Los Detectives Muertos
No sólo de manga vive el hombre (o mujer) y como en algunas ocasiones las editoriales tienen a bien cedernos algunos ejemplares de sus trabajos para que se reseñen, sería cuanto menos una indelicadeza el dejarlos por ahí sin reseñarlos sólo por haber sido hechos en un país u otro.
La verdad es que en ocasiones, las editoriales nos envían cosas que no nos gustan, o que a primera vista no compraríamos en una librería. En más de una ocasión la experiencia nos demuestra que no hay que juzgar a un libro (o cómic) por su portada, y aquí tenemos un curioso ejemplo de ello, de manera que por una vez, y sirviendo de precedente vamos a tocar un trabajo que no es “manga”.
Y no cualquier cosa, porque esta pequeña obra en formato de tomo único está realizado por Hill Thompson. Un nombre que dirá poco a los aficionados al manga, pero que es una de las figuras más relevantes del cómic en los USA en cuanto a autores femeninos se refiere. Baste decir a modo de introducción que fue la encargada de ilustrar Sandman de Neil Gaiman. Es más conocida por su propia serie Scary Godmother y ha colaborado en obras del calibre de Hellboy o The Invisibles.
Si el nombre de Neil Gaiman no te dice nada, un consejo sería indicarte que ampliar los horizontes nunca está mal, porque se trata de uno de los guionistas y escritores más prestigiosos en el mundo de la fantasía en lengua inglesa. Un “peso pesado” como pocos.
Pero centrémonos un poco en esta obra, que coge prestados unos personajes del volumen 25 de Sandman para crear su propia historia. No nos preocupemos demasiado por los trasfondos porque si no, no llegaremos nunca a ningún sitio.
Esta obra se desarrolla en un colegio privado. Un internado norteamericano donde estudian jovencitas de familias acomodadas. Lo más “pijo” que os podáis imaginar. Niñas con su propia VISA, la versión en niña pija de la tradición “kogal” japonesa.
Ante la misteriosa desaparición de una amiga suya, que de un día para otro no aparece en el internado, sin que nadie en el centro dé ninguna explicación, sus compañeras creen que le ha ocurrido algo malo, y no se les ocurre mejor idea que pedir la ayuda de un par de jóvenes detectives británicos. Cuando hablo de “jóvenes”, hablo de una media de edad entre 10-14 años, así que no esperéis en realidad una obra “adolescente”, porque no lo es.
Una particularidad muy especial de esta pareja de detectives… es que están muertos. Así como suena, son tangibles, pero pueden desaparecer, atravesar paredes… no necesitan comer, etc. Algo cuanto menos curioso, pero no nos compliquemos mucho la vida.
Para resolver el misterio deberán entrar en el internado… y como es femenino, deberán hacerlo disfrazados como chicas. Empieza la aventura.
Hay que comentar que aun siendo una obra norteamericana (tanto su autora como la editorial DC Comics son estadounidenses), la autora tiene ciertas influencias si queréis del genero japonés. Por ejemplo, es usual ese juego de “cambios de sexo” entre algunas obras, aunque sea menos frecuente en otros países. Las razones hay que buscarlas creo en la fisonomía. Muchos japoneses, al carecer completamente de vello facial podrían pasar por mujeres sin muchos problemas (añadamos el que muchas japonesas tienen muy poco pecho). Aquí en occidente es más complicado el tema por la rápida diferenciación entre sexos a partir de una cierta edad, pero desde luego a los 12 años es posible.
Aun cuando el dibujo de Jill Thompson es indudablemente occidental, la composición de viñeta o el uso de las tramas muestra una cierta influencia del lejano oriente. Tenemos si queréis, una “fusión” entre el comic americano, y el shôjo bastante curiosa e interesante de ver.
La historia en sí tiene ciertos puntos de originalidad, aunque no esperéis una maravilla. Como os he comentado, muchos de los personajes son crías ricas, y el tono general es un tanto “especial”. Curioso de ver, pero con amplitud de miras. El misterio en sí tiene su “miga” y está bien resuelto.
En general tenemos en un tomo único una oportunidad de asomarnos a un género del comic americano poco conocido en este país, donde pensamos que el comic americano es por definición tíos hipermusculados en pijama con los calzoncillos por fuera. Una muestra por otro lado de una autora no muy conocida en este país y de esa fusión de géneros que antes os he comentado.
El tomo tiene 144 paginas. En sentido de lectura occidental (lógicamente) en tapa dura sin sobrecubierta. La impresión es nítida y limpia, aunque las tramas en general son “diferentes” a lo que estamos acostumbrados algunos.
Se incluye también un extracto del primer comic de la autora A las puertas de la Muerte. La editorial lo llama “manga” pero, para mi al menos, un manga es un comic “hecho en Japón” simplemente, no un género o una forma de dibujar.
Para los conocedores de los trabajos de la autora poco más puedo decir. Para los demás que es algo curioso, interesante y diferente a lo que estamos acostumbrados. Una obra para leer sin ningún prejuicio previo que nos da para una tarde entretenida.
Ficha
Nombre: Los Detectives Muertos ~ The Dead Boy detectives
Guión y dibujo: Jill Thompson
Editado por: DC Comics en el 2005
Longitud: 144 páginas
Editado en España por: Planeta de Agostini
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