Efectos especiales y carreras vertiginosas

Speed Racer es un joven al que siempre le han entusiasmado las carreras de coches. Su padre se gana la vida construyendo bólidos y su hermano Rex fue un exitoso piloto antes de fallecer en una peligrosa carrera. Gracias a su pasión por la velocidad, Speed consigue llegar a lo más alto y llama la atención del multimillonario Royalton. Éste ofrece un tentador contrato a Speed a cambio de que forme parte de su escudería y corra para él. Tras considerarlo, el joven piloto rechaza la oferta tras descubrir un terrible secreto: algunas de las carreras más importantes están siendo manipuladas por varios empresarios que intimidan a los pilotos para ganar más dinero.

Conociendo esta realidad, Speed decide sacar a la luz los trapos sucios de Royalton a pesar de sus amenazas. Con el apoyo de su familia y su novia, Speed se une al misterioso Racer X para ganar la carrera donde murió su hermano. ¿Conseguirá convertirse en el mejor piloto de todos los tiempos y salvar el deporte que tanto ama?

Esta es la premisa argumental que nos ofrece Speed Racer, el último film de los hermanos Wachowski. Como viene siendo habitual en sus producciones, estos directores continúan inspirándose en cómics y animes para ofrecer películas que destacan por encima de todo por los efectos especiales. Si en la exitosa The Matrix (1999) y sus innecesarias secuelas tomaban elementos de Ghost in the Shell y en Animatrix recurrieron a varios punteros estudios de animación para realizar varios cortometrajes, ahora le toca el turno al clásico anime Mach Gogogo.

Esta serie se basaba en el manga de Tatsuo Yoshida, el cual fue adaptado por estudio de animación Tatsunoko Productions, y sus 56 episodios fueron emitidos en Japón entre 1967 y 1968. El título de la serie fue Meteoro en el mundo hispanohablante y Speed Racer en su versión inglesa. Desde su estreno, la serie ha sido repuesta en numerosas ocasiones y cuenta con varias secuelas más recientes. A ellas se une esta adaptación con actores reales y una gran cantidad de efectos digitales.

Speed Racer está protagonizada por Emile Hirsch en el papel de Speed; Christina Ricci como Trixie, la novia de Speed; Matthew Fox (de la serie de televisión "Perdidos”) encarna al misterioso corredor enmascarado Racer X; mientras que Susan Sarandon y John Goodman son Mamá y Pops Racer. El resto del reparto incluye al actor australiano Kick Gurry como Sparky y Roger Allam como Royalton. También podemos destacar a los orientales Hiroyuki Sanada como Mr Mushi y a la estrella de pop asiático Ji Hoon Jung (conocido popularmente como Rain) que hace su debut como actor en el papel del corredor contrincante llamado Taejo Togokahn.

Sin embargo, las principales estrellas de esta película no son los actores sino los efectos especiales que adornan todas y cada una de las secuencias de la película. De hecho, todo el film fue completamente filmado con los actores frente a fondos verdes para luego generar los escenarios con tecnología punta. Se captaron imágenes digitales de alta definición en 360 grados en exteriores de Italia, Marruecos, Austria, Turquía y en el Valle de la Muerte para luego crear escenarios virtuales envolventes. Del mismo modo, los más de 100 modelos de coches que circulan a una velocidad vertiginosa por los circuitos han sido creados digitalmente.

Tal empleo de efectos digitales hace que la película quede complemente desnivelada. Si bien es cierto que en el plano audiovisual el film es todo un despliegue de modelados 3-D, diseño de escenarios, texturas, colores y formas, otros elementos como el interés de la historia o el tratamiento de los personajes quedan menos trabajados. El abuso de lo digital hace que el espectador pueda tener la sensación de encontrarse viendo un sofisticado videojuego con gráficos de última generación. Esto se hace patente en las numerosas secuencias de las carreras, donde la interminable sucesión de “florituras” digitales y exhibición de lo virtual puede llegar a extenuar a aquellos espectadores menos acostumbrados a frenéticas sucesión de imágenes. Pese al barroquismo extremo que presenta la película en ciertos momentos, podemos destacar algunas secuencias por su imaginativo uso de las transiciones entre planos así como el original montaje.

Quizás el mayor problema de la película radique en la simpleza de su historia, completamente típica y previsible, así como en los personajes caricaturescos que nos ofrece. El protagonista, de escaso carisma, presenta un fanatismo ciego. Susan Sarandon está muy sobreactuada como “madre sufridora”. Christina Ricci resulta tan artificial y su personaje de “novia del héroe” está tan vacío que parece un elemento más de los decorados virtuales. Aún así, lo peor son las apariciones del hermano pequeño y su chimpancé (¿dónde está a supuesta gracia de estas escenas?).

En definitiva, Speed Racer es una película interesante desde un punto puramente audiovisual. Aquellos espectadores que disfrutan con las maravillas de los efectos especiales pasarán un buen rato con las espectaculares y vistosas carreras. Quizás los pequeños también disfruten de la película y su sencilla trama. Se trata, a fin de cuentas, de una película que busca entretener y deslumbrar a partir de unos efectos especiales muy vistosos.

Speed Racer

Título original: Speed Racer
Nacionalidad: USA
Año: 2008
Duración: 135 min.
Género: Acción, velocidad
Dirección: Andy y Larry Wachowski
Guión: Andy y Larry Wachowski (basado en el anime Mach Gogogo)
Reparto: Emile Hirsch, Christina Ricci, John Goodman, Susan Sarandon, Matthew Fox
Música: Michael Giacchino
Fotografía David Tattersall
Montaje: Roger Barton, Zach Staenberg

Comentarios

Saouri

Martes, 19 de mayo de 2009 10:55:41

En muchas ocasiones parece que estás viendo un film de Dreamworks o Pixar, en vez de una película de acción real. A mi me marearon los colores desde que vi el primer video promocional.
Y pues, no me parece que se haya alcanzado, ni por error, el ambiente original de la serie Meteoro.

A veces me parece que en su afán de hacer películas, Hollywood quiere desligar las historias provenientes del manga y del comic, de sus verdaderos orígenes, así que inventan aquí, cambian hechos allá y finalmente quedan películas que solo comparten el título con la licencia que compraron.

Tiemblo cada vez que alguien dice: live-action.

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