Tras la reseña sobre el lanzamiento de esta película en el mercado español de DVD, recientemente comentado en profundidad por Solid en Mangaes, nos detendremos ahora en determinados detalles del metraje.
Se trata de una selección de las muchas posibles, pues como bien sabemos, los aspectos técnicos, estéticos y argumentales que podrían analizarse son numerosísimos. Sobre todo en una obra como esta, que aspira a condensar la médula artística del último gran bombazo de la animación japonesa hasta la fecha, la serie de TV Shin Seiki Evangelion (1995), antes incluso de que el eco de su impacto haya cesado.
A ello se suma el hecho de que este sea un filme concebido para la gran pantalla (primera pieza de la tetralogía prevista) como exponente del “estado del arte” actual de la industria.
La película tomada en consideración para este artículo es la editada en España y se corresponde con la 1.01 (primera versión japonesa en DVD), conteniendo varios arreglos respecto de la 1.0 cinematográfica original. También existe la versión 1.11 (Blu-ray y segunda versión en DVD japonesa), incluyendo un par de minutos más de metraje, así como nuevos realces y detalles.
Advertir, asimismo, de que las apreciaciones que siguen son personales, respondiendo simplemente a mi visión de la serie.
Número 1: Secuencia de la aparición de Rei
Los estudios GAINAX –y ahora su evolución, el nuevo estudio Khara– se han caracterizado siempre, entre otras cosas, por su particular concepción del montaje. Una pequeña muestra de ello puede apreciarse en una de las primeras secuencias: la breve y misteriosa aparición de la imagen de Rei Ayanami ante un perplejo Shinji.
El efecto de sorpresa y confusión se ha logrado mediante la sucesión siguiente: Shinji mirando hacia la lejanía > Plano general en el que se ve a Rei > Ojo de Rei parpadeando en plano detalle > Aves en vuelo (que distraen a Shinji en off) > Shinji retomando la atención sobre Rei > Plano general de nuevo, esta vez sin Rei > Shinji sorprendido.
Incluso están justificados los motivos por los que Shinji mira casualmente hacia el lugar donde se aparece Rei (consulta el reloj debido a la tardanza de la persona que le va a recoger) y deja de hacerlo (una bandada de pájaros echa a volar apresuradamente, un instante antes del estallido provocado por la lucha entre el ángel Sachiel y las fuerzas de Naciones Unidas).
En el primer episodio de la serie el orden era el mismo, salvo que no se incluía el plano detalle del ojo de Rei. ¿Nos encontramos tal vez ante un refinamiento del efecto?
Número 2: Esos ojitos negros
Uno de los atractivos de Evangelion es los ángeles y su naturaleza. Sorprendieron e intrigaron desde el primer momento por sus diseños, comportamientos y características. En una historia supuestamente protagonizada por robots gigantes, poco a poco iban revelándosenos unos seres menos mecánicos de lo que pudiera parecer.
Y seguimos hablando de ojos, porque Sachiel, el primer ángel que se presenta, aunque dotado de extraños poderes, se comporta como un ser vivo: tanto que hasta parpadea en alguna ocasión, en el marco de esa inquietante máscara que le sirve de cara.
Número 3: La sonrisa del lobo
Tras tres años sin verse, Shinji Ikari y su padre Gendo, máximo dirigente de la organización NERV, se reencuentran en el hangar del EVA 01. Es un momento tenso y el trato entre ellos es muy seco. Tras intercambiar unas pocas palabras, Shinji no puede sostener la mirada y baja la cabeza hacia un lado.
Al igual que en el primer capítulo de TV, su padre sonríe levemente, como si en esa fracción de segundo le hubiese tomado la medida, diciéndose: “No ha cambiado en este tiempo, sigue teniendo la personalidad de siempre”. Sabe que no será difícil imponerse a él y manipularlo; el camino está despejado. Ordena pasar a la acción inmediatamente, pues poco o nada queda ya por hablar y el tiempo apremia.
Número 4: Shinji en la tienda de comestibles (Lawson)
¿No parece la escena del supermercado un poco rara o atípica, incluso prescindible? ¿Cuál es su sentido?
Cuando Shinji y Misato paran con el coche para comprar allí, la expresión de Shinji varía levemente después de que pasen dos señoras en primer plano hablando sobre los efectos de la batalla. A Shinji le hiere que su intervención en la lucha, tan traumática para él, sea vista con desagrado por la población.
Misato se da cuenta y por eso hace un nuevo alto a mitad del camino para enseñarle la ciudad que ha defendido, haciéndole entender que eso es importante, que puede sentirse orgulloso y que también hay quien le apoya. Este sería el sentido de la inclusión, a efectos dramáticos, de la escena del supermercado.
Para los guionistas, la escena de la tienda es significativa porque perfila y articula los sentimientos de varios personajes, permitiéndonos conocer mejor su psicología. El mero hecho de que subsista en una película que conglomera lo estrictamente imprescindible, medida con el cronómetro en la mano, es ya un buen indicativo de ello.
Pero más adelante vuelve a sacársele partido con motivo del puñetazo que le propina Touji Suzuhara a Shinji al enterarse de que él era el piloto del EVA 01, pues la hermana de Touji había resultado malherida a consecuencia del combate mantenido en la ciudad por el ángel y el EVA. Para Shinji se trata del segundo golpe recibido por la misma causa.
Si no se hubiese incluido la secuencia de la tienda, no se nos hurtaría una parte esencial de la narración, pero el conjunto se vería más empobrecido, a la vez que escenas posteriores poseerían una menor dimensión y motivación de la que ahora gozan.
Son cosas como estas, meditadas y repartidas a lo largo de la historia, las que dan un notable toque de distinción a Evangelion.
Número 5: Automatismos
Festival del detalle y la animación fluida, asistida por ordenador. Juegos de luces en la puesta de sol y la tradicional atención prestada por GAINAX / Khara a los elementos mecánicos (y operativos logísticos, como la Operación Yashima).
Podemos recrearnos, por ejemplo, con las ondas dejadas en el agua por la vibración de los gigantescos pernos al encajar, el surgimiento de elementos defensivos ante la llegada de los ángeles o la infraestructura organizada contrarreloj por la teniente Katsuragi para concentrar la energía eléctrica de todo Japón.
Número 6: Gendo al rescate
Sorprende siempre ver, en un personaje tan monolítico, opaco y obsesivo como el padre de Shinji, algún atisbo de sonrisa o ternura. Del mismo modo, cualquier actitud que deje traslucir algún sentimiento o humanidad por su parte, se convierte en todo un acontecimiento que nos sorprende tanto como a los mismos personajes (y sobre todo, a una enamorada Ritsuko Akagi, quien contempla la situación se diría que horrorizada).
La secuencia del rescate de la piloto del EVA 00 mediante la apertura manual de su entry plug, transmite claramente la preocupación que el bienestar de Rei Ayanami despierta en Gendo Ikari, el inusitado cariño que parece sentir por ella e igualmente su inesperado comportamiento "paternal".
A medida que avanza la trama, iremos descubriendo los motivos y sentimientos ocultos de Gendo, lo que en parte explicará varios aspectos de su paradójico comportamiento y al mismo tiempo revelará sus miedos, anhelos y culpabilidades.
A destacar la belleza estética del LCL desparramándose por el suelo tras abrir la cápsula de la piloto, mostrado mediante un plano panorámico, con parte del EVA 00 desenfocado.
Se ha querido establecer un claro paralelismo con otra secuencia al final de la película, en la que Shinji se comporta de igual manera para comprobar el estado de Ayanami tras el enfrentamiento definitivo con el ángel Ramiel.
En otra escena diferente, Gendo charla con Rei con afabilidad y naturalidad, ante la atónita mirada de Shinji, quien es testigo desde su EVA. En este caso, el puntual gesto de cariño que manifiesta hace al monstruo aún más terrible para su hijo, que se siente, si cabe, todavía más distanciado y rechazado.
Número 7: El rayo mortífero
Cuando el terrible Ramiel aparece por primera vez, se nos indica sus colosales proporciones mediante su comparación con el lago y su costa, así como con unas torres de alta tensión en las que se puede apreciar una bandada de aves volando (recurso habitual para hacer destacar la escala de un gran edificio, monumento o ciudadela, empleando el movimiento y la comparación de tamaños).
El rayo destructor de Ramiel, ángel del trueno, posee una potencia abrumadora, que se ha visto incrementada aún más en esta película. Sus efectos letales son expresados de varias maneras: dibujando su destello de origen o impacto (pero no siempre su trayectoria), enfatizando sus efectos devastadores en edificios o montañas, o retrasando los mismos para conseguir una mayor impresión visual.
Otros recursos dramáticos empleados pueden ser el desajuste temporal entre el contacto del rayo y la explosión gradual de los objetivos –al estilo del samurái que espera, tras enfundar su katana, la caída de su enemigo derrotado–, la música, los efectos de sonido y la angustia psicológica generada por el sufrimiento de algunos personajes (Shinji, durante su primer encuentro con el ángel, o Rei tras su escudo protector).
También se exalta artísticamente el disparo final de Shinji, con su trayectoria a ras de agua y las gotas envolviendo el campo generado por el flujo energético.
Número 8: Gomen nasai… Sumimaseeeeen
Es curioso el gesto característico con la mano, empleado para disculparse o hacerse disculpar. En estos ejemplos, podemos verlo realizado con la mano derecha e izquierda, situándola verticalmente sobre la barbilla y casi llegando a la altura de la nariz, a la vez que el personaje guiña un ojo (el izquierdo, en ambos casos) manifestando complicidad o simpatía.
Número 9: A propósito de Shinji (y Misato)
En Evangelion se aporta mucha información no verbal, a través del lenguaje corporal, las expresiones faciales (muy sutiles a veces), contexto y conexiones de unas escenas con otras.
En este caso, la imagen de Shinji en el suelo cuando acaban de pegarle en el instituto es prácticamente idéntica a la que se nos muestra cuando escucha música relajadamente. Eso nos habla de su carácter, su espíritu y lo que él parece esperar de la gente. Nos habla de un muchacho demasiado acostumbrado a convivir con el dolor.
Igualmente, tras la reprimenda de Misato por haber desobedecido sus órdenes por completo durante el combate con el ángel Shamshel, poniendo en grave peligro a todo el dispositivo de operaciones y a él mismo, podemos observar su cara de resignación, pasividad y casi decepción ante lo que, erróneamente, entiende como una “traición” por parte de Misato. Porque incluso cuando se enfrenta a los enemigos con la valentía que todos parecen exigirle, le ataca y amonesta quien le ha venido apoyando y asistiendo afectivamente desde que llegó a Nerv.
Con su actitud, leve sonrisa y ojos entornados –huidizos y relajados, cejas ligeramente enarcadas– ante la inminente bofetada, parece pensar: “Ya sabía que al final serías como todos los demás, Misato. Por poco me engañas, casi llegué a creer que eras especial. Pero no me importa, ya lo sabía, estoy acostumbrado; no es la primera vez”.
En su inmadurez, casi parece alegrarse cínicamente de que, según su punto de vista, a Misato se le haya “caído la máscara”. Obsérvese que, cogido por el cuello por su compañero del instituto Touji Suzuhara, la mirada de Shinji es muy parecida, pero su boca y cejas, de forma natural, demuestran más tensión. Por tanto, juzgando su peculiar reacción, podemos suponer que con Misato el daño, sufrimiento y sobre todo, decepción, son mucho mayores.
En esta magnífica secuencia, rehecha con especial dedicación y acierto, tampoco tiene desperdicio la reacción de Misato, su rabia contenida, el ligero temblor del labio y sobre todo su culpabilidad, al entender como un fracaso el haberse dejado arrastrar por un arranque de ira ante la actitud de Shinji. Sin duda, le están pidiendo demasiado a un chico de 14 años. Sabemos que, a partir de ahora, ella se sentirá responsable de las consecuencias desatadas en y por su pupilo (crisis, desaparición y huida del muchacho).
En la serie original, la calidad gráfica de esta secuencia sufría un bajón en relación con el estándar acostumbrado, probablemente por haber sido encargada a otro estudio de animación –práctica relativamente habitual, debido a exigencias de tiempo y dedicación de los recursos del estudio principal a otro material de elaboración más compleja–.
Dicho sea de paso, Misato Katsuragi es mi personaje preferido de Evangelion. Tardé en darme cuenta de que, con su cruz colgando y el particular cuello con borde blanco de su vestido negro, evoca la imagen de un clérigo.
Y por ahora lo dejamos aquí, aunque podríamos continuar deteniéndonos a observar cientos de los detalles que arropan, realzan e incluso dotan de significado a esta película, “reconstruyendo”, en compañía de las tres restantes, la serie original.
No pensaréis seguir psicoanalizándome, ¿verdad?