Título: Puedo escuchar el mar.
Título original: Umi ga kikoeru.
Dirección: Tomomi Mochizuki
Guión: Kaori Nakamura, basado en la novela de Saeko Himuro.
País: Japón.
Año: 1993.
Duración: 69 minutos.
Distribución en España: Aurum.
Recomendada para mayores de 7 años.
La inocencia del primer amor
Puedo escuchar el mar es una de las películas realizadas por el Studio Ghibli menos conocidas en Occidente. Probablemente se deba al hecho de que ninguno de los dos grandes nombres (Hayao Miyazaki e Iso Takahata) del estudio haya intervenido directamente en su construcción así como a su temática eminentemente costumbrista y alejada de los relatos fantásticos y de aventuras que normalmente asociamos con las obras de Ghibli. Esta película presenta, además, la particularidad de ser el único film de Ghibli hecho para la televisión, estrenándose en Japón el 5 de mayo de 1993.
El director de la película es Tomomi Mochizuki, un cineasta con gran experiencia en la dirección de series de animación que ha trabajado en producciones como Kimagure Orange Road, Ranma, Lamu, Maison Ikkoku y, más recientemente, House of Five Leaves. En este caso lleva a la gran pantalla la novela de Saeko Himuro a través del guión de Kaori Nakamura. Los encargados de animar la película fueron los miembros más jóvenes del estudio Ghibli puesto que Puedo escuchar el mar supuso un medio para dar a conocer el trabajo de las jóvenes promesas del estudio.
Puedo escuchar el mar es una película costumbrista que se centra en la vida estudiantil y personal de varios jóvenes que asisten a clases de bachillerato. Se trata de una película tranquila, sencilla, humilde y sin pretensiones en la que el mayor espectáculo reside en el desarrollo de los personajes y sus interacciones. Es una película dramática teñida de nostalgia en la que los recuerdos del primer amor, las desventuras juveniles y los problemas cotidianos surgen como los temas principales.
La historia del film arranca cuando Taku Morisaki, un joven universitario que actualmente se encuentra estudiando en Tokyo, vuelve a su ciudad natal por vacaciones. Conforme vuela en dirección a Kochi, en la isla japonesa de Shikoku, sus recuerdos afloran y él revive mentalmente los acontecimientos de sus últimos meses en bachillerato. Así conoceremos a Yutaka Matsuno, su mejor amigo del colegio. Los dos se conocieron hace poco, tras el incidente ocurrido con la cancelación del viaje de fin de curso, pero se hicieron grandes amigos. Morisaki recuerda especialmente el día en que Matsuno lo llamó del trabajo para mostrarle a una nueva chica que se incorporará al instituto a mitad de curso, Rikako Muto. Morisaki percibe desde el principio que su amigo se encuentra interesado en esta chica.
Rikako Muto resulta ser todo un carácter que revoluciona el tranquilo instituto de la ciudad. Viene de Tokyo, tiene un acento diferente, es muy buena en los estudios y es un as de los deportes. Sin embargo todas estas virtudes contrastan enormemente con su carácter pues se muestra muy reservada, indiferente e independiente. Prácticamente no tiene ningún amigo en el instituto y sobre ella circulan algunas habladurías. El único que parece relacionarse con ella es Matsuno. No obstante, durante cierto viaje estudiantil, Rikako se acerca a Morisaki para pedirle en secreto que le preste una gran suma de dinero. Ante su historia, Morisaki no tiene más remedio que ayudarla pero pronto descubre que ha sido engañado. Rikako quería el dinero para escaparse a Tokyo y, por circunstancias de la vida, Morisaki termina acompañándola a la capital.
Allí Morisaki es testigo del frustrante encuentro de Rikako con su padre que, tras el divorcio, vive con otra mujer. Morisaki comienza a percibir una nueva faceta de Rikako en Tokyo, más vulnerable y humana. Sin duda, esta experiencia los une en cierto modo pero todo cambia cuando vuelven a Tokyo. La noticia de que han ido juntos a Tokio se ha extendido como la pólvora y esto generará graves conflictos entre Morisaki y Matsuno. También Rikako será víctima de rumores y protagonizará un enfrentamiento con sus compañeras de clase. El final de bachillerato es amargo pues los tres compañeros, Rikako, Matsuno y Morisaki, terminan su periodo educativo sin dirigirse la palabra ni volver a verse. No obstante, el avión de Morisaki llega a su destino y parece que el tiempo les dará una segunda oportunidad a todos ellos.
Con una animación muy buena y el diseño de personajes característicos del Studio Ghibli, nos encontramos ante una producción humilde tanto en su historia como en su duración pero tremendamente inmensa en cuanto a las emociones que recoge. La nostalgia por los años de juventud impregna todo el metraje y los sentimientos ocupan la mayor parte de la acción. Su metraje de 69 minutos no es muy extenso pero la cinta tiene el ritmo correcto y conseguirá mantenernos interesados durante ese periodo de tiempo.
Puedo escuchar el mar ha sido editada en España por la compañía Aurum dentro de su línea Studio Ghibli Collection. Se trata de una edición en DVD con buena calidad de imagen y sonido en la que podemos encontrar el audio original en japonés y un buen doblaje en castellano y subtítulos en castellano. Los extras son muy escasos e insuficientes pues apenas se incluyen tráilers. Ni tan siquiera encontraremos fichas de producción, biografías, fichas de personajes ni, mucho menos, algún tipo de documental.
En definitiva, nos encontramos ante una película sencilla y humilde especialmente dirigida al público que disfruta con las historias románticas en las que los sentimientos están a flor de piel y el desarrollo de los personajes está por encima de la acción. Puedo escuchar el mar es una atípica película dentro de la filmografía del Studio Ghibli pero, probablemente por este motivo, quizás sea interesante observar cómo se desenvuelven los futuros talentos del estudio en un film alejado de las características de las obras de los maestros Takahata y Miyazaki.
Comentarios
Miércoles, 08 de febrero de 2012 15:08:31
"Puedo escuchar el mar", conocida en inglés como "Ocean Waves", es una película excelente. Yo la he visto, y la recomiendo al 100%... Es muy bonita, muy amena, y se disfruta de principio a fin. Aquel, que no la haya visto, debe verla, porque (lo digo otra vez), es excelente...
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