Lydie
Guionista: Benoit Zidrou
Dibujante: Jordi Lafebre
Edición: Norma Editorial, Abril de 2011
Formato: Cartoné, 64 páginas, color
Precio:: 15 €
En Abril Norma editó Lydie, fruto de la colaboración entre el guionista belga Benoit Zidrou y el dibujante catalán Jordi Lafebre. La obra ha despertado cierta expectación, en gran parte debido al prestigio de Zidrou, conocido por Mi Jardín. Por estos lares su obra más valorada quizás sea la colección de relatos La Vieille Dame, ilustrada por algunos de los artistas españoles más respetados del momento.
Jordi Lafebre, uno de los autores que colaboró con Zidrou enLa Vieille Dame, aborda con Lydie su primera incursión a formato completo en el mercado francés, auténtico rubicón para los creadores de comic europeos. Tras foguearse en todos los ámbitos del comic, desde publicaciones infantiles hasta eróticas, Lafebre consolida su trayectoria con un trabajo que a buen seguro granjeará reconocimiento a su interesante estilo.
Argumento
Lydie es una fábula urbana que tiene lugar en el Callejón del Bebé, un barrio de corte tradicional en el que los vecinos forman una comunidad cuya historia se desarrolla bajo la mirada de una estatua de la Virgen, narradora del barrio. Este relato comienza cuando Camille, una chica especial querida por todos, pierde a su bebé durante el parto. Todos en el barrio, los “bigotudos”, se preocupan por ella, y se preocupan más todavía cuando Camille insiste en que su hija no ha muerto, y actúa como si aún viviera, como si pudiera verla y sostenerla en su regazo. Los vecinos de El Callejón del Bebé, conmovidos, pasan a formar parte de un silencioso complot para que la hija muerta de Camille se integre en la vida del barrio.
Opinión Personal
Guión
La historia de Lydie es una fábula cuyo tono recuerda mucho a las fábulas sociales de los años treinta en Estados Unidos, cuando la industria del cine colaboraba con la Administración para intentar anestesiar el malestar de la población tras el crack del 29, que había destrozado la vida de las clases populares. Autores como Gregory Cava o Frank Capra construían relatos en los que el “you can do it” articulaba un mensaje de superación y esperanza.
En esta misma línea clásica parece insertarse la historia que ha construido Zidrou. Sin embargo, el comic dista mucho de ser una obra redonda. La premisa es interesante, una historia de hermandad y superación que siempre funciona, pero Zidrou parece haberse quedado en los tópicos. Los personajes de Lydie son planos y previsibles. Rara vez se ofrece una motivación creíble para sus actos, aparecen y desaparecen como si no fueran más que anécdotas necesarias para construir la idea de comunidad, pero irrelevantes.
No hay subtramas activas que mantengan el interés de la historia, aparte de la trama principal de Camille, así que es muy difícil interesarse por la vida del resto de los habitantes del barrio. La historia de Camille y de su hija sí que es atractiva, pero degenera en un tópico previsible. Veamos, una mujer con síntomas de retraso mental querida y cuidada por todos pierde su bebé pero cree que sigue vivo y sus vecinos colaboran en la fantasía. En la vida real esto degeneraría en un profundo desequilibrio mental. Sin embargo, en este comic acaba como debe terminar una historia de Hollywood.
Hay cosas que sí me gustan en el guión de Lydie, que tienen que ver ante todo con el maravilloso ambiente que consigue crear Zidrou, un entorno de fantasía y de solidaridad vecinal. Hay muchos detalles prometedores en la historia, pero se diluyen por la falta de consistencia de la trama.
Dibujo
Poco que comentar del dibujo de Lafebre. En mi opinión, convierte un guión mediocre en una obra digna de admirarse. La narración es clara e intuitiva, y el lápiz una maravilla. El color está, en general, muy bien puesto, pero no terminan de convencerme los efectos de luces y sombras. Esta historia me hubiera gustado con un color más tradicional, quizá con acuarelas. Pero todo lo que se puede decir de Jordi Lafebre son cosas buenas, un dibujante impresionante, versátil y con un estilo poderoso. Si Lydie merece la pena es ante todo y sobre todo por la labor del catalán, muy por encima de Zidrou, en esta ocasión.
Resumen
Es una pena que Zidrou haya despachado con tanta rapidez una idea que merecía mayor desarrollo. Me queda la impresión de que Lydie se plantea como una obra de mayor calado pero que, por algún motivo, se ha despachado con mayor rapidez y menos espacio del que habría necesitado. No sé si ese fue el problema, o simplemente Zidrou pretendía una historia cálida y tópica, que todo podría ser. Una lástima, en todo caso, desarrollar un relato original como si fuera una película de sobremesa, de las de Antena 3.
Eso sí, la edición es preciosa, la historia se deja leer, es agradable, y el dibujo de Lafebre, impresionante. Recomiendo comprarla, aunque, sinceramente, creo que no ha respondido a las expectativas.
Comentarios
Añadir comentario


