REC 2
Concebida como un experimento de bajo presupuesto, el filme REC (2007) supuso un vivificante soplo de aire fresco en el género fantástico español, cosechando una excelente respuesta de público y crítica. Pero esta película “de infectados o zombis” también llamó la atención en el mercado internacional, y no sólo a resultas (o a pesar) de su remake estadounidense, titulado Quarantine, sino mediante la repercusión que tuvo posteriormente la distribución del título original en DVD.
REC se caracterizaba por narrar la terrorífica historia como un falso documental —en este caso, la grabación de un reality televisivo para un canal local—, adoptando siempre el punto de vista subjetivo del cámara.
La en principio inofensiva visita nocturna a la sede de un cuerpo de bomberos de Barcelona, se ve interrumpida por una llamada de emergencia. La presentadora y el cámara del programa les acompañan en su intervención a un edificio de la ciudad en el cual se ha desatado la alarma. A partir de ese momento, los extraños acontecimientos convierten la operación en un infierno mientras el equipo de TV va registrándolo todo, casi en tiempo real.
La película destacaba por su alto grado de verosimilitud, atmósfera claustrofóbica, convincentes interpretaciones, encomiable labor de maquillaje y largos planos secuencia, arropados por un guión que sorprendía sacudiéndonos continuamente. El cóctel de elementos, agitado con técnica y sabiduría, arrojó una fórmula consistente que funcionó mejor de lo que se esperaba, a pesar de no aportar aspectos realmente novedosos por separado.
Sigue grabando
Los mismos directores de la primera parte, Jaume Balagueró y Paco Plaza, nos traen ahora REC 2, en la misma línea que hizo triunfar a su predecesora y con similares ingredientes.
La expectación despertada por su estreno fue amplia; muestra de ello es que, tras ser magníficamente acogida en el Festival Internacional de Cine de Toronto (Canadá), inauguró el XLII Festival de Cine Fantástico de Sitges.
Abundante en guiños cinéfilos dirigidos a los aficionados al terror y fantástico, esta segunda parte retoma la acción apenas unos minutos después del final de la primera, con la entrada en el edificio de un grupo de geos. Acompañados por un doctor, planean actuar rápida y limpiamente. Ni qué decir tiene que no se dará ninguna de estas dos circunstancias (sobre todo, esta última).
Lo más novedoso es la multiplicación de puntos de vista, pues cada miembro del comando posee una cámara y un visor con el que pueden ser testigos de lo que ven sus compañeros. El empleo de pantallas secundarias, superpuestas a la principal, es correcto y moderado, evitando bombardeos confusos de información; incluso da la impresión de que podría haberse explotado más esta posibilidad a lo largo del metraje.
El núcleo de REC 2, las situaciones extremas y su impacto en el espectador, consiguen superar a las de la primera entrega, que ya eran de por sí estremecedoras. En este sentido, poco puede reprochársele a la película; si acaso, la idéntica y expeditiva resolución de algunas de estas escenas. Ello dota a la secuela de un conjunto de contundentes secuencias que la sustentan a modo de pilares.
Sin embargo, la sensación de veracidad cae algunos puntos en esta ocasión: no por motivos de puesta en escena, sino debido a que varias de las actuaciones adolecen por momentos de falta de convicción y de la debida fluidez —sea en la interpretación gestual o verbal—, problema capital que desdibuja la potencia de toda la maquinaria.
De algún modo, esta debilidad se atenúa merced a otros mecanismos de inmersión puestos ya en práctica con éxito en REC, como los desajustes y defectos en la grabación del material, debidos a los golpes y movimientos de la cámara (¡cuidado!, adminístrese con mesura), entornos por momentos caóticos, etc., amén de una eficaz labor de dirección. Sobre todo, si consideramos la dificultad que siempre entrañan las largas escenas “de una sola toma” (o que así lo parezcan aun cuando no lo sean), mezcla peculiar de ensayo intensivo e improvisación. Ello hace que sigamos percibiendo la textura del componente más importante del filme, la credibilidad, aunque con menor intensidad que en la primera. En resumen: nos lo creemos, pero menos; y en una película como esta, es algo especialmente grave.
En contraposición, la inteligente elección en la primera parte de Manuela Velasco como la periodista Ángela Vidal, acompañada de un efectivo elenco de secundarios, acababa de redondear las bondades de la cinta.
En la que nos ocupa, dicho sea de paso, la actuación de Velasco no pasa de correcta aunque, por exigencias de guión, tampoco su papel le ofrece tantas oportunidades como antes.
Llegado un momento determinado, la trama se divide un tanto sorprendentemente; por un lado, tenemos al contingente de profesionales y al doctor, y por otro se nos presenta a un grupito de chavales en el exterior del edificio equipados con una videocámara, quienes, ociosos y aventureros, deciden internarse por su cuenta y riesgo en la fatídica casa. Tras seguir sus peripecias durante un tiempo, sucede algo muy agradecido, y es que las dos perspectivas, las dos líneas narrativas, confluyen en una sola que integra a ambos grupos. Entonces nos damos cuenta de cómo y desde cuándo ambas historias discurrían en paralelo, haciendo encajar en el conglomerado una serie de detalles que se nos habían presentado previamente. A partir de ahí, además, tiene lugar un nuevo reemplazo de la cámara-narrador, de la mano de otro inesperado personaje…
El final de REC 2 no supera al de su predecesora. Bien es cierto que lograrlo se antojaba harto complicado, habida cuenta de que los últimos minutos de REC eran puro y genuino cine de terror, tan infrecuente como singular.
No obstante, aun habiendo optado por el uso reiterativo del recurso previo, de contrastada efectividad, existen también esfuerzos imaginativos y creativos en la concepción del nuevo clímax; conceptos innovadores que, seguramente por retorcerse en exceso, no terminan de cuajar limpiamente en el espectador.
Me lo resuma
Tal vez, si consideramos globalmente ambas películas, la primera resulte más coherente, equilibrada y por supuesto original (también es verdad que los misterios sin explicación formaban parte de su encanto); en cambio, la segunda ofrece una notable depuración técnico-estilística, así como una serie de escenas muy bien planificadas y la resolución de importantes enigmas planteados anteriormente.
Con una posible tercera entrega pendiente de confirmación, hay quienes han querido ver en estas dos obras una metáfora de la realidad audiovisual que nos rodea, según la cual, lo que no es captado para su posterior visualización en una pantalla, es de hecho como si no existiera. De ahí la obsesión de Ángela en REC por que su compañero de equipo no pare de grabar, para dejar tras de sí un mudo testigo que "hable" por nosotros cuando ya no estemos y dote a la realidad de verdadero contenido catódico.
Ficha técnica
Título: REC 2
Año: 2009
Directores: Jaume Balagueró y Paco Plaza.
Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Manu Díez.
Intérpretes: Álex Batllori, David Bert, Javier Botet, Martha Carbonell, Ariel Casas, Alejandro Casaseca, Juli Fábregas, Jonathan Mellor, Pep Molina, Pau Poch, Andrea Ros, Pablo Rosso, Ferrán Terraza, Manuela Velasco, Óscar Zafra.
Duración: 85’
Compañía: Filmax.
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