Va de patos.

Hace poco publiqué una reseña acerca de La Dinastía de los Patos, notable colección en la que la filial italiana de la Disney recuperaba la gloriosa historia de los antepasados de gran parte de los personajes más importantes de Patolandia y Ratolandia. Si bien es una de las mejores obras enmarcadas en el viejo formato de historieta de la Disney, le faltaba todavía empaque para situarse junto a los grandes del comic, sea manga, americano o europeo.

En La Juventud del Tío Gilito nos encontramos, ahora sí, con una historia capaz de competir con las más grandes. De la mano de un auténtico genio del medio, Don Rosa, asistiremos a una impresionante revisión del personaje de Gilito, indagando en las pistas aisladas que Carl Barks, en muchos sentidos el creador de los patos Disney, había dejado caer a lo largo de años.
Baste notar que La Juventud del Tío Gilito ganó el Premio Eisner de 1994, en la categoría de humor, un año después que Sergio Aragonés y uno antes que Kyler Baker, otros dos maestros imprescindibles.

Quizá la mejor referencia para contextualizar el rol que Don Rosa ocupa en el mundo del comic de humor sea Bone, de Jeff Smith, otra historia de humor cuya trama nos lleva hacia una historia de fantasía épica que supera cualquier supuesta infantilidad del argumento. Pero mientras queBonederiva en una repetición mecánica de las fórmulas narrativas de la fantasía heroica clásica -en la más pura tradición Tolkien-,La Juventud del Tío Gilito se abraza con fuerza al drama épico y la aventura exótica sin limitaciones de fórmula o género. Más que al autor típico de comic, Don Rosa recuerda a un director capaz de fundir el drama de Ciudadano Kane con las aventuras de El Hombre que pudo Reinarsin perder ni un ápice de fluidez ni diversión.

Desde mi admiración hacia Jeff Smit, Don Rosa es más, mucho más.

Así que, quede claro desde el principio, esto no son “tebeos” para niño. No es el Cinexin de Goofy y Pluto. Es un comic de un gran dibujante y un guionista soberbio, que llevó a la Disney a una cima de calidad inusitada y, desgraciadamente, pasajera.

Argumento



La tarea de Don Rosa, admirador de Carl Barks, era poco menos que colosal. Recuperar todas las referencias casuales sobre el pasado del Tío Gilito que su creador había dejado caer sin orden ni concierto, sistematizarlas, y construir una narración viable para justificar al personaje y su obsesión por el dinero. Desde la famosa primera moneda ganada por Gilito trabajando como limpiabotas, pasando por su participación en la fiebre del oro de principios de siglo XX o su relación con los golfos Apandadores, Don Rosa encaja todos los datos, como si fueran piezas de un puzle, con mimo de orfebre.

Esta es la esencia de La Juventud de Tío Gilito. La historia arranca en Escocia, en donde el clan de los McPato, antiguos terratenientes venidos a menos, lucha por conservar el ruinoso castillo que perteneciera a sus antepasados. Gilito es el último descendiente de esta estirpe y siente la responsabilidad de recuperar la gloria de los buenos tiempos. Aún adolescente, Gilito toma la decisión de hacer las Américas e irse a Estados Unidos en busca de fortuna.

En estos tiempos, el Tío Gilito, el que más tarde se convertirá en el pato más rico del mundo, y el más tacaño, desarrolla un férreo código ético que le habrá de guiar en el salvaje entorno del Sur y el Oeste de Estados Unidos. Se propone hacerse rico honradamente, de manera que su talento y trabajo triunfen allá donde otros apuesten por la violencia o el engaño.

A lo largo de las épicas peripecias de La Juventud del Tío Gilito –que le llevarán a cruzar el Mississippi, buscar oro en Alaska, pelear por su vida en Australia o, incluso, a ser perseguido por zombies-, este sentido de la ética será puesto a prueba una y otra vez, hasta llevarle al límite de su resistencia física y psicológica.

Ciudadano Gilito



La Juventud del Tío Gilito presenta un guión extraordinariamente cuidado y sincronizado, tanto en el conjunto de sus tomos como en la arquitectura interna de cada uno de ellos. Si bien los dos o tres primeros arcos argumentales podrían resultar ligeramente predecibles, quizá un poco más estándar, a partir del cuarto Don Rosa comienza a complicar la trama. A partir del primer regreso a Escocia de un Gilito en plenitud de condiciones, pero aún pobre, la historia coge vuelo y Rosa dosifica con gran inteligencia la decadencia espiritual de Gilito, que corre pareja a su enriquecimiento material.

Es difícil hacer justicia al enorme trabajo al guión de Don Rosa, que consigue mantener en todo momento el tono ligero y humorístico en una historia que tiende a la épica, tanto en los momentos de grandeza de Gilito como en sus mayores fracasos.

El último capítulo, “The Richest Duck in The World” no es el mejor, ese privilegio se lo reservo al inmenso ”Hearts of the Yukon”, con un final digno de la mejor película del cine romántico de Hollywood de los años treinta. Pero en el último capítulo Don Rosa nos plantea el paralelismo entre la figura de Gilito y de Charles Foster Kane.

Don Rosa no se queda en el simple tributo estético a la monumental obra de Orson Welles, Ciudadano Kane –tantas veces imitada y tan poco analizada-, sino que ahonda en el verdadero meollo dramático que planteó Welles: ¿se llega alguna vez a conocer a un hombre? ¿la suma de testimonios acerca de una persona nos permite conocer su interior, su verdadera esencia?
La respuesta de Don Rosa es la misma que dio Orson Welles. No importa cuántos narradores se pudieran sumar para hablarnos acerca de Tío Gilito, la verdad de sus éxitos y miserias, la verdad profunda, se la llevará con él a la tumba, como cualquiera de nosotros.

Por cierto, si no recuerdo mal, según los cálculos del propio Don Rosa, Tío Gilito muere a la edad de 100 años, en 1967.

Sólo me quedaría por añadir, para contextualizar esta obra, que los lápices de Don Rosa son magníficos. Siempre se ha notado su similitud con Robert Crumb, la figura más importante del underground americano. Personalmente, no soporto a Crumb, una especie de Bukowski en viñetas, adalid del feísmo y lo desagradable. Sin embargo, Don Rosa sólo se parece a Crumb en el entintado prieto y oscuro de fondos y primeros planos, unas tintas que consiguen realzar el dramatismo de muchas escenas y conferir un carácter aún más adulto en lo narrado. Sí que es cierto que las similitudes estilísticas existen, pero me parece más un aire de familia –por ser ambos artistas autodidactas- que un parecido consistente. Afortunadamente.

Cómo conseguirlo


Una lástima que la editorial Planeta haya roto su relación contractual con Disney, que previsiblemente nos habría permitido recuperar la etapa clásica de Carl Barks, la de Don Rosa, así como diversos materiales, especialmente aquellos Don Miki editados por Montena en los ochenta y noventa. Por lo que sea, en el cuarto tomo de los patos de Carl Barks se interrumpió lo planeado, y no creo que haya perspectivas de retomar de inmediato su publicación.

Así que quien quiera leer esta joya en castellano tendrá que dejarse un pastón en ebay por la antigua encuadernación de Ediciones B, o arriesgarse con la maravillosa versión inglesa que recientemente ha editado en dos tomos BOOM! Studios. Merece la pena porque se ha implementado la vieja edición de Glemstone con comentarios de Don Rosa y con un tercer volumen, “Companion”, en el que incorporan diversas historias cortas que se insertan dentro de la narración principal y la enriquecen considerablemente.

Lo más aconsejable para quien quiera comprobar la calidad de esta historia y quiera hacerlo en castellano es, sin que sirva de precedente, que se la descargue de internet. Aún así, la edición de BOOM! Studios merece mucho, muchísimo, el esfuerzo de leer en inglés.

Ficha técnica

La Juventud del Tío Gilito
The Life and Times of Scrooge McDuck

Autor: Don Rosa
Edición recomendada: BOOM! Studios (inglés) 2007, Dos Tomos más un Tomo Extra (Companion). A la venta a través de Amazon.

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