¿manwha, manga, o comic?


No entiendo muy bien por qué deberíamos aceptar la terminología editorial que divide al comic a partir de la nacionalidad de sus autores. Se ha normalizado, por ejemplo, el considerar que “comic americano” alude al comic book superheroico, mientras que “comic europeo” se refiere a una tradición más orientada al comic de autor, ya sea en la herencia de Hergé o Uderzo, o en la perspectiva innovadora de Moebius. Evidentemente, una división de este tipo ya nos crea problemas conceptuales importantes. Un europeo escribiendo buen comic sobre superhéroes –nuestro Jan, sin ir más lejos- y un estadounidense escribiendo buen comic de autor –Harvey Pekar, por ejemplo- ya nos recuerdan lo arbitrario de estas etiquetas.

Es más, hay “comic de autor” –o sea, historias que pretenden, supuestamente, crear arte literario- dentro de las editoriales de comic book más tradicionales. Se me ocurre Born Again, de Frank Miller, como uno de tantos ejemplos de auténticas obras de arte centradas en los superhéroes. Por otro lado, gran parte de las tan cacareadas novelas gráficas no son más que porquería, bastante pretenciosa, por demás.

La división entre comic y manga nos crea otro gran problema, en tanto que se inventa una gran etiqueta para englobar “lo que no es japonés”, implicando una especie de frontera cultural injustificable entre Occidente y Japón. Pero lo que ya es ridículo es establecer toda una gradación de términos que diferencian el manga que se crea en cada lugar del mundo que no es Japón. El manwha en Corea, el manhua en China, el gaijin manga para el manga creado por occidentales…

¿Qué sentido tiene? Si el manga ha creado un lenguaje expresivo propio diferente del comic occidental –de hecho, así es-, utilicemos la etiqueta para las obras que se basan en ese lenguaje. Si autores coreanos, chinos, estadounidenses, colombianos… utilizan temáticas, ritmos y soluciones narrativas propias del comic japonés, no inventemos etiquetas en base a lo que no tiene importancia, como la cultura o la nacionalidad.

Así que, pasando ya a la crítica, diré que Historias Color Tierra es un comic que se expresa en la tradición del manga y, accidentalmente, ha sido escrito por un autor coreano. (Por supuesto, en atención a las convenciones, le pongo el tag de manwha, que siempre es útil que las cosas estén bien organizaditas.)

Historias Color Tierra - el autor


En los últimos tiempos el manga coreano comienza a llegar a España, si bien con cuentagotas. Obras como Las Mil y Una Noches, Café Occult, Priest o El Sonido del Pueblo han demostrado que el mercado editorial de Corea del Sur está lo suficientemente maduro como para competir en el mismo nivel de calidad con el manga japonés. Para bien o para mal, que cada cual tendrá su juicio al respecto.

En el caso de esta obra de Kim Dong- Hwa, Historias Color Tierra, nos encontramos ante un trabajo que supera claramente los estándares de calidad a los que el manga “de género” nos tiene acostumbrados últimamente. Para juzgar el trabajo de Kim Dong-Hwa tenemos que compararlo a referentes del manga costumbrista como Yoshihiro Tatsumi, Hideo Azuma o, muy especialmente, Jiro Taniguchi.

Un par de líneas acerca del autor, por terminar de contextualizar esta historia. Kim Dong-Hwa es uno de los más famosos mangaka de su país, y su reputación alcanza ya Francia o Estados Unidos. En sus comienzos en los años setenta, y muy influido por la popularidad de Candy Candy en Corea, comienza a escribir historias para mujeres, un género apenas explotado en su país. En los noventa, tras un período más orientado al comic de aventuras, recupera la temática femenina, pero centrándose en esta ocasión en historias con trasfondo rural, plenas de las tradiciones y leyendas coreanas. En España se han publicado, de Dong-Hwa, Historias Color Tierra y La Bicicleta Roja.

Creo que puede ser interesante tener en cuenta uno de los motivos que hicieron a Kim Dong-Hwa centrarse en temáticas con un tono más tradicionalista. La famosa película Sopyonje, de Im Kwon-Taek, estrenada en 1993 le marcó profundamente. En esta película se narran las desventuras de dos pansori, cantantes tradicionales coreanos, incapaces de adaptarse a un mundo moderno que ya no respeta ni su arte ni su forma de vida.
Este conflicto dramático entre el mundo moderno y el tradicional orientará toda la obra de Kim Dong-Hwa.

Argumento


Historias Color Tierra se desarrolla en el escenario rural de una pequeña comunidad de Corea del Sur, en la que la taberna de Namwon preside la rutina diario de las familias de labradores. La hija de Namwon, Ihwa, ya tiene la edad en la que comienza a preguntarse cosas acerca de sí misma y del mundo que la rodea. Durante tres tomos acompañaremos a Ihwa en su florecimiento, metafórico por el constante recurso visual a las flores, y literal por el énfasis de la obra en el sexo. De hecho, se podría decir que el tema que conduce Historias Color Tierra es el encuentro entre el amor y el sexo desde diferentes perspectivas y momentos vitales.

Guión y Dibujo


Kim Dong-Hwa es un narrador que conoce su trabajo. El tempo de las historias es bastante lento, aunque no llega a desesperar. Utiliza constantes marcadores visuales para hacernos conscientes del paso del tiempo, elemento muy importante en esta narración. Las flores, especialmente, son un símbolo que aparece a lo largo de todo el comic, diferentes flores, además, para cada estación. El desarrollo de los personajes en esta obra tan poética está relacionado, por tanto, con los ritmos de la Naturaleza. Los cambios en los protagonistas no son abruptos, sino progresivos, a veces hay personajes que sufren porque necesitarían vivir más rápido, y otras, no son capaces de asimilar tantos cambios.

Como dibujante Kim Dong-Hwa deja una sensación contradictoria. Sin duda es un maestro. Sus fondos son una verdadera maravilla, llenos de vida y de detalles, comparables al de grandes autores como Taniguchi. Sin embargo, su construcción tradicional de los personajes, a veces casi caricaturizada, no me parece que pegue del todo con tanto detalle en los fondos. Además, personalmente no me generan demasiada empatía, pero no tengo del todo claro los motivos. En todo caso, el dibujo es espléndido por lo delicado y lo virtuoso. Es una pena que no sea en color, porque las ilustraciones de las portadillas, que están en color, son sencillamente perfectas.

Opinión Personal


A mí Historias Color Tierra me ha gustado, aunque tampoco me ha entusiasmado. Aún así, creo que con este comic estamos en uno de esos casos en los que el crítico debe olvidarse de su gusto personal y recomendarlo, sin más. Mis gustos personales no tienen mayor relevancia, quizá no lo leí en el mejor momento posible, quién sabe. La historia que nos cuenta Kim Dong-Hwa es preciosa, el dibujo magnífico y la vocación artística del autor está fuera de toda duda, por tanto, nadie, absolutamente nadie, se arrepentirá de comprarse los tres volúmenes de Historias Color Tierra.
Además, conviene apoyar las ediciones en cartoné, más aún en los tiempos que corren.

Ficha técnica

Historias Color Tierra Tres Tomos.

Autor: Kim Dong-Hwa.
Editorial: Planeta de Agostini.
Formato: Libro Cartoné, 320 páginas, blanco y negro.
PVP 16,95€ cada tomo.

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