimpresionada en algunas de las fotografías, no es la correcta. Debería figurar: 26/03/2011.

La entrevista

Bueno, Vanessa, muchas gracias por atender esta entrevista de Mangaes. Lo primero, felicitarte por tu trabajo en El esclavo de la Rosa. Nos encontramos en A gata tola, que es la librería especializada de Santiago de Compostela donde, hoy, 26 de marzo, va a haber una presentación de la obra a las seis y media y se van a firmar ejemplares, etc., de la mano de la dibujante Vanessa Durán.

¿Cómo surgió, Vanessa, la oportunidad de emprender este proyecto con el guionista Javi Cuho, en el marco del sello NowEvolution?

Surgió antes de que existiera NowEvolution, a través de un mail de Javi Cuho. Yo lo conocía por otros trabajos con otros dibujantes, que había hecho con un dibujante madrileño amigo mío, Hokane, y me mandó un mail contándome una historia que a él le apetecía hacer en cómic. Un cómic, en principio, cortito. Y a partir de este primer mail, hubo muchos más y fue surgiendo El esclavo de la Rosa. Era un esbozo de idea que él tenía, y a partir de ahí fue evolucionando una historia completamente nueva y distinta.

Las calles de la ciudad, la imprenta de Gallimard, las mansiones de los nobles, los ropajes... ¿Por dónde empieza uno para documentarse y abordar la recreación visual del París prerrevolucionario de 1787? ¿Supuso un reto para ti?

Sí, porque nunca había hecho ningún tipo de historia ambientada en esa época, pero me he ayudado mucho de películas. He visto muchísimo cine francés, incluso en versión original francesa, para intentar captar la esencia de esa época, porque hay una tendencia a hacer películas y cómics de esa época donde sea todo como muy oscuro y muy tétrico, y a mí no me interesaba ver ese aspecto tan oscuro, sino uno más luminoso. Hay una película en especial, María Antonieta, de Sofía Coppola, que me inspiró mucho para esta estética y esta época.

“El esclavo de la rosa” me ha parecido, digamos... un yaoi peculiar, atípico. ¿Coincidirías con esa impresión?

Es que, tanto Javi como yo, no lo consideramos exactamente un yaoi.

¿Qué elementos diferenciadores destacarías, o cómo lo enfocarías?

En realidad, el protagonista simplemente es un chaval homosexual, pero el elenco de personajes que hay alrededor... La historia yaoi debe estar centrada en personajes homosexuales exclusivamente y en relaciones entre ellos. Esta historia tiene muchos más personajes, muchos más hilos argumentales, y de hecho, en la parte trasera del tomo, que creó NowEvolution expresamente, ya se ve que no [por el anagrama que indica con símbolos los sexos implicados en las relaciones], que va a haber relaciones de ambos tipos, o sea, tanto entre hombres y mujeres como historia yaoi. No se puede definir como yaoi a secas.

Parece haber consenso, sin embargo, cuando habitualmente se te percibe como una autora yaoi. Eres recordada también por tu trabajo en la revista de corte yaoi 'Itaii itaii'. ¿Te sientes especialmente cómoda con esta temática, en general? ¿A qué se debe, en ese caso?

No, fue una casualidad. A mí me gustan muchísimos temas y muchas variedades de historia. Lo que sucede es que, cuando surgió Itaii itaii en el 2002, más o menos, éramos un grupo de amigos que queríamos publicar, y estábamos intentando encontrar algo que no se estuviera publicando en España y que fuera muy llamativo y original. En ese momento, se nos ocurrió la idea de hacer yaoi, y a partir de ahí se empezó también a traer títulos a España que hasta aquel momento no había, prácticamente. Y una vez que empezaron a salir los títulos, ya seguimos publicando en la revista por inercia, porque era cerrada, no podías salirte del tema. Pero vamos, que he hecho historias de vampiros, romance shojo... Muchas otras cosas además de yaoi.

Para este trabajo, “El esclavo de la rosa”, ¿trabajaste a distancia con Javi Cuho? Si es así, ¿qué medios utilizabais para comunicaros, y con qué frecuencia? Ya mencionaste mails...

Sí, totalmente a distancia. Creo que desde que estamos trabajando en este proyecto, nos habremos juntado en persona unas 3 ó 4 veces como mucho. O sea que... Prácticamente todo por teléfono y por mail. Pero bueno, bastante cómodo... los mensajes nos llegan rápido.

¿Es Javi un guionista que ofrece libertad -en términos de creatividad, composición de página, etc.-, o por el contrario es de los que tienden a detallar y describírselo todo al dibujante?

No, de hecho tengo aquí el guión de Javi Cuho, que lo he traído para que la gente lo pueda ver. Es como si fuera un guión de teatro, realmente. Están escritas las escenas y los diálogos, y luego no hay más. El límite (creación de páginas, narración, etc.), visualmente lo puedo poner yo. Eso me da muchísima libertad. De hecho, la historia iba a tener 100 páginas y acabó teniendo 300, precisamente por esa libertad (risas).

Para nuestro deleite. ¿Qué técnicas utilizaste para realizar la magnífica ilustración de portada?

Buf... yo le veo fallos. El boceto está hecho a lápiz. Creo que en realidad fueron 3 bocetos distintos, porque el fondo de rosas era uno, teníamos un primer plano del personaje en principio, con la rosa en la boca. Luego había un anuncio de colonia de Kate Moss que era exactamente lo mismo y lo tuvimos que cambiar (risas), y es el boceto de Hans como saliendo del rosal, y luego en otro boceto la mano del conde con la rosa negra. Fue una especie de encargo: transmitir el mensaje que Javi quería para la historia, de algo como sugerente, algo erótico también, y al mismo tiempo romper con la típica portada manga, para que fuera algo más tirando a realista, y era la idea que nos interesaba: que llamara la atención respecto a otras portadas manga. Al fin y al cabo no es un manga, tampoco.

¿Cómo lo definirías?

Para mí es cómic. Pero es que también el japonés, para mí, es cómic. Yo llamo cómic a todos, mezclo todos los lenguajes. Sería un cómic con una estética de dibujo, sobre todo, y narrativa, de manga. Pero al mismo tiempo también es un cómic europeo.

¿Consideras que “El esclavo de la rosa” ha supuesto alguna evolución o cambio en tu estilo o metodología de trabajo?

Yo lo que tengo es la tendencia a que, cada cómic que hago, lo dibujo de una manera distinta, y no sé por qué. Es algo que me sale inconscientemente. Entonces, algunos cómics los dibujo de manera más realista, otros más caricaturesca, y este es como más shojo. No sé por qué. Tiene muchas referencias en el dibujo a Candy Candy. Si uno es observador y conoce el cómic de Candy Candy, le ve muchas similitudes al trazo, a la forma de entintar...

¿Tú crees que hoy en día, Vanessa, es concebible una ilustradora (o ilustrador) profesional que no maneje un ordenador en su trabajo?

Sí, es posible. Se puede, lo que pasa es que... es por comodidad y rápidez, básicamente. Una vez que te habitúas... Yo ahora estoy volviendo otra vez con las anilinas, intentándoles coger el pulso, pero... A mí lo que me suele gustar del dibujo manual es que suele quedar más bonito, más fresco. En el ordenador queda demasiado perfecto, porque puedes corregir todos los fallos, y a veces algunos cuantos fallos al dibujo le dan también un puntito... A mí, por lo menos, me gusta: los dibujos inacabados...

Las tramas mecánicas, ese mundo. “El esclavo de la rosa” parece haber exigido grandes dosis de trabajo al respecto. ¿Qué tal te llevas con ellas, las enfrentas tú sola? ¿Has quedado satisfecha con las tonalidades de los grises tras el paso por imprenta?

Teniendo en cuenta que cada editor de cada imprenta funciona de una manera distinta, este cómic está trabajado en una resolución muy alta, y como no sabíamos quién lo iba a publicar, serví la resolución a la mitad, porque podía ser que lo acabáramos autoeditando nosotros, y con la experiencia de Itaii -ahí sí que tenemos experiencia con las imprentas, solíamos trabajar a baja resolución y nos daba buen resultado-... Finalmente hubo que salir al doble. Entonces, sí que hay algún pequeño muaré y tal, pero es fallo mío, seguramente por no haber ajustado la resolución como debiera.

Pero luego, lo que es la trama está todo hecho por ordenador. Me acuerdo cuando empecé a hacer cómics en el 89 ó 90. Usaba tramas mecánicas, de las compradas... y era un pastizal. Cada trama eran 2000 pesetas de aquella, y las ibas a fotocopiar, y las recortabas, y las pegabas con acetato haciendo la leche con ellas, pero ahora con ordenador las tienes digitalizadas... Y además hay programas, ya...

La dulzura de Hans, la lealtad y entrega de Ben, la apostura y aire atormentado de Magnus... ¿Hay algún personaje de la obra que especialmente hayas disfrutado dibujando?

Ben. No porque me gustara más, pero Ben es el más fácil de dibujar. Me sale automáticamente. Y luego, una pequeña... una niña que sale al final del tomo pero que va a aparecer mucho más en el segundo tomo, Nicolette, también es fácil dibujarla. Pero por gusto, me gusta Magnus, el personaje atormentado... es el más atractivo.

¿Cuánto tiempo de trabajo efectivo calculas que te ha llevado dibujar este primer tomo de la obra, aproximadamente? (Si juntaras todos los momentos)

Si juntara todos los momentos... pues varios meses. Pero no te sabría decir, porque a lo mejor me metía sesiones maratonianas de una semana entera dibujando para sacar páginas rápido, de 4 de la tarde hasta las 8 de la mañana, todo del tirón, varios días, hasta que reviento y no puedo más, y luego estás una semana que no dibujas, y vuelta a retomar otro tirón... No puedo ir muy contra potencia, poco a poco. Entonces, calculando que me llevaba una página un día, prácticamente, o 2 días...

El conde de la rosa negra posee algunos toques y comparte ciertas pinceladas con Jack el destripador y La pimpinela escarlata... ¿o estoy totalmente equivocado?

Pues eso deberías preguntárselo a Javi, claramente... Porque yo, para dibujarlo, me inspiré... Bueno, ya te dije que vi películas francesas, y hay una que es Vidocq, en la que hay una especie de secuestrador de mujeres, aunque lleva una máscara completamente diferente y tiene diferentes intenciones... Pero pensaba en este tipo de personaje oscuro al principio, aunque luego resulta que es más como un seductor, más que un asesino. Pero no te sé decir en qué personaje exactamente se inspiró Javi.

O sea que, si tuviera que raptarte un hombre misterioso en un coche de caballos, ¿querrías que fuese alguien como el conde?

Hombre, preferentemente que no me secuestrara (risas), pero... hombre, es que... teniendo en cuenta lo que les hace a las chicas... no, mejor que no.

El guión de “El esclavo de la rosa” plantea varios misterios y promete más sorpresas. Por ahora, algunas de ellas sólo podemos intuirlas, pero ya hemos podido ver también algún “cameo” u homenaje en sus páginas... ¿no es así?

Hay un homenaje a La rosa de Versalles, obviamente, porque es una obra que tanto a Javi como a mí nos encanta, y que está ambientada en la misma época. Está también la simbología de la rosa, que en la obra tiene mucha relevancia, y quería meter también un chiste para Javi, porque yo no se lo conté, le mandé las páginas y él mismo lo descubrió... Y es eso, un homenaje a una obra que nos gustó mucho.

Desde “Uno entre un millón” (1996) y “Sheol” (1998) han pasado muchos años. ¿Cuáles son las dificultades que un autor español debe sortear para llegar a publicar en su propio país, antes y ahora? ¿Dirías que ha mejorado la situación?

Creo que está totalmente igual. A ver, para mí fue bastante fácil. Yo para entrar en Camaleón... Prácticamente me llamaron ellos. Tuve esa suerte. Hubo un concurso, salimos ganadores David Ramírez y yo (en el primer Salón del manga de Barcelona), y entonces Camaleón se puso en contacto con nosotros para darnos una opción de publicar algo. Uno entre un millón fue mi primer proyecto. Era una historia que tenía preparada para un concurso, realmente no iba a ser para publicar. Por lo visto funcionó bien en aquel momento, no sé por qué, pero funcionó bien, y me pidieron que hiciera otra historia. Y entonces fue cuando salió Sheol.

Voy a citar dos nombres: Tsukasa Hojo y John William Waterhouse. ¿Qué significan para ti estos artistas?

Pues... Tsukasa Hojo es el espejo donde yo espero mirarme algún día, pero no creo que lo consiga. Para mí es el mejor mangaka que hay actualmente, el que más me emociona, porque tiene un dibujo perfecto para mi gusto, realista, y por el tipo de historias que hace (tanto desde el más puro shonen a historias muy sentimentales... tiene un punto sentimental muy bonito). Y Waterhouse me gusta como pintor por la parte que tengo de pintura, de Bellas artes y de estudios artísticos. Ya me gustaba hace muchos años, porque es ese pintor que te digo yo que deja las obras como inacabadas. Sus cuadros nunca están al detalle, es muy impresionista. También tiene mucho de mitología y de elementos que me atraen. Entonces son dos referentes que no creo que los alcance en la vida, pero sí que me gusta mirar para ellos e inspirarme en ellos.

Algo que me ha agradado en la lectura de este primer tomo de “El esclavo de la rosa”, fueron las expresiones faciales de los personajes. Creo que transmiten sus caracteres y emociones con transparencia, a veces sutilmente. Hay autores de manga que son maestros de la expresión facial. ¿Qué nos puedes decir sobre el tema, se te viene a la cabeza alguno en concreto?

A ver, una de las características del manga que siempre me ha llamado la atención es que se centra mucho en primeros planos y en la expresividad: intentar transmitir con los ojos y con la cara las emociones de los personajes. En el cómic americano, es más la postura... También ahora, últimamente, los factores gestuales, pero en el clásico... es más la actitud, la acción, cómo se mueven... En el manga, es mucho la expresión: hay siempre muchos primeros planos y no te sabría decir ahora un autor que lo transmita... Prácticamente, todos los que conozco son expresivos en general. Depende también del tipo de dibujo: cuanto más realistas son los autores, más comedidas las expresiones; y si es algo más caricaturesco, por ejemplo One piece... (risas) muy exageradas.

En el mundo de la ilustración son bien conocidos algunos nombres propios como Luis Royo, John Bolton, Hajime Sorayama... En tu faceta de ilustradora, ¿cuáles son tus referencias, qué otros autores tus favoritos?

Buf... Me gusta mucho una ilustradora que es Linda Bergkvist, una chica muy famosa en Deviantart, y tiene un tipo de ilustración donde cada dibujo de ella te está contando una historia, aunque no haya nada escrito. Por ejemplo, ahora Norma está publicando muchos libros de ilustración y en cada página acompaña un pequeño texto con una historia, contando un cuento. Linda no necesita esto. Es sutil, toca todos los temas (desde la mitología hasta otros totalmente modernos y actuales), y me gusta muchísimo.

Luego, también me gusta mucho una artista china que se llama Der Jen... -no es muy conocida aquí-, que hace sobre todo líneas finas, ¿sabes?, muy suaves. No te digo que esta portada [la del primer tomo de El esclavo de la rosa] tenga inspiración de ella, pero anda en esa línea de trazos suaves, colores pasteles, muy difuminado, tiene una delicadeza como la de la porcelana, es muy delicada.

¿Podrías recomendarnos 2 ó 3 cómics que hayas leído con agrado recientemente?

Es que no son modernos, tienen unos añitos.

No importa.

Estuve leyendo hace poco Sambre, de Yslaire, una obra francesa. De manga, obviamente, City Hunter se lo recomendaría a cualquiera, o Berserk. Son muy interesantes. Y a ver, de otro continente, para tener un poco de variedad... Bueno, me gusta mucho una artista china que se llama Jo Chen, que ahora está haciendo portadas para Marvel y para ABC, pero tiene un cómic publicado en Taiwán que se llama El otro lado del espejo. Es un dibujo muy limpio, influenciado por el cómic de Hong Kong, del americano y del manga. Es una mezcla perfecta de todos los estilos. Ese cómic me gusta mucho, es una historia de una pareja, de un chico y una chica que se conocen; él está metido en el mundo de las drogas, a ella la abandona su pareja y tiene que buscarse la vida... Es una historia cruda, pero es una historia de amor muy bonita.

Tomamos nota. Muchos lectores os estarán preguntando estos días a Javi y a ti: ¿para cuándo podría aparecer el segundo y último volumen de “El esclavo de la rosa”? ¿Qué les decimos?

Si nadie lo remedia, marzo del 2012. Dentro de un año. Es el plazo que tenemos con el editor.

En tu página web hemos visto otras obras como “NifflHeim”, “In the headmaster’s chambers” y hasta un ‘webcomic’, “Guau guau”, que también guioniza Javi Cuho. ¿Puedes comentarnos algo sobre alguna de estas obras, y después adelantarnos algún dato sobre otros proyectos que puedas tener en perspectiva?

NifflHeim es una historia que empecé... Realmente es un spin-off de Sheol, porque es rehacer Sheol desde cero. Me apetecía rehacerla, ¿sabes?, porque quedó inacabada, y se empezó a publicar en 2008 en una revista, pero la revista fue mal y hubo que cancelar todo el proyecto. Entonces, está ahí parada y probablemente sea el siguiente proyecto que tome una vez que acabe El esclavo de la rosa. Pero antes tengo que acabar El esclavo de la rosa. Es la prioridad en este momento.

También has colaborado en revistas, libros técnicos y manuales teórico-prácticos sobre cómo dibujar al estilo manga. ¿Qué recuerdos guardas de esas experiencias?

Bueno, tengo buen recuerdo, por ejemplo, de uno que hice para España, El dibujo manga, de la editorial Parramón, con Sergi Cámara, quien se encargaba de los textos... Estuvimos un año trabajando juntos en este proyecto y fue bastante agradable, porque nos entendíamos muy bien entre los dos, con el editor... Vamos, me gustó hacerlo. Ahora no estoy tan contenta con el resultado, con el tiempo mejoraría muchas cosas...

¿...Eres muy exigente contigo misma?

He sido exigente toda la vida. Una vez que pasan unos meses, ya empiezo a ver los trabajos de atrás con efecto y tengo que rehacerlos otra vez. Pero en fin, que destacaría este... Los otros han sido más bien encargos, comisiones... Pero este fue un trabajo con el que me sentí muy implicada, ¿eh?

Para finalizar, te pido unas palabras dirigidas a las lectoras y lectores de Mangaes.

Que ojalá les interese El esclavo de la rosa, que le den una oportunidad a leerlo; creo que se van a sorprender del tipo de historia, sobre todo. Estoy orgullosa en concreto de la historia (porque no es mía, debe de ser), (risas) pero estoy orgullosa de la historia de Javi, y fue lo que me motivó realmente a hacer este proyecto... Que se animen a darle una oportunidad. Gracias.

No, gracias a ti. Es verdad que la historia tiene mucho peso específico, y llama la atención que, de alguna manera, cuando uno piensa en otros cómics que se podrían encuadrar en la misma línea, se ve que aquí la historia es muy relevante en relación con las escenas que puede haber de índole sexual. Están en función realmente del argumento.

Está hecho exclusivamente así. Cada escena que va a aparecer tiene su razón y su peso a continuación de la otra.

Pues muchísimas gracias, Vanessa, por “soportar” la entrevista. Toda la suerte del mundo.

La presentación

A las seis y media de esa lluviosa tarde (hecho que no ayudó a congregar a un amplio número de asistentes), Vanessa comenzó su charla resumiendo la trama de la obra, habló del guionista Javi Cuho -y de sí misma como dibujante-, y al describir a los personajes principales nos explicó a grandes rasgos sus caracteres y motivaciones.

Trajo consigo un considerable volumen de material original del trabajo para acompañar su exposición, como originales a lápiz, entintados, las páginas impresas en tinta azul usadas como referencia previa al visto bueno definitivo, el guión de Javier tal cual ella lo recibió... Sobre la mesa se podían ver, incluso, las rosas negras y la máscara que usa el enigmático conde para cometer sus fechorías, así como un bonito pergamino manuscrito que parecía salido del puño y letra de Hans, el protagonista de la historia y escritor de las famosas novelas sobre el conde. Por no hablar de unos pastelillos que ella tuvo la gentileza de comprar, a disposición de quienes quisieran ir picando (entre los que me incluyo).

Al terminar, se ofreció amablemente a contestar las preguntas que los allí presentes quisieran formularle. Así, casi sin darnos cuenta y en petit comité, fue desgranando interesantes anécdotas sobre cómo se creó el cómic, cuáles fueron sus mayores preocupaciones como artista, dónde había estudiado Bellas artes... hasta el punto de que la reunión se convirtió en un ameno diálogo entre ella y los asistentes al acto, durante el cual surgieron nombres de autores españoles y extranjeros (nos dimos cuenta de la gran cantidad de personas del mundillo editorial con las que ha tratado) e incluso se interesó por los trabajos que alguno de los fans realizaba.

Nos mostró bocetos de portada descartados e informó de los cambios sufridos y decisiones que sobre la marcha se tomaron en la evolución de El esclavo de la rosa. Cualquier detalle del tomo sobre el que se le consultara, venía envuelto en una sorprendente y pequeña historia. Por ejemplo, el bonito dibujo de Hans que aparece en la última página, se incluyó debido a exigencias de paginación, llegando los autores a rehacer la planificación de las últimas páginas para procurar que la maquetación del volumen quedase cerrada de la mejor forma posible.

Cuando me tuve que ir a las 8 de la tarde, aún se quedaban charlando todos animadamente en una atmósfera distendida. Se trató de una buena oportunidad de conocer, de primera mano, tanto a una de nuestras artistas españolas con más renombre, como los entresijos del mundo del cómic, con datos técnicos y material original acompañado de ajustadas explicaciones. Fue también una bonita experiencia que hay que agradecer tanto a Vanessa como a Santi (el dueño de A gata tola, la tienda especializada en cómics de Santiago donde el acto tuvo lugar).

Vanessa y Santi, de la tienda compostelana A gata Tola.

Quien desee ver su ejemplar firmado por Vanessa, o no haya podido acudir a pesar de estar interesado, aún está a tiempo de asistir a una nueva presentación que tendrá lugar en Pontevedra.

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