La mala gente
Si pudiéramos hacer un agujero en vertical de esta obra para hacer una cata literaria, seguramente, aquello que haría que ésta permaneciese en nuestra memoria no sería la política, sino una historia sobre personas, los padres del autor, Etienne Davodeau.
No es esta circunstancia algo que devalúe la obra, ni mucho menos, pero es siempre de reseñar en un libro auto-subtitulado como “una historia de militantes”.
Esta vertiente pretendidamente socializadora de las viñetas encuentra en el noveno arte un vehículo ideal para la inculcación de la conciencia social y de clase pero que topa frontalmente con un público mayoritariamente adolescente, al menos en este país, que no puede asumir ni económica ni políticamente un álbum como el que nos ocupa.
Volviendo a la obra en sí destacar el acierto del posicionamiento desencantado y lleno de descreimiento del autor, un personaje más en la obra, frente a la ingenua implicación de sus padres en la transformación social de un entorno laboral no demasiado favorable. Este recurso, ya sea querido o no, permite una mayor empatización con los personajes de sus progenitores. Quizá para ello podía incluso Davodeau haber elidido su presencia física en la obra, pero ésta no deja de ser una evocación a un cambio de mentalidad en los nuevos tiempos.
La voluntad de crónica política se muestra en la obra de manera poco explícita, más bien, subyacente, contextual. No es una mala elección, pero no es eso lo que nos promete el autor en las mismas páginas de La mala gente. Es este un pecado menor, desde luego, ya que nos queda una gran obra, llena de serenidad y calidez humana.
Título: La mala gente
Autor: Étienne Davodeau
Ed. Ponent Mon
Traducción: Ana Millán
Páginas: 192
Precio: 18 euros
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