Creo que esta es la última obra de Hideshi Hino que me compro. Me parece un gran contador de historias, que sabe narrar bien y que tiene un grafismo muy atractivo, pese a lo desaliñado. Es, indiscutiblemente, uno de los grandes del terror gráfico japonés; Historias de la Máscara es una oportunidad tan buena como cualquier otra para iniciarse en su obra. Contiene todos los elementos que le han convertido en un referente ineludible del género, maldiciones, fantasmas, memorias de dolores olvidados, historias de amor que cruzan las fronteras de la muerte…

Pero, ¿hasta cuándo se puede repetir la misma fórmula sin caer en la repetición, incluso en la parodia de un estilo? Creo que Historias de la Máscara es un claro ejemplo de las virtudes de Hideshi Hino, pero también ilustra, muy a las claras, el agotamiento de sus planteamientos.
Es una lástima, porque nos encontramos ante uno de los manga más cuidados del autor. No se puede decir que Hino sea un dibujante virtuoso –salta a la vista-, pero en Historias de la Máscara ha echado el resto con los fondos y la ambientación. Alguna de las viñetas de este trabajo están entre las más detalladas y cuidadas de su carrera. Además, las primeras páginas de cada una de las historias vienen a todo color y hay que decir que han quedado preciosas.

Hideshi Hino ha conseguido, por tanto, crear una ambientación perfecta para las necesidades de su estilo. Y es que no sólo se ha molestado en dibujar unos entornos detallistas, sino que, como el gran narrador que es, sabe adaptar los fondos al estado psicológico de los personajes que “sufren” sus relatos. Un callejón en sombras de Hideshi Hino transmite más sensaciones que muchas ilustraciones fotorrealistas de dibujantes más preocupados por la vista que por los sentimientos.

Así los personajes, dibujados de un modo tan grosero y sencillo como siempre, se mueven sobre un marco ideal para desgranar un argumento, a priori, atractivo: la clásica tienda misteriosa dirigida por el clásico viejecito, en la que sus clientes podrán experimentar con lo sobrenatural a través de artículos cargados de historias malignas. Sí, lo de la tienda es un topicazo, pero funciona. Con las tiendas misteriosas pasa algo similar a lo que ocurre con la cuenta atrás de una bomba en el cine de acción, por más que sepas lo que va a pasar, quieres entrar a echar un vistazo.

Pero con Hideshi Hino, como con los vehículos cargados de explosivos y fuera de control en el cine de Hollywood, nunca hay sorpresas. En Historias de la Máscara, con la historia de cada uno de los artículos malditos de la tienda, Hideshi Hino repite el mismo esquema narrativo que le ha llevado a la fama. Cualquiera que conozca Galería de Horrores, Noches de Zipango, El niño Gusano, El Hombre Cadáver… sabe de lo que hablo. Hideshi Hino nos muestra, una y otra vez, a la humanidad enfrentada a sí misma, a través de sus obsesiones, sus miedos, sus fracasos y su infinita crueldad. Pero lo hace con el mismo patrón, que parece repetir sin ningún pudor.

Lamento mucho juzgar tan negativamente una obra que, si la considerásemos individualmente, tiene mucho que ofrecer y todas las virtudes de un autor excepcional. Pero creo justo advertir de que Hideshi Hino se ha estancado por completo, y no ahora, sino hace bastantes años. Es una pena que un creador con tantísimo talento no se moleste en explorar todas las posibilidades del género del terror y de su propio universo narrativo.

Ficha técnica

Historias de la Máscara
Autor: Hideshi Hino
Editorial: La Cúpula. Colección Manga Terror
Formato: Rústica, 200 páginas, 10.95 €

Comentarios

Araseth

Martes, 11 de enero de 2011 22:07:12

Hasta la fecha creo que únicamente he leído tres obras de Hideshi Hino y entiendo perfectamente a lo que te refieres cuando dices que tiene un estilo propio muy definido. Pero, desde mi punto de vista, eso es lo que caracteriza precisamente a un autor. Puede que evolucione estéticamente (de hecho en tu reseña reconoces que Historias de la máscara tiene un dibujo superior a otras obras suyas) pero lo interesante es que mantenga su esencia en cada una de sus obras. A mí, si un autor me gusta por lo que me ofrece, no le exijo que evolucione sino que siga proporcionándome eso que tan bien sabe hacer y con lo que tanto disfruto.

Otsuka

Miércoles, 12 de enero de 2011 00:48:03

Entiendo tu punto de vista, y hasta cierto punto también puedo llegar a compartirlo, pero yo lo veo de otra manera. A mis artistas favoritas no les pido necesariamente que evolucionen, pero sí necesito que traten de superarse, de explorar los límites de su lenguaje artístico.
Por ejemplo, si Terry Pratchett hubiera hecho veinte libros iguales de Mundodisco, no me interesaría, pero, manteniendo la misma fórmula fantástica y de humor, ha explorado la novela negra, el drama, la filosofía, crítica política... Gracias a eso no me he aburrido de la serie. Lo mismo para Mendoza, que no se quedó en la Barcelona de los setenta, o, no sé, García Márquez, Albert Camus...

Mi problema con Hideshi Hino no es que evolucione o no, es que ya son muchos años haciendo prácticamente la misma historia y, simplemente, no encuentro alicientes, ni sorpresa, ni nada. Y creo que un artista también debe reinventarse, si quiere que los lectores recuperen las sensaciones de los primeros tomos, cuando la narración tenía toda la fuerza de la novedad. Se me ocurre el caso de Naoki Urasawa, que siempre es capaz de dar otra vuelta de tuerca a sus historias.

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