K
Título original: K
Dibujo: Jiro Taniguchi
Guión: Shiro Tosaki
Edición original: Futabasha, 1993
Edición en castellano: Otakuland
Formato: tomo con tapas blandas y sobrecubierta, 294 págs., B/N, sentido de lectura japonés
Volúmenes: tomo único
Precio: 12€
En pocos años Jiro Taniguchi se ha convertido en uno de los mangakas japoneses de mayor éxito en España. Y es que son ya muchas las obras de este autor que hemos visto publicadas de la mano de diversas editoriales. En esta ocasión nos llega K, bajo guión de Shiro Tosaki.
El autor
Nacido el 12 de agosto de 1947 en Tottori, Taniguchi trabajó como asistente de mangaka hasta 1972, cuando debutó con Kareta Heya. De 1976 a 1979, publica, con el guionista Natsuo Sekigawa, Ciudad sin defensa, El viento del oeste es blanco y Lindo 3. Luego se vuelca en la serie de volúmenes que componen La época de Botchan, sin olvidar otras obras como Sobrevivir en la nueva era glacial. A partir de 1991, firma sus álbumes en solitario, entre los que figuran El caminante, El perro Blanco y la trilogía El almanaque de mi padre. En 1996 dibuja Ícaro con guión de Moebius. Posteriormente ha publicado Barrio Lejano y Sky Hawk (una serie sobre el "Far West"), entre otras. A lo largo de su carrera ha sido galardonado con distintos premios, entre ellos el de la Asociación Japonesa de Dibujantes (1993) y el Segundo Gran Premio Cultural Osamu Tezuka (1998). Con Barrio lejano, obtuvo el "Excellence Prize" en la categoría de manga del Japan Agency for Cultural Affairs Media Arts Festival de 1999 y el premio al mejor guión del año en el Festival de Angulema de 2003.
El manga
K es una obra francamente atípica si la comparamos con la mayoría de cómics o mangas que se publican en nuestro país, y es la adaptación de una famosa novela japonesa escrita por Yumemakura Baku.
K (o Ka) es el nombre de un misterioso escalador de quien no se sabe su origen ni su nombre real, aunque se sospecha que sea japonés. De vez en cuando realiza funciones de porteador o de sherpa para las expediciones que quieren subir a las montañas del Himalaya. Su extraordinaria pericia como escalador han hecho de él una especie de mito entre los habitantes de la zona y sus servicios son frecuentemente requeridos para realizar rescates en las situaciones más extremas. Pero K no trabaja por dinero, él ve en la montaña no sólo un reto personal sino un modo de formar parte de la naturaleza misma, de este modo utiliza lo aprendido de las tribus de la zona y su observación del comportamiento de los animales para resolver las dificultades que le presenta la montaña. Así iremos viendo, a lo largo de cinco capítulos, cómo K debe enfrentarse a retos cada vez más duros y la lucha por la supervivencia y la superación personal que supone la escalada de montañas de más de 8000 metros.
Taniguchi y Tosaki nos transmiten brillantemente a través de la figura de K, con la escalada como exponente máximo, la ingobernable fuerza de los elementos a merced de la cual los hombres somos meros juguetes en manos de los dioses y la naturaleza.
El estilo de dibujo no es el típico del autor. En este caso huye de la suavidad de líneas que le caracteriza y los ángulos rectos para mostrar muchos más trazos curvos creando un efecto de sombreado y volúmen. Quizás para mostrar con mayor realismo la situación de tensión en la que se encuentran los personajes la mayor parte del tiempo, siendo especialmente destacable el dibujo de las montañas que es de un realismo casi fotográfico. Por su parte, el guionista tiene gran habilidad en el dominio del ritmo narrativo transmitiendo con facilidad la sensación de emoción y aventura en la obra. Resulta interesante, además, la detallada descripción de los distintos métodos de escalada necesarios para cada tipo de situación.
La edición española es más bien irregular. La calidad de impresión es buena, con alguna excepción, pero la rotulación es muy pobre, por no decir deplorable. El papel es blanco y suficientemente grueso, en cambio la portada se limita a ser poco más que un cartón. Eso sí, con sobrecubierta, lo cual es de agradecer. El precio es relativamente alto, pero dado el volumen de páginas resulta comprensible.
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