En busca de la Daga del Tiempo

La saga Príncipe de Persia es una conocida franquicia de videojuegos que, desde su primera entrega allá por 1989, ha ido sumando diversos títulos lanzados en diversas plataformas. Durante los años ha ido evolucionando para adaptarse a las características técnicas de los nuevos sistemas de juego y a las modas de la industria. Así, mientras que los primeros títulos de la saga eran plataformas de scroll lateral, las últimas entregas han evolucionado hacia la aventura de acción con toques de plataformas en entornos tridimensionales. Los distintos títulos de esta saga pueden ser divididos en la trilogía original, compuesta por Prince of Persia (1989), Prince of Persia 2: The Shadow and the Flame (1993) y Prince of Persia 3D (1999), y la trilogía de las Arenas del Tiempo. Esta segunda trilogía se desarrolla en los juegos Prince of Persia: The Sands of Time (2003), Prince of Persia: Warrior Within (2004) y Prince of Persia: The Two Thrones (2005).

Esta segunda trilogía, desarrollada por la compañía Ubisoft, es la base argumental de la que parte la película que hoy comentamos, Prince of Persia. Las Arenas del Tiempo. En los videojuegos tomamos el control del Príncipe (nunca conocemos su verdadero nombre) y lo acompañamos en sus trepidantes aventuras a través de sinuosos palacios, las calles de Persia, los tejados de la ciudad e incluso la propia Isla del Tiempo. Una de las características más destacadas de estos videojuegos es la posibilidad de usar un objeto mágico, la Daga del Tiempo, para manipular el fluir del tiempo a nuestra voluntad. Gracias a esta Daga, el Príncipe puede retroceder unos instantes atrás para reparar sus errores y evitar los daños ocasionados por trampas, enemigos o caídas mortales. Las habilidades acrobáticas del Príncipe son también un elemento a destacar así como la evolución de su carácter: en cada una de las entregas de la trilogía observamos cómo el Príncipe madura, se vuelve más agresivo y está a punto de sucumbir ante la ira. En términos generales, los juegos de Prince of Persia resultan tremendamente entretenidos por su gran combinación de acción, plataformas y aventura así como por su divertida jugabilidad y atractiva ambientación.

Así pues, era cuestión de tiempo que la gran maquinaria de Hollywood (tan falta de ideas y dispuesta a aprovechar cualquier producto mínimamente exitoso en otros medios) decidiera adaptar las aventuras del Príncipe de Persia. Jerry Bruckheimer, el productor de Piratas del Caribe, se hizo rápidamente con los derechos y se embarcó junto a la Disney en la versión cinematográfica del videojuego. El argumento del film es algo distinto al del juego y, aunque se mantienen algunos elementos, lo cierto es que desarrolla un reinterpretación de la historia. Así, en las primeras secuencias observamos cómo Sharaman, el rey de Persia, pasea por las calles de su reino y observa a un impetuoso joven huérfano luchar contra sus guardias por defender a un chiquillo de una injusticia. Este crío es tremendamente ágil y atrevido, lo cual sorprende al rey y hace que decida adoptarlo. De este modo tan caprichoso, el pequeño vagabundo se convierte en el Príncipe Dastan. Pronto el tiempo salta unos diez años en el futuro para mostrarnos a Dastan convertido en un joven atractivo y atlético que, a pesar de haber sido educado en palacio, conserva su ímpetu y su carácter intrépido.

Dastan se encuentra cerca de la ciudad sagrada de Alamut junto con sus dos hermanos, los príncipes Tus y Garsiv, dirigiendo las tropas de su padre. Siguiendo el consejo de su tío Nizam, el hermano del rey, los príncipes deciden atacar Alamut puesto que, aparentemente, dicha ciudad está colaborando con sus enemigos y suministrándoles armas. El Príncipe Dastan y sus hombres consiguen infiltrarse en la ciudad y abren las puertas a sus tropas, que la doblegan sin dificultad. En el ataque Dastan encuentra una extraña daga que decide quedarse sin saber los poderes que alberga. Sin embargo, durante la celebración de la victoria, el rey Sharaman es asesinado. Dastan es acusado injustamente de su muerte y se ve obligado a huir junto a Tamina, la hermosa princesa de Alamut. En compañía de Tamina, Dastan descubrirá los poderes de la Daga del Tiempo mientras lucha por demostrar su inocencia y encontrar al culpable de la muerte de su padre adoptivo.

Príncipe de Persia. Las Arenas del Tiempo es una película de aventuras y acción impregnada de pequeños toques de comedia y romance entretenida pero demasiado típica. No hace falta que el espectador haya jugado a los videojuegos para tener la sensación de que conoce lo que va a ocurrir puesto que el film se sustenta en situaciones ya vistas anteriormente. Los personajes son completamente planos y poco trabajados, no encontramos ninguna evolución en ellos y sus relaciones resultan completamente artificiales e impulsivas. El hecho de contar con cuatro guionistas parece jugar en contra de la película puesto que la historia carece de toda hondura emocional y presenta numerosas incongruencias. Sobra decir que no existe ningún tipo de rigor histórico en la recreación de Persia y el comportamiento de algunos personajes (el de la princesa Tamina, en concreto) resulta difícil de creer. En cierto sentido, la trama resulta demasiado débil y nos da la impresión de que los personajes se mueven por instinto, sin saber realmente qué es lo que pretenden hacer. A todo esto debemos añadir un cuestionable reparto encabezado por Jake Gyllenhaal como el Príncipe. Aunque este actor haya ganado musculatura para encarnar a un héroe de acción, lo cierto es que resulta bastante soso y carece del carisma necesario para cautivar al espectador. Su cara de panoli no termina de encajar con el carácter aguerrido y picaresco del Príncipe de Persia, a pesar de que su caracterización, vestuario y movimientos acrobáticos son muy similares a los del videojuego. Peor es aún la interpretación de su compañera Gemma Arterton como la princesa Tamina. Esta actriz, a la que pudimos ver en Furia de Titanes, es tan hermosa como estática y no consigue transmitir emoción alguna. Su personaje es ciertamente voluble y pasa de comportarse como una digna princesa a hablar y actuar como una vulgar mujerzuela. Los secundarios cumplen su papel más o menos y apenas podemos destacar a un desaprovechadísmo Ben Kingsley como el malvado del film y a Alfred Molina, que pone el toque de humor con sus queridas avestruces.

Aunque nos encontramos con una historia muy manida y unas interpretaciones más bien justas, la película se deja ver gracias a sus secuencias de acción y sus efectos especiales. El ritmo de la película aumenta considerablemente cuando asistimos a las persecuciones, luchas y batallas que salpican el metraje. Así, tras un comienzo de lo más prometedor, la película se desinfla una vez que la acción da paso a la insulsa y desapasionada relación entre el Príncipe y Tamina. Las discusiones entre ellos son un lastre para el film, que tan sólo remonta hacia el final. En cuanto a la técnica, encontramos un gran trabajo en la recreación de los escenarios, algunos de ellos especialmente bellos, y en la fotografía. La realización de Mike Newell es correcta si bien es cierto que en algunos momentos utiliza un montaje demasiado acelerado que no permite la visualización de algunas acciones. El apartado de efectos visuales es acertado sin llegar a ser sorprendente puesto que, en cierto modo, están desaprovechados los poderes de las Arenas del Tiempo. Mientras que en los videojuegos podíamos utilizarlas para congelar el tiempo, como escudo o como ataque, en la película apenas sirven para retroceder atrás en el tiempo. Y ni siquiera se hace un uso habitual de ellas.

En definitiva, nos encontramos con una superproducción más que puede servir para alejarnos del aburrimiento durante un par de horas pero que no nos sorprenderá con una historia original y absorbente ni con unos personajes inolvidables. Se trata de una película bien realizada, con interesantes secuencias de acción y efectos especiales eficaces que falla a la hora de involucrar al espectador. Los personajes acartonados y las interpretaciones frías de los actores juegan en su contra, por lo que las secuencias en las que el Príncipe está corriendo, saltando y luchando son mucho más entretenidas que aquellas en las que se muestra su relación con otros personajes. Así pues, se trata de una película inocua que no aporta nada nuevo, un entretenimiento ligero que quizás atraiga a los aficionados al videojuego y los amantes del cine de aventuras menos exigentes.

Trailer de Prince of Persia. Las Arenas del Tiempo en español

Ficha técnica

Título: Prince of Persia. Las Arenas del Tiempo.
Título original: Prince of Persia. The Sands of Time.
Dirección: Mike Newell.
Guión: Boaz Yakin, Jordan Mechner, Carlo Bernard, Doug Miro (basado en el videojuego creado por Jordan Mechner).
País: Estados Unidos.
Año: 2010.
Duración: 116 min.
Género: Acción. Aventuras. Fantasía.
Reparto: Jake Gyllenhaal, Ben Kingsley, Gemma Arterton, Alfred Molina, Toby Kebbell.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: John Seale.
Montaje: Mick Audsley, Michael Kahn, Martin Walsh.
Estreno en cines: 21 de mayo de 2010.
Estreno en Blu-ray: 22 de septiembre de 2010.
Estreno en DVD: 20 de octubre de 2010.

Comentarios

Rukia13th

Lunes, 04 de octubre de 2010 12:01:19

A mi me gusto bastante cuando la vi en cine...

Añadir comentario
  • Soy usuario de Mangaes
  • No soy usuario de Mangaes pero quiero registrarme
  • No soy usuario de Mangaes, usaré mi mail
  • Entrar con Twitter
(El email no se verá públicamente)