Hoy quería comentaros un libro. No un libro cualquiera, sino uno que es considerado un clásico. Un libro imprescindible para los interesados en la literatura oriental y además posiblemente uno de los libros mas populares de esa parte del mundo.

Estoy hablando nada menos que del famoso Hsi-You Chi. Un libro que recrea el mito de Tsûan-Tang, la historia del monje que partió de la corte de los Tang en China para ir a la India a buscar los textos del budismo.

Ambientado en el periodo Ming, narra las aventuras del monje budista Tripitaca en su viaje hacia el oeste. Acompañado de los mas singulares discípulos que podáis imaginar y corriendo mil y una aventuras en el camino.

Algunos posiblemente les sonara mas este título si les digo que es también la historia de el Rey de los Monos, conocido como Sung-Wu Kung. Un mono nacido de la misma tierra y el cielo que tras alcanzar la inmortalidad fue invitado a los cielos por el mismo Emperador de Jade, y que descontento con el trato que sufrió sumió a los cielos en la mas terrible de las confusiones, acabando castigado bajo una montaña a la espera de convertirse en un discípulo del monje Tripitaca para ayudarle en su viaje.

Muchos mitos y leyendas aparecen reunidos en este libro. Un autentico clásico recopilado en el siglo XVI a partir de escritos y leyendas anteriores. Curiosamente, el autor de este libro permanece en el anonimato, aunque se especula con la posibilidad de que Wu Cheng-En, un literato de la época con cierta fama. Las razones para el anonimato de la obra hay que buscarlas en las ideas de la época, que eran de exaltación hacia los escritos antiguos, y donde una obra tan popular como esta curiosamente habría desprestigiado a su autor.

Para que os hagáis una pequeña idea, estamos hablando del equivalente oriental de El Quijote o La Odisea. Un clásico conocidísimo en esa parte del mundo y que permanece como prácticamente desconocido en occidente gracias a nuestra pertinaz miopía de mirarnos el ombligo y limitarnos a la literatura europea.

No deja de tener su gracia, que mientras en la mayor parte de Europa reinaba la barbarie, en la China de la misma época existía ya una cultura con un altísimo grado de refinamiento y cultura. Es también de lamentar que sea virtualmente imposible conseguir en nuestro idioma clásicos de la literatura oriental como En los márgenes del agua, La Investidura de los Dioses o Romance de los tres Reinos.

Nos encontramos ante una gran obra. No solo en lo que hace referencia a su consideración de clásico o a la importancia que tiene como raíz de numerosos cuentos y leyendas. Tampoco hay que olvidar que hablamos de un libro que tiene unas 2200 páginas, y que esta dividido en varias partes. El libro consta de varias partes separadas, y como reunificación de antiguas leyendas en demasiadas ocasiones hay curiosas contradicciones.

En la primera, nos cuenta la historia del Rey de los Monos. Nos narra como alcanza la iluminación tras un largo viaje, como organiza su reino y su carácter impulsivo y batallador. Aquí encuentra su famosa arma “La complaciente barra de extremos de oro” de nada menos que 13500 kilos. Una barra mágica capaz de alargarse o encogerse a voluntad de su dueño y capaz de destruir a un enemigo con solo rozarlo. Nos narra también sus tropelías en el reino celestial, donde acaba cometiendo mil y una barbaridades, que le condenan a muerte. Ante la imposibilidad de darle muerte deciden encerrarle bajo una montaña, para que algún día acompañe al monje Tripitaka en su peregrinaje.

Posteriormente nos narra la historia de este monje. Los avatares de su nacimiento y vida, hasta que la bodhisattva Kwang-Ing lo elige para la difícil misión de buscar las escrituras que debían de traer la iluminación a su país.

En el viaje lo acompañaran además de Sung-Wu Kung otros tres curiosos personajes:

Primero aparecerá el hijo del dragón Ao-Jun, que metarmofoseado en caballo será la cabalgadura del monje. Posteriormente aparecerá Chu-Ba Chie, quien en su anterior encarnación fue nada menos que “Mariscal de los Juncos celestiales”, un alto cargo en la corte del emperador de jade, pero que debido a su lujuriosa conducta fue condenado a renacer con forma de cerdo. Un acompañante fuerte y de pocas luces, con un apetito desmesurado.

Finalmente aparecerá un monstruo que anteriormente fue el “Capitán que levanta la cortina”, otro alto cargo de la corte celestial caído en desgracia que responde al nombre de Wu-Ching.

Las aventuras y desventuras corridas por este grupo en su viaje al oeste son innumerables, aunque como es normal las mayores dificultades se presentan en forma de innumerables monstruos que aspiran a comerse al monje Tripitaka, y que serán vencidos por el ingenio de Wu-Kung.

La disponibilidad de este libro no debería de ser muy difícil. Hace años fue editado en tres partes, pero lamentablemente se agotó y descatalogó. Hace relativamente poco, la editorial Siruela lo ha reeditado en un solo tomo, en una magnifica edición en papel de Biblia traducido directamente desde el chino.

Para los interesado, decir que el libro aparece en su catalogo como el número 178 de la colección “Libros del Tiempo” con el ISBN 34-7844-774-1

Su precio ronda entre 45 y 50 €. Quizás se os antoje caro, pero pensar que estamos ante una de las escasas oportunidades que hay de conseguir una magnifica edición de un autentico clásico de la literatura China. Un libro que imprescindible para aquellos que deseen profundizar un poco mas en la literatura oriental con la lectura de lo que es a todos los efectos, una joya de oriente.

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