Estamos ante una de esas obras para leer relajado, que gana con las relecturas y nada fácil si no te pilla en el momento idóneo. Aún así, vale la pena el esfuerzo.

Es una obra que, habiendo dos protagonistas, uno que busca a otro, ya muerto, que aparece como una elipsis que se completa a medida que van transcurriendo las páginas, trata de un solo tema principlamente, y éste es el de la concepción artística y su inclusión en la vida.
Por un lado, el protagonista, jóven neurótico y solitario, incapaz de muchas cosas, principalmente a adaptarse al mundo que le rodea, busca su estilo, su arte.
Por el otro, el autor del que descubre una viñeta y queda prendado de su estilo, ya muerto, del que perseguirá la estela y descubrirá, más que de dónde provenía su estilo, como éra como persona.
Como las dos caras de una moneda, estas dos personalidades aparentemente diferentes pero complementarias nos dan una visión del mundo visto por un artista. El jóven, con su idealismo de juventud, el fanatismo, incluso podría decir de su poco realismo. El otro, el maduro, que cambia su sueño por una familia, es una apuesta por la adaptación, por encontrar la felicidad allá donde se esté, de renunciar a lñs grandes cosas para gozar de las más pequeñas, no sin un poso de desencanto, sin ese recelo de la juventud.
Ambos pueden parecer infelices, pero el maduro vive más tranquilo.

Efectivamente, la vida puede ser buena, pero sólo si no te rindes.

Comentarios

nakura

Miércoles, 29 de abril de 2009 22:56:53

que bueno .....es..epero que lo esten xddisfrutando..

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