Nombre completo: Gaku, Minna no Yama ("Cumbres, las Montañas de todos")
Autor: Shinichi Ishizuka
Edición japonesa: Big Spirit Comics, desde 2005, colección abierta
Edición española: Planeta DeAgostini, Biblioteca Pachinco
Datos técnicos: 216 páginas, 128x180 mm., 6,95 €
Como tantos otros, yo me acerqué al mundo del manga cruzando la difusa –pero perceptible- frontera que lo separa del comic book por excelencia, el americano; más concretamente, el comic superheroico. Hay que descartar determinados tópicos acerca de la calidad de ambas especialidades artísticas: ni todos los mangas son Death Note, ni todo el comic book americano está guionizador por un Mark Millar, hay grandes obras y grandes miserias tanto en el manga como en el comic book.
Pero un aspecto sí que me llamó la atención sobre el manga, y es que, por su propio formato editorial, sus colecciones no forman parte de un universo más o menos coherente, como pueda ser el de los personajes de la Marvel o de la DC. Las editoriales que publican manga no parecen plantearse establecer hilos argumentales que estructuren sus personajes en torno a un proyecto común, de modo que lo que pasa en una obra nunca tiene repercusión en su colección vecina. Será muy difícil que algún día veamos una Civil War en Shueisha, por ejemplo.
Esta limitación argumental ha contribuido a que muchos autores de manga opten por narrar sus historias recurriendo al encadenamiento de historias cortas que dan vueltas alrededor de la misma idea. Algunos tratan de profundizar, muy poco a poco, el carácter de los personajes, como Jigoku Shoujo, mientras que trabajos como Mushishi suponen sólo un vehículo para contar buenas historias.
Estas obras que recurren al cuento corto constantemente suelen terminar aburriendo, en algún momento. Si son humorísticas, como Lucky Star o Azumanga Daioh, posiblemente tarden mucho más en agotar la fórmula, pero su atractivo depende por completo según la empatía que los lectores tengan con los personajes.
Gaku es un manga que recurre a la misma fórmula de la historia corta. Posiblemente su narración tenga las mismas limitaciones que cualquier obra de estas características.
Y sin embargo, yo diría que es un caso especial.
Temática
Shinichi Ishizuka ha logrado crear un manga simplemente extraordinario. Gaku sigue la lucha de los servicios de rescate de Japón por salvar a los escaladores que quedan atrapados o accidentados en los Alpes japoneses. En esta lucha contra la naturaleza Gaku se narra a partir de la figura de Shampo, un excéntrico montañista que trabaja como rescatador voluntario; acepta los casos más peligrosos, incluso aquéllos en los que su vida peligra.
Shampo es uno de los personajes más creíbles que me he encontrado últimamente en el manga; un auténtico enamorado de la montaña, vive en su tienda de campaña siempre dispuesto a escalar una nueva cima o a ayudar a cualquiera que lo necesite. A través de sus ojos presenciaremos historias en las que el ser humano llega al límite de su resistencia, conmovedores rescates, pero también seremos testigos de la implacable “muerte blanca”.
Shampo afronta todos sus casos con un inquebrantable buen humor y una actitud esencialmente optimista. Respeta a la montaña por su peligro, por la muerte que acecha en cada hondonada, pero ante todo la respeta por la belleza que otorga a quiénes se deciden a luchar por conquistar sus cimas. Shampo respeta la montaña porque es su forma de vida, y en Gaku cada historia corta nos permitirá un encuentro con personas que también buscan la felicidad en las montañas. Muchos la consiguen y algunos mueren en el proceso, pero una de las grandes lecciones de este manga es que el fracaso no invalida el esfuerzo por conseguir la felicidad, sino que la grandeza de la vida reside en disfrutar cada caída, cada decepción, cada paso del camino que nos conduce hacia nuestros objetivos.
Y es la montaña el paisaje que enmarca toda la belleza de la lucha del hombre contra sí mismo; Shinichi Ishizuka consigue transmitir la clara idea de la grandiosidad de lo humano en su periplo por las grandes cimas alpinas. La Naturaleza no es vengativa, ni tampoco grandiosa: la Naturaleza en Gaku simplemente está ahí, siempre dispuesta a que las personas luchen por encontrar el paisaje que necesitan ver para completar sus vidas.
Guión y dibujo
No quisiera dar la sensación de que Gaku es un manga con grandes reflexiones filosóficas; muy al contrario, su lectura es todo lo rápida que se pueda imaginar. Hay perlas de sabiduría desperdigadas en cada página, pero ante todo es un manga de aventuras, ausente en él todo tipo de pedantería.
Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Shinichi resulta notable: un dibujo que no es excesivamente detallado pero que resuelve con muchísima categoría todas y cada una de las escenas; sin embargo, las principales virtudes de Gaku son, ante todo, narrativas. Ya comenté que es un manga que se lee rápido, y eso no es casual, la secuenciación de las páginas es magistral, y Shinichi Ishizuka mide perfectamente los tiempos de la acción, sin recurrir a trucos narrativos para captar la atención del lector suspendiendo el relato cada pocas páginas: la lectura es fluida de principio a fin, sin apenas saltos. Gaku nos mantiene pegados con una expectación violenta por lo que ocurrirá, sino que nos sugiere una lectura reposada desde la primera página a la última.
Edición
El formato del manga ha sido discutido, puesto que forma parte de la Biblioteca Pachinco, de Planeta DeAgostini, en la que han visto la luz ya trabajos como Pluto o Monster. Para muchos, el aspecto excesivamente “quemado” de sus páginas restringe en demasía la calidad de su reproducción, y es cierto que a veces el acabado no es el más agradable posible. No obstante, para mí no es un defecto mayor, y creo que este formato de edición tiene cierto encanto. Eso sí, seguramente la editorial pudiera cuidar un poco más la nitidez de sus tintas.
Gaku ha conseguido premios tan prestigiosos como el Shôgakukan o el Manga Taisho, ambos en 2008. Siendo el primer manga de Shinichi Ishizuka, cabe suponer que la carrera de este autor nos puede traer sorpresas verdaderamente grandiosas.
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