Los domingos por la mañana me recuerdan a mi infancia, a los paseos por el Rastro, al olor del mercado, cuero y chatarra, sudor y flores frescas. Las calles del casco antiguo de mi tierra todavía me saben a unas primeras aventuras literarias que si hoy parecen hojas muertas, eran, en verdad, billetes privados hacia un mundo magia. Me lanzaba a rebuscar entre montañas de tebeos apilados como ratas muertas, y el mayor premio era localizar algún Don Miki.

Como la magdalena de Proust, la recopilación deLa Dinastía de los Patos, publicada recientemente por la editorial Planeta, me ha devuelto aquellos recuerdos tan felices de unos tiempos que, sin duda, eran menos buenos, tampoco idealicemos. En España, la industria del comic estaba en pañales, e Internet aún no podía salvar la vida de los aficionados. Lo cierto es que los noventa fueron más bien cutres, ni siquiera la memoria de un niño podría salvarlos pero, ¿cómo se mide aquélla emoción que convertía la lectura en un descubrimiento y cada comic en una aventura?

Storia e Gloria della Dinastia dei Paperi


La familia de los patos, formada originalmente por Donald, los tres sobrinitos y el Tío Gilito, es uno de los grandes emblemas de los comic de la Disney. Es fácil extender la ligereza de las películas de la Disney a todos sus productos, pero conviene aclarar que muchas de las historias de Donald, Mickey y compañía, eran productos literarios más que dignos. Autores de renombre como Dick Lundy o Floyd Gottfredson dieron impulso a sus aventuras, pero hay que destacar la labor de artistas de tanta calidad como Al Taliaferro o, por supuesto, el gran Carl Barks, quizá el mejor guionista que haya pasado por los comic de Disney.

Si bien la matriz creadora de los patos es estadounidense, la aportación de la filial italiana de la Disney es, sencillamente, definitiva en la calidad de esta saga de comic. Guido Martina, el responsable de la edición italiana del semanario Topolino, era un guionista veterano que había creado historias y personajes tan fundamentales en el devenir de los patos como el genial Patómas. En 1970 Guido Martina, al frente de un grupo de grandes artistas italianos, decidió desarrollar una gran saga en la que se inventaron las raíces de la familia de los patos durante toda la historia, desde el Antiguo Egipto hasta el Lejano Oeste, pasando por la Edad Media y llegando hasta el Klondike.

Así nace la Storia e Gloria della Dinastia dei Paperi, que obtuvo éxito instantáneo en todo el mundo, aunque hubo que esperar hasta 1977 para que la editorial Montena publicase la versión española.

La obra arranca en la línea de presente “real”, cuando Tío Gilito involucra a Donald y los sobrinitos en un viaje hacia la Luna, con objetivo de recuperar un valioso cofre que contiene mil monedas de oro, en las que están acuñados los rostros de egregios antepasados de la familia, y del mundo Disney en general. Ante el temor de que los Apandadores (uno de los grandes legados de Carl Barks) se hagan con el cofre, Donald lo arroja al fondo del mar, pero se salvan siete monedas. Cada una de estas monedas nos narrará un pasaje de la gloriosa historia de los Patos.

El duro paso del tiempo o la cruel comparación con Don Rosa



A veces confiamos demasiado en la memoria. Nos olvidamos de que los recuerdos no son meras fotografías del pasado, sino más bien reelaboraciones, en ocasiones pura ficción basada en lo que una vez nos parecieron hechos reales. La Dinastía de los Patos ha envejecido. No es que haya envejecido mal. Se ha hecho mayor, a secas, como sus lectores y la época que les tocó vivir.

No es que las historias sean malas, al contrario. El dibujo es de primera clase, y los guiones de Guido Martina cumplen con nota. Las primeras aventuras son solventes, simplemente, pero a medida que progresa la epopeya, parece que Martina va soltando su imaginación. En los dos últimos arcos argumentales, El Tío Gilipat y los cañones del Missisipi y Tío Gilito y el oro del Klondike, Guido Martina consigue relatos de gran mérito que aguantan perfectamente la relectura desde un punto de vista adulta.

El problema de La Dinastía de los Patos tiene nombre y apellidos, nace en Kentucky y se llama Don Rosa.

Si este gran autor no hubiera construido la mejor saga de los comic Disney, The Life and Times of Scrooge McDuck, La Dinastía de los Patos posiblemente parecería aún más apreciable. Pero Don Rosa se empeñó en crear una obra legendaria, construyendo la vida del Tío Gilito a partir de los retazos sobre su biografía que Carl Barks había ido dejando desperdigados a lo largo de décadas. Prueba de la calidad literaria del trabajo de Don Rosa es que en 1994 se hizo acreedor al Premio Eisner.

Conclusión



A pesar del tiempo y de Don Rosa, el esfuerzo de Guido Martina y su equipo merece todo nuestro reconocimiento. No se me ocurre mejor historia para iniciar a cualquier niño en el mundo del buen comic y la buena literatura, y estoy seguro de que la mayoría de los adultos también va a disfrutar con La Dinastía de los Patos. Un puñado de guiones solventes, bien enlazados, ilustrados con gusto y editados con elegancia por Planeta, hermoso tributo a los recuerdos de miles de niños.

Ficha técnica

La Dinastía de los Patos

Título Original: Storia e Gloria della Dinastia dei Paperi
Guionistas: Guido Martina, Alberto Savini
Dibujantes: Giovan Battista Carpi, Romano Scarpa, Andrea Freccero
Tinta: Giorgio Cavazzano
Editorial: Planeta DeAgostini
Formato: Color, Libro Cartoné, 368 págs.
PVP: 19 €

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