Aunque se dice que el cine está destinado a los americanos y a los chinos durante los años han existido grandes directores extranjeros que debido a su calidad han conseguido dejar su huella a nivel internacional. Desgraciadamente hoy debemos hablar de un mito muerto, un clásico director de cine llamado Akira Kurosawa que entre otras películas nos ofreció la posibilidad de disfrutar con Shichinin no Samurai. El tiempo pasa, eso lo sabemos todos, pero algunas películas se mantienen frescas a lo largo de los años para que nuevos cinéfilos descubran en viejas cintas (o DVDs) maravillas por las que desearían haber nacido antes. Me encuentro entre ese grupo de personas que ajenas a la estupenda carrera de Kurosawa están descubriendo sus películas desde hace un tiempo y sinceramente, jode. No hay nada más angustioso que estar viendo una película como Shichinin no Samurai, entrar en Internet para buscar información sobre algunos de sus actores y encontrarte todo lleno de esquelas. Ahora te preguntas...¿por qué no habré visto todo esto antes? que estúpido he sido haciendo ascos a películas en blanco y negro cuando tenía ante mí unas joyas que debería haber visionado hace muchos años. No miremos atrás, es inútil pensar en que podemos retroceder en el tiempo, pero chicos, hacerme caso, si todavía no conocéis películas como Shichinin no Samurai, buscarlas.
Nos situamos en el año 1954 cuando un célebre director llamado Akira Kurosawa crea un nuevo guión basado en el siglo 16 japonés que con el tiempo se convertiría en la inspiración directa para la película Los siete magníficos. Don Kurosawa firmó un contrato con la compañía Toho dejando en advertencia que nuestro director no debería utilizar demasiados escenarios diferentes, aunque finalmente no fue así. Ofreciendo un nuevo estilo de movimiento con las cámaras Kurosawa creó un auténtico producto innovador que triunfó tanto en tierras niponas como en el extranjero, ganando premios como un león de plata en Venecia. No debemos olvidarnos que esta gran película fue la mecha que impulso la carrera de algunos actores como Toshiro Mifune (genio indiscutible) hasta la cima del cine mundial.
Pero bueno, dejémonos de rodeos y hablemos de la película en cuestión, siéntense porque comienza un relato de 205 minutos con el que tanto si nos interesa la historia japonesa como sino pasaremos un rato ocioso estupendo. Ante todo recomendaros si estáis dispuestos a ver Shichinin no Samurai hacerlo bajo varias situaciones, con un estado de ánimo y resistencia alto, con la pareja o un amigo y en cualquier caso con bebida y comida en abundancia.
La historia de Shichinin no Samurai nos ubica durante la época de los samuráis, un grupo de bandoleros aterroriza una pequeña aldea todos los años y en una ocasión deciden contratar guardaespaldas. Entre los pueblerinos hay dudas, no pueden imaginarse como un grupo de expertos samuráis podrían trabajar para ellos a cambio únicamente de comida y cobijo. Pero para resolver sus inquietudes aparece el primer samurai, un maestro experto que reconoce su intención de ocupar uno de los siete puestos tan solo por los elementos antes [Los Siete samurais] mencionados. Junto al maestro y líder se encuentra su alumno (Katsuhiro), juntos comienzan a buscar posibles candidatos dispuestos a luchar sin obtener beneficios capitales. El proceso de búsqueda pasa por varias fases, localizar una buena espada (un samurai), convencerlo y realizarle una prueba de habilidad que deberán superar para ingresar en el grupo. Poco a poco (la película es lenta) se van uniendo samuráis hasta formar un equipo de seis, un séptimo lo intenta en varias ocasiones pero no consigue que lo acepten debido a su condición de "héroe-malo". Finalmente los seis samuráis emprenden su viaje hasta la aldea sin encontrar un séptimo, pero curiosamente el samurai oscuro les sigue sin descansar ni un momento y riéndose a carcajadas. Cuando los samuráis llegan a la aldea el séptimo termina ganándose la confianza del líder y con muchos esfuerzos entra en el grupo manteniendo su carisma de irresponsable samurai. A partir de este momento la acción transcurre entre preparar el pueblo para el ataque de los bandidos y recoger la cosecha antes de la batalla. Entre todos estos minutos donde el director desarrollará a cada personaje en solitario Kikuchiyo (Toshiro Mifune) conseguirá hacerse con nuestro corazón. Después y poco antes de la batalla asistiremos al romance entre el alumno y una campesina o al exceso de confianza que muestran los campesinos tras ser entrenados por Kikuchiyo y compañía. Estamos delante de un relato viviente de lo que pudo simbolizar la diferencia entre habitantes de los pueblos y los samuráis de la época Edo, toda una obligación de visionado para seguidores de la historia japonesa. La película continúa con un ritmo lento hasta el [Los Siete samurais] momento de la batalla, algunos de los samuráis van cayendo a razón de los fusiles (sólo 3 haciendo ley a la época) y Kikuchiyo protagonizará varias acciones humorísticas. El estilo de batalla es impresionante, todos los aldeanos están situados estratégicamente con varios de los samuráis repartidos, si el plan falla será un gran combate. Pero no es así, la estrategia de nuestros compañeros se hace efectiva durante casi toda la historia y con felicidad los protagonistas van tachando enemigos en la lista de cabezas que llevarse a la tumba. La película llega al final con la victoria de los aldeanos, rehacen su vida con todos esos menesteres que como dijo Kikuchiyo siempre han tenido y los pocos samuráis sobrevivientes velan las tumbas de los caídos. Para los pueblerinos a partir de ahora la vida continuará con normalidad hasta sus muertes mientras que los samuráis han perdido amigos, vuelven a estar sin un lugar donde dormir y no tienen nada de comer.
Como podréis haber deducido Shichinin no Samurai es un perfecto reflejo de la época a la que simboliza, incluye una dirección estupenda y un cartel de actores excelente, teniendo a Mifune como héroe indiscutible. Esta no sería la primera película de Kurosawa donde veríamos al héroe-malo que interpreta Mifune a la perfección, típico samurai sin familia, vagabundo, un poco terco pero en el fondo adorable. A la gente le gusta, quieren ver a Toshiro Mifune partiéndose el pecho con esa característica risa y quieren verlo en todo tipo de situaciones delirantes dirigidas por el ilustre Kurusawa. Y aunque nos entristezca no volveremos a disfrutar con Mifune en una dirección de Kurosawa mientras estemos en este mundo, aunque posiblemente ahora los dos estén creando mitos en el otro mundo.
Los Siete samurais (DVD)
Desde aquí os recomiendo la adquisición de Shichinin no Samurai (Los Siete samurais) en formato DVD, hace poco ha sido editada en nuestro país por Filmax en una edición que aunque no es despampanante hará las delicias de los fans. Entre las características del DVD encontramos sonido estereo, voces en castellano y japonés (mejor el japonés) y los inevitables subtítulos en nuestro idioma, completándose todo con biofilmografías de actores y director. Y chicos, si os gusta Shichinin no Samurai echarle un ojo al otro DVD que está disponible en nuestro mercado de una obra made in Kurosawa, su nombre Trono de Sangre, pero esa es otra historia.
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