Historias Cortas - Gosho Aoyama
Autor: Gosho Aoyama.
Editorial: Planeta-DeAgostini
Formato: Biblioteca Manga - 595 pesetas
Planeta-DeAgostini nos ha sorprendido este recién celebrado Salón del Manga de Barcelona con la edición de la primera parte del tomo de historias cortas del genial dibujante Gosho Aoyama, creador, entre otras, de Detective Conan y Yaiba. Este autor, más bien desconocido hasta hace poco, a conseguido labrarse un puesto de reconocimiento en nuestro país a base de brindarnos historias cautivadoras a la par que entretenidas, viéndose premiado este esfuerzo con la publicación de la obra que ahora comentamos.
En Historias Cortas de Gosho Aoyama veremos algunas historias que este autor ha ido dibujando esporádicamente a lo largo del tiempo. Como en otras ocasiones, como por ejemplo cuando se publicaron las historias cortas de Rumiko Takahashi, tendremos ocasión de ver las fuentes de inspiración de obras posteriores del autor. Así, las tres primeras historias narran las peripecias del Detective George, pequeño en estatura pero grande en valor y coraje. Queda bien patente que estas historias originaron posteriormente a Detective Conan. Por ejemplo, George es una mezcla entre Conan y Kogoro Mouri (tiene el valor del primero y el aspecto del segundo), también aparece una chica, Asami, que evolucionaría a Ran, el precursor del chiflado Agasa, e incluso aparecen unos hombres de negro algo peculiares. Como veis, similitudes no faltan, y no son las únicas que se me ocurren.
En todo caso, el estilo de las historias no es el mismo que en el caso de Detective Conan, puesto que en este caso la personalidad de George se parece más bien a la de Ryo Saeba (sin llegar a ser tan salido), con lo cual las historias se centrarán más en persecuciones divertidas (yo que pensaba que lo había visto todo... ¿qué hace una cucaracha en plena portada del tomo?), sin llegar a meterse en el dramatismo de los intrincados casos de Shinichi Kudo.
La última historia se basa en la historia de una chica, un creído aspirante a samurai, y el abuelo de la chica, al que un cerezo plantado el mismo día de su nacimiento le hace el favor de su vida. Es una historia sencilla pero muy bonita, y con espadas de por medio, lo cual nos hace pensar automáticamente en Yaiba. De hecho, ya veréis cuando veáis al abuelo cuando llega a la escuela, el enorme parecido que tiene con nuestro querido chavalín samurai.
En general, si habéis visto o leído algo de este autor, os recomiendo encarecidamente este tomo. Está totalmente impregnado con su magia y su saber hacer, e incluso tendremos ocasión de conocer algo más sobre Gosho Aoyama gracias al artículo de Aiona Amperio al final del mismo. Quizá lo único que se le pueda echar en cara es que cuando le estás cogiendo el gusto a alguna de las narraciones, se acaba. Claro, si no, no se llamaría "Historias Cortas"...
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