El lío de los formatos

Jax

Jax

Opinión

Lunes, 28 de marzo de 2005 21:35:28

Me gustaría, con este artículo de opinión, reflexionar brevemente sobre algo que se da con relativa frecuencia y que considero bastante molesto, los cambios en los formatos y calidad de las ediciones de una misma serie. Mi decisión por abordar este tema se debe específicamente a una edición concreta, 20th Century Boys, pero puede extenderse a otras muchas, de las cuales haré un somero repaso para tratar las más evidentes.
Editorial Planeta es, con toda seguridad, la reina en lo que a cambios de formato se refiere. Desde sus inicios con publicaciones en formato comic-book, pasando por la época de la revista Shonen Mangazine (triste intento de imitar burdamente el formato de la Shônen Magazine japonesa con menos páginas y a un precio relativamente elevado), los lectores de series como Gun Smith Cats o 3x3 ojos sufrieron los curiosos designios de la editorial en cuanto al formato en que debían editarse en cada momento. Posteriormente, combinaron la edición en tomo con la de medio tomo (llamado Biblioteca Manga) y, aunque afortunadamente se respetó el formato elegido para cada serie, empezaron a modificar la calidad del papel (el gramaje puede llegar a variar distintas veces en varios volúmenes de una misma serie) o de la impresión, generalmente para mal. Lo curioso es que el precio, en lugar de variar también según perdía calidad una edición, se mantenía siempre o, en todo caso, aumentaba (corrían rumores de que el precio del papel había subido, y claro...).
He dicho que con la combinación de ediciones en tomo y medio tomo se mantuvo el mismo tamaño para todas las series (exceptuando reediciones), pero debo añadir que fue así en todos los casos (si no me equivoco) a excepción de Detective Conan. Esta serie, larguísima en exceso pero por lo demás excelente, ha sufrido cambios de formato en 3 ocasiones (sin contar las modificaciones internas de calidad). Empezó con un formato tomo similar al de la edición original (salvando las distancias), por lo visto no tuvo todo el éxito que se esperaba así que, en el tomo 13 (fatídico número), se canceló la edición y se recuperó posteriormente en formato medio tomo. Para empeorarlo todavía más, no respetaron la numeración que mantenían, iniciándola de nuevo desde el número 1 (que en realidad era la primera mitad de lo que habría sido el tomo 14), de modo que aquél que decidiera empezar la serie en ese punto (desconociendo la existencia de una anterior edición) se encontraba con el número 1 de una serie que llevaba ya 13 números publicados. Pero no acabó ahí la cosa, y es que tras 32 números decidieron volver a cambiar pero no recuperando el anterior formato tomo, sino mediante una combinación de los dos (tamaño de edición Biblioteca Manga y cantidad de páginas de un tomo normal).
Llego ahora al motivo de esta disertación, la edición de 20th Century Boys. Con la aparición de los primeros dos tomos de Editorial Planeta escribí, en esta misma página, una reseña sobre esta serie en la que comentaba lo pobre de su edición, quitando la elogiable decisión de publicar la serie en formato tomo y, aunque no lo aclaré porque lo creí innecesario, la calidad de las sobrecubiertas. Grave error, este último, por mi parte y es que, en un increíble esfuerzo por superarse a sí misma, Editorial Planeta ha sido capaz de empeorar en el cuarto tomo una de las dos únicas cosas buenas de su edición: la sobrecubierta; que ha pasado de tener un papel adecuadamente grueso, bastante mate y agradable al tacto, a un papel muy fino, excesivamente satinado y muy brillante, desagradable al tacto y que encima se queda manchado con las huellas digitales al cogerlo. No logro entender el motivo de este cambio si no se debe a la siempre presente voluntad de los editores de reducir al máximo los costes para aumentar los beneficios, algo lógico y que es difícilmente discutible si no es en un plano moral, pero creo que la decisión de hacerlo cuando ya llevas varios tomos publicados resulta altamente reprobable y muestra una falta de seriedad editorial y de respeto hacia los lectores muy grave.
Es difícil encontrar en otras editoriales un paralelismo a los abusos cometidos por Planeta en los cambios de formato, aunque pueden encontrarse en cuanto a la calidad.
Quizás pueda hablarse de la pésima calidad en la edición de Panini Comics en lo que se refiere a manga, y de los rumores de un cambio en la calidad. Pero en este caso será sin duda para bien ya que se trata de mejorar, no de empeorar o de cambiar por cambiar (lo cierto es que cualquier cambio en la edición de Panini sería sin duda una mejora, resulta difícil hacerlo peor).
Pueden comentarse también los problemas de Otakuland para mantener una buena calidad de impresión. Por lo demás es una editorial a la que difícilmente se puede criticar y es que mantiene una relación bastante buena de calidad-precio y trata siempre de respetar al máximo la edición japonesa, pero si coges un tomo de Santuario o de Old Boy encuentras que, en un mismo tomo, hay entre dos y tres calidades distintas de impresión. Una buena que es la que domina en la práctica totalidad del tomo, otra excesivamente oscura (que dificulta la apreciación de la calidad de los detalles del dibujo) y otra excesivamente clara (donde el negro se convierte en un gris pálido). Recomiendo, por tanto, encarecidamente a Otakuland un cambio de impresor.
Mangaline, por su parte, después del parón editorial que sufrió, modificó ligeramente sus ediciones y aunque básicamente fueron detalles sin importancia y la mayoría de las veces a mejor, lo cierto es que estéticamente resulta poco agradable ver en una estantería tomos de una misma colección que van sufriendo pequeñas modificaciones cada cierto tiempo. Y la solución de volver a comprar los primeros tomos en sus reediciones no me parece demasiado factible por lo costoso que resultaría (esto se extiende también a Planeta y su interés en reeditar continuamente las series de éxito en distintos formatos).

Considero pues, ya para terminar, que los editores deberían pararse un poco a pensar sobre lo que editan y el formato en que lo van a hacer antes de lanzarlo, puesto que los posteriores cambios resultan en general incómodos y pocas veces bien vistos por los lectores. Lo contrario da una sensación de falta de profesionalidad que a la larga no puede producir más que desconfianza.

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