Antropología y política en Los 4 Fantásticos

El Canario Cuadrado

El Canario Cuadrado

Comics | Martes, 19 de julio de 2005 00:52:59

Hola a todos, ahora que se ha estrenado la película sobre estos superhéroes, me ha dado que pensar su simbología y significación última. Me explico: los cómics, como cualquier otro arte, están indefectiblemente preñados de su época, su contexto socio-político se ve reflejado, ya sea de una manera u otra. En el caso de los superhéroes también, de forma soterrada, hay un estudio sobre la sociedad americana y su política exterior muy notable.
Para poner un poco de orden a mis ideas lo trataré de ejemplificar mediante los personajes más importantes de los 4 fantásticos:
- Reed Richards, el hombre elástico: Se supone que es el humano más inteligente del planeta. Su poder es, casualidad de las casualidades, el de volverse elástico. Bueno, un viejo adagio chino dice que el bambú es el único que no se rompe en el vendaval porque se dobla. Científico, no se limita a los dogmatismos propios de su profesión (véase el ejemplo del típico científico loco), tiene una base moral y ética fruto del conocimiento y observación de los avatares vitales (véase su argumentación en el Juicio a Galactus), lo que le permite una mayor comprensión de la globalidad, más allá de la genialidad en su espcialidad.
- Ben Grimm, el hombre de roca: Este es un personaje muy sintomático. Ligado al ejército (es piloto de profesión), es un hombre que, una vez convertido en la Cosa, pugna para convertirse de nuevo en persona humana. Su planeta (país) lo necesita, y éste (que no deja de ser la representación del militar duro, curtido en mil batallas que jamás vacila) debe renunciar a su humanidad para hacer uso de la fuerza bruta anteponiiendo su deber a sus anhelos de paz, pero no puede renunciar a ellos por su misión de salvaguarda.
- Johnny Storm, la antorcha humana: Juntamente con su hermana Susan, los más poderosos, en cuanto a poderes venidos por la tormenta galáctica se refiere. En concreto, su poder calorífico como nova es impresionante. Johnny es un joven juerguista y vacilón, el típico rubiales americano. Dotado de un gran poder, no lo asume como una gran responsabilidad,(diferente actitud que la de Peter Parker) sino como una suerte de loteria galáctica que le sirve, entre otras, para ligar. Este personaje es una metáfora de los USA, un país joven y de gran poder pero con una falta de madurez para su uso evidente. Con el tiempo va creciendo, madurando y hace mejor uso de su increíble poder.
- Susan Storm, la chica invisible: Al principio su poder es un poco chorra, el de volverse invisible, pero a final descubre que está basado en los campos de fuerza y mucho ojito con ella. Simbolizaría el papel del ama de casa americana, invisible en principio(menostenida, vaya) pero indispensable para el desarrollo del país, con el potencial más grande en cuanto a sostén (perdonadme, no he podido evitarlo. Te quiero Susan) del país. La revolución de la mujer se ve plasmada en la evolución del personaje, que pasa de ser un bonito adorno a ser, en términos puramente de batalla, indispensable, sobretodo en tareas defensivas (quién no recuerda sus campos de fuerza protegiendo edificios, al resto de los miembros de los 4 fantásticos...).
- Victor von Muerte, el doctor Muerte: Humano mondo y lirondo, su mayor fuerza es la del intelecto, en el que rivaliza a Reed Richards. Déspota ilustrado, gobierna con mano de hierro (perdón otra vez) a Latveria, un pequeño país centro-europeo donde ha ordenado que todo el mundo se sienta feliz. Con el rostro lleno de cicatrices, se oculta detrás de una máscara de hierro y se pirra, además de por la ciencia, por las artes arcanas. Aquí la política exterior se plasma menos sutilmente; máscara de hierro, telón de acero... De un hombre dotadísimo se deriva un dictador. De una ideología idónea, se deriva el stalinismo. Se le ve un poco al plumero, el rojo, al tío Stan, pero nadie puede dudar de su lealtad, el Dr. Muerte es el malo malísimo, pero Reed Richards y Susan, las mentes pensantes que ejercen ese nombre en el grupo le tienen respeto, quizá incluso admiración, a la par que miedo y odio, una actitud bastante parecida respecto a la URSS de la América del tiempo en que se creó este cómic.

Stan Lee, el creador de estos y otros tantos superhéroes, da un repaso a la comunidad científica, a la que le pide amplitud de miras (leáse Oppenheimer y cía. No se olvide que el potencial tecnológico se veía como la diferencia entre la victoria y la derrota), al ejército le pide humanidad, a las amas de casa, que sigan así, y a los Estados Unidos, ni más ni menos, que crezca. Todo un hijo de las flores, este Stan.

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