Tengo que cortarme una oreja (ADN GALERÍA)
De museos y galerías los hay sobre todo, pues todo es digno de atención y estudio. En algunas de las más extrañas su principal reclamo reside en su extrañeza, en lo variopinto e inesperado de lo mostrado. No es el caso.
Graffitis estamos hartos de ver por las paredes de nuestra ciudad. No hablo ya de las firmas, sino de lo que podemos catalogar como ‘obra de arte’. En la actualidad, el debate sobre si esta forma de expresión es un arte está más vigente que nunca. Por un lado, la crítica especializada siempre es reacia a admitir algo nuevo en su cerrado círculo, y este caso no es una excepción. Por el otro, el público, verdadero receptor de cualquier arte, no lo olvidemos, cada vez lo valora más. A nivel del Estado, a grandes rasgos, tampoco se ofrecen demasiadas ayudas, por no decir ninguna. Los graffiteros son multados si pintan en zonas no permitidas para ese menester, que son, francamente, pocas. Esto crea un ‘martirismo’ por parte de los multados que probablemente los aliente aún más; siempre es más agradable un arte contestatario y más a las edades en que comúnmente van asociadas estas tendencias más urbanas. Héroes o mártires, el debate existe.
El hecho de haber una galería de estas características es, a mi entender, signo inequívoco de que el graffiti reclama su sitio en el mundo del arte. Como forma de expresión ‘novata’ no tiene bastante con el apoyo-sustento del gran público, quiere una reafirmación por parte de sus hermanas, las Bellas Artes. Este proceder es así desde el renacimiento, en que la pintura y la escultura se asociaban a la poesía para obtener el reconocimiento de sus artistas. El ‘paragone’, era el género literario. Por el contrario, el arte contemporáneo se ha echado a la calle para acercarse al gran público, ese que goza, por esencia, del graffiti. Recordemos las esculturas de Botero o el Cow Parade. ¿Caminos encontrados?... personalmente no creo. El paralelismo es bastante evidente, aunque, tal vez, paradójico. Quieres crecer para emular a tu hermano mayor. Cuando creces, envidias al pequeño.
Adn galería
Enric Granados 49 08008
Barcelona 934510064
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