El hereu de la ciudad
Justo en la semana que ahora agoniza, el ayuntamiento de Barcelona ha aprobado una normativa cívica respecto a normas de circulación y estacionamiento de motos y bicis que entrará en vigor en enero’07.
Entre otras lindezas de esta ley, está la del estacionamiento de las bicis, previendo que ni a árboles, papeleras, zonas de carga y descarga, zona de aparcamiento para discapacitados…puedas collar tu bici. Pero, hola, vaya, que cosas, resulta que en Barcelona hay unos 40.0000 usuarios de este tipo de transporte y tan solo unos 5.000 aparcamientos para ellos. Este es nuestro ayuntamiento en todo su esplendor, prohibiendo cosas para las que no está preparado para dar alternativas. Como usuario de un cerebro me indigna, como usuario de la bici, método de transporte de la que los altos responsables de movilidad consistorial se llenan la boca, me cabrea mucho. Esta doble moral no es nueva, pero ya cansa.
Y el ayuntamiento, como todas las instituciones gubernamentales en general, se ha burocratizado tanto y subcontratado sus servicios en una intrincada red de funcionariado que parece servir más para ahogar y reprimir las quejas del usuario que resolverlas,ya que resulta imposible, por las vías que se nos ponen a disposición, sacar algo en claro. Es por eso que, con tristeza, uno llega a la conclusión que el único acto de protesta, quizá inútil en cuanto a efectividad pero si en cuanto a desahogo es la desobediencia civil, el vandalismo direccionado y, por así decirlo, la lucha armada. Estos son tiempos en los que la palabra ‘lucha’ suena anarquismo puro y duro, pero este legado de resistencia y construcción cívica del paisaje presuntamente democrático ya se han cargado las instituciones que presuntamente nos representan y protegen de despedazarlo y dejar una nube de polvo con apariencia de derechos. Y no me atrevería a decir que no tenemos esos derechos, pero no los que queremos o abogamos por tener, sino los que, con una magnanimidad que olvida que nosotros somos el pueblo soberano, quien pone y quita, tienen a bien concedernos. Y yo digo: BASTA YA de chulearnos, de confundirnos y darnos las migajas como a leones amaestrados; rujamos de nuevo.
Es decir, si alguien sabe o quiere reunirse para manifestarse en contra de este absurdo, que lo haga saber y nos veremos allí.
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