Un Zoo en Invierno, de Jiro Taniguchi, se suma a la oleada de manga autobiográfico publicado recientemente en España, como Diario de una Desaparición, de Hideo Azuma, o el célebre Una Vida Errante, de Yoshihiro Tatsumi. Lejos del estilo de Diario de una Desaparición, que narra un momento extremo en la vida de un autor de manga, Un Zoo en Invierno podría compararse con Una Vida Errante, dos relatos que acercan a la experiencia vital de dos artistas, su crecimiento y su relación con el manga.

Sin embargo, el trabajo de Taniguchi se diferencia claramente del de Tatsumi en varios aspectos. En Un Zoo en Invierno, Jiro Taniguchi nos muestra el tránsito hacia la madurez de un adolescente que se enfrenta a la vida a través del manga. En la obra de Taniguchi está ausente la crítica política, la reflexión sobre la sociedad japonesa, que cimenta Una Vida Errante.

La falta de aparato crítico en Taniguchi no debiera interpretarse como desinterés por los problemas de su país o por la terrible competitividad del mundo editorial. Más bien se relaciona con la vocación ferozmente intimista de las obras de Jiro Taniguchi, comprometido con el relato de vida, con la pasión de contar las pequeñas historias que se ocultan en cada persona.

Esta preocupación constante por la experiencia de vida en la narrativa de Taniguchi tiene mucho que ver con el tono autobiográfico de gran parte de sus historias. Ya sea en El Almanaque de Mi Padre o en Barrio Lejano, los parajes de Tottori y las familias marcadas por la distancia, o por la soledad, aparecen insinuados en cada página. Así, en Zoo en Invierno, los lectores habituales de Taniguchi tendrán la sensación de recuperar a viejos conocidos de otros relatos.

Recuperamos, pues, aparte de personajes arquetípicos, problemas vitales que hemos visto afrontar a Taniguchi en todos sus comics. En Un Zoo en Invierno se nos presenta la lucha de un joven de Tottori, Hamaguchi (alter ego del propio Taniguchi), por convertirse en mangaka en Tokyo. Hamaguchi conseguirá un trabajo como ayudante en el estudio de Kondo (seudónimo para Kyota Ishikawa ), y conocerá el frenético, casi insoportable, ritmo de vida de los aspirantes de mangaka, que deben foguearse al servicio de dibujantes de mayor prestigio mientras roban horas al sueño para conseguir publicar sus propias historias. También asistiremos a su primer amor, y saldremos al encuentro de la vida nocturna de la gran capital, de sus posibilidades de diversión, pero también del alcohol y de los excesos.

Como siempre, el arte de Taniguchi es poco menos que perfecto. Sus fondos son, posiblemente, de lo más meticuloso y detallado que se pueda encontrar en cualquier ámbito editorial, sea comic europeo, americano o japonés. Además, la interacción de los personajes de Taniguchi con el ambiente resulta soberbia, llena de vida y movimiento.

En cuanto al guión, encuentro que Un Zoo en Invierno se repite demasiado en los esquemas que ya hemos visto anteriormente en Barrio Lejano, otra historia sobre el aprendizaje durante la adolescencia. En Un Zoo en Invierno la narración funciona, porque atrapa desde la primera página hasta la última, pero es imposible abstraerse de los clichés y lugares comunes que comienzan a convertirse en santo y seña de la obra de Taniguchi como guionista.

Sería deseable que Taniguchi tratase de renovar un poco sus historias intimistas, porque corre el peligro de caer en lo previsible. Aún así, Un Zoo en Invierno es una obra magnífica en todos los sentidos. Está, en mi opinión, un pasito por debajo de Barrio Lejano, y dos de El Almanaque de Mi Padre, pero no por ello debería perdérsela cualquier fan de Taniguchi, o del comic de calidad.

Ficha técnica

Un Zoo en Invierno

Autor: Jiro Taniguchi
Editorial: Ponent Mon
Formato: Rústica, 232 páginas, Blanco y Negro
PVP: 16 €

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