Tokiwa: The Manga Apartment
Título original: トキワ荘 の青春 (tokiwasô no seishun)
Director :Jun Ichikawa
Guión: Koji Morikawa
Fotografía: Kobayashi Tatsuhiko, Tazawa Yoshio
Casting: Motoki Masahiro (como Terada Hiro), Ryota Tsuchiya (como Tsuge Yoshiharu), Yoshiyuki Omori (como Fujio Akatsuka)…
Productora:Culture Publishers
Lanzamiento:23 de Marzo de 1996
Duración: 110 minutos
Todos los aficionados al manga saben, o debieran saber, que allá por los años cincuenta del siglo pasado, en el barrio tokiota de Toshima, hubo una vez un edificio llamado Tokiwa-so en el que convivieron alguno de los mangaka más importantes de todos los tiempos. Gracias a Jun Ichikawa, podemos convivir durante casi dos horas con Terada Hiro, con Tsuge Yoshiharu… y, aunque sólo un ratito, veremos aparecer a Osamu Tezuka.
Jun Ichikawa
Jun Ichikawa falleció con sólo sesenta años de una hemorragia cerebral que acabó con su vida de manera fulminante, mientras comía en un restaurante. Había conseguido un reconocimiento particular por Tony Takitani, su adaptación de un cuento de Haruki Murakami. La obra de Ichikawa es el testimonio de un director y guionista capaz de construir universos propios en sus películas, caracterizados por una puesta en escena serena y tranquila, un devenir pausado. En este sentido, ha sido notado en varias ocasiones su similitud con Yasujiru Ozu. Admirador del gran clásico del cine japonés, compartía su pasión por el cuidado de las formas y de la estética, que trata de capturar la universalidad de los dramas íntimos, cotidianos.
Esta manera de componer historias en las que el guión cede protagonismo al ambiente, en el que se inscriben las vidas de sus personajes, se aprecia especialmente en su estupenda Byoin de shinu koto (Muerte en un hospital), en la que mezcla el género documental con narraciones cortas que ocurren tanto dentro como fuera del hospital. Consigue crear un mosaico de experiencias que nos dan una impresión caleidoscópica y vívida del tránsito entre la vida y la muerte en un hospital.
Manga Apartment: Historia
La historia sigue principalmente a Terada Hiro –interpretado magníficamente por Motoki Masahiro-, autor de manga de béisbol como Número 0. Tiene un talento superior para crear escenas deportivas y para darle movimiento a sus personajes, pero le cuesta adaptar su dibujo a unos tiempos que requieren formas de expresión más adultas que las que Terada domina. Ni siquiera tiene claro que quiera hacerlo.
Por otra parte tenemos a Tsuge Yoshiharu, al que le cuesta mucho conseguir algún trabajo en revistas o editoriales por su concepción del manga. Tsuge vuelca sus sentimientos y sus emociones en el manga, produciendo obras demasiado rupturistas para buena parte de la industria.
Con el paso del tiempo, Tsuge sería recordado como uno de los autores que más contribuyó a la renovación del manga; podría decirse que en su colaboración con la revista Garo se convierte en uno de los primeros autores de género autobiográfico del comic, años antes que Harvey Pekar. Terada Hiro, sin embargo, aunque subsiste mejor que Tsuge gracias a que vende sus obras de béisbol sin mayores problemas, es un ejemplo de mangaka incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos.
Entre Terada y Tsuge tenemos a Shotaro Ishinomori, Fujio Akatsuka, al dúo Fujio Fujiko, creadores de Doraemon… En Manga Apartment podemos asistir a algún momento de la obra, éxito y fracaso de todos ellos, aunque muy poquito se nos dejará ver de las motivaciones o del carácter de ninguno, ni de Osamu Tezuka, que aparece hacia el final de la película. La historia simplemente nos retrata la época, un momento clave en la historia del manga, y ni siquiera parece sugerirnos ninguna lección moral o artística.
Opinión Personal
En esta película Jun Ichikawa recurre a la misma técnica mixta que empleo en Muerte en un hospital, aunque desplaza el peso narrativo hacia el propio edificio. El protagonista de Tokiwa, más que ser un personaje colectivo o la metáfora de una experiencia vital, es una época, así como Los Profesionales de Carlos Giménez nos habla tanto de la Barcelona franquista como de las vivencias de los historietistas de aquellos tiempos.
Pero en este caso, a diferencia de la obra del gran autor catalán, Ichikawa prescinde casi por completo de las vivencias personales de los mangaka que viven en los cuartuchos del Tokiwa-so. Sus historias están siempre relacionadas con su oficio, con el proceso creativo, sus frustraciones, sus problemas para conseguir financiación… Esta ausencia de hechos significativos refuerza la impresión de que se invita al espectador a formar parte de la época, puesto que se prescinde en gran medida de los artificios propios de la gran mayoría de los guiones. Aquí los trucos narrativos para mantener la atención del espectador son mucho más sutiles, y requieren por completo de la complicidad con la historia.
En otras palabras, si nos interesa la vida de los autores de manga de los años cincuenta, si nos interesan las circunstancias que les rodeaban… perfecto, podemos asistir a su trabajo en directo. Si no nos interesa, esta película es un poco difícil de ver. Jun Ichikawa ofrece una recompensa muy alta en términos de belleza artística, pero, como hacía Yasujiru Ozu, confía en la capacidad del espectador para involucrarse en su historia sin falta de mantener la tensión con alguna historia de amor o con subtramas que mantengan la tensión de la película.
En resumen, Manga Apartment es una obra muy aconsejable para cualquier lector de este portal porque nadie puede perderse una película en la que aparezcan tantos pioneros del manga tal y como hoy lo conocemos. Aparecen sus técnicas de dibujo, la forma en la que trabajaban en los años cincuenta, el placer del olor a tinta de las revistas recién impresas… infinidad de detalles que justifican ver la película. Además, es una buena ocasión para conocer en sus orígenes el modo de trabajo cooperativo característico de la industria manga.
Por otra parte, es cierto que se hace aburrida; en algunos puntos, insufriblemente lenta, incluso para el estándar del cine japonés. Pero creo que merece la pena superar el tedio porque los valores cinematográficos son, realmente, una buena recompensa. De vez en cuando no está mal ver alguna película que nos muestre la vida tal cuál es, una colección de actos rutinarios que, incluso en los momentos álgidos de la vida, suelen ser bastante aburridos.
Comentarios
Lunes, 25 de octubre de 2010 13:23:57
Si que había oído hablar de esto... por lo menos el ver como convivian tiene que ser interesante


