Los inicios del cine de animación en Japón
Muchos de los que navegamos por estas páginas iniciamos nuestra afición en la niñez, visionando alguna película o serie de animación que dejó una profunda huella en nosotros. Un “bautismo de fuego” cuya magia nos hizo sentir y vivir lo que se nos contaba de un modo especial. Esa semilla se vería después regada y reforzada por otro material similar que nos proveería de puntales, referencias o acicates para profundizar en un tema que no existía como tal y sobre el que sencillamente no se escribía, cuando Internet era, en el mejor de los casos, tan sólo ciencia ficción. Todo esto sucedía todavía anteayer.
Ha habido, desde luego, una importante evolución. A poco que uno sienta esta peculiar fascinación por el manganime a la que me refería, es difícil no interesarse en echar una mirada a ese horizonte difuso que quedó atrás, y detenerse a observar por unos instantes los caminos que otros recorrieron en la forja de nuestra afición tal como hoy la conocemos.
Esto es lo que nos propone con este libro el autor panameño Rolando José Rodríguez de León. Profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá, en el área de diseño gráfico y digital, obtuvo el doctorado en Comunicación audiovisual y publicidad por la Universidad Complutense de Madrid, además de haber realizado estudios en otras universidades. Articulista en revistas de manganime, fue fundador de Pananime, la primera publicación dedicada al tema en Panamá.
Publicado por MnK Books / Adama ediciones, el libro Los inicios del cine de animación en Japón es la edición española de la obra El cine de animación en Japón (1917-1967), publicada originalmente en Panamá en el año 2006. Fue presentado en el último Salón del manga de Barcelona, e incluye contenidos específicos para España (detalle que cobra especial relevancia en un texto de estas características).
Este estudio histórico-documental sobre el anime es también un ensayo sobre los inicios de la industria de animación nipona y su desarrollo. Su objetivo es proporcionar información y referencias (nombres, títulos, etapas y circunstancias) para internarse en un período tan crucial como turbio y poco estudiado. El claro perfil académico de Rodríguez de León beneficia estos propósitos, sin ello suponer obstáculos para su fluida lectura.
Comenzando la lectura
Tras el interesante prólogo, que aporta un enfoque histórico-cultural, y una introducción del autor a modo de declaración de intenciones, comienza este repaso a la Historia de la animación en Japón, dividida del siguiente modo:
1. Etapa histórica (desde el siglo VI d.C. hasta 1950)
Partiendo de las primeras manifestaciones iconográficas (ilustraciones) con raíces en la caricatura, o los Toba-e realizados sobre rollos –principalmente de temática burlesca o escatológica–, a lo largo de los diferentes períodos históricos (Yamato, Nara, Edo, etc.) van apareciendo los Zenga (imágenes de un solo cuadro), Ukiyo-e (impresiones en papel a partir de madera tallada), o Kibiyôshi, (antecedentes más directos del manga, consistentes en folletos con imágenes y textos en blanco y negro), hasta llegar a la apertura a Occidente en la era Meiji y la difusión de revistas foráneas en Japón, con las consecuencias aparejadas a este fenómeno. En el siglo XIX, es el pintor Hokusai (s. XIX) quien instituye la palabra “manga”.
Resultan muy llamativas las épocas de conflicto bélico, las cuales trajeron consigo, inevitablemente, las muletas de la propaganda y la censura, así como la figura del popular Kami-shibai, cuentacuentos callejero que acompañaba sus narraciones con imágenes secuenciadas, a cambio de la compra de unos dulces.
Como no podía ser de otra forma, se enfatiza la influencia de Osamu Tezuka y la aparición de su revolucionario manga Shintakarajima, La nueva isla del tesoro (Publicada en España por Ediciones Glénat), hasta llegar al nacimiento del Gekiga o manga destinado a adultos, cuyas consecuencias serían trascendentales.
Seguidamente, se divide en cinco períodos o generaciones al anime, tras explicar el origen de esta palabra tal como la conocemos actualmente. Expuestos brevemente los años correspondientes a cada período y sus rasgos distintivos, se procede a una descripción de la industria de la animación haciendo hincapié en quiénes eran los animadores, los problemas que afrontaron, la fundación de modestos estudios y productoras…
Desde 1917, año en que vio la luz la considerada como primera animación no experimental en Japón, hasta finales de los años 50, podemos conocer a los pioneros autodidactas de este arte, que ensayaron técnicas y emplearon frecuentemente las leyendas y el folclore de su país como motivos argumentales. Todo ello con profusión de títulos y obras documentados, acompañando varios datos curiosos y aspectos tan destacables como la influencia ejercida por los cartoon cinematográficos norteamericanos.
Es esencial esta descripción de la industria del anime a lo largo del tiempo, su consolidación y posterior salto a la esfera internacional, pues en mi opinión se pueden establecer paralelismos con las de otros países, mucho más débiles y aquejadas de sufrir la influencia de determinados clichés aún no superados, que continúan menoscabándolas creativa y económicamente.
2. Los inicios de la animación en la TV japonesa.
Se explica aquí el paso del anime desde el cine a la televisión y la relación simbiótica que se estableció entre TV y manga, así como la especialización editorial según los distintos públicos y su difusión no exclusivamente con fines lúdicos, sino didácticos, políticos, etc.
Nuevamente se hace especial referencia a la importancia de Tezuka como detonador y agente dinamizador del manganime (Tetsuwam atomu, Astroboy, fue el primer manga con versión animada), antes de abordar pormenorizadamente el referido cambio de medio que vivió la animación, así como las obras y productoras más significativas desde los años 50 a 70 del siglo XX –algunas de las cuales nos resultan ya más familiares–, haciéndose mención, aquí y en lo sucesivo, del período de emisión de dichas series con su número de episodios.
Las 4 revoluciones del anime.
Se han establecido cuatro momentos o puntos de inflexión en la historia del anime, correspondientes a otras tantas series clave que ejercieron cambios significativos desde su aparición y resultaron influyentes a la luz de la perspectiva histórica. Estas “revoluciones” se circunscriben en los cinco períodos o generaciones del anime mencionados anteriormente. Concretamente, las series son:
Uchû Senkan Yamato (1974)
Kidou Senshi Gundam (1979)
Chô jikû Yôsai Macross (1982)
Shin Seiki Evangelion (1995)
Las tres primeras pertenecen a la denominada “tercera generación”, y la última de ellas a la quinta. Se compara el alcance de las tres primeras entre sí, además de comentar cada una por separado, y finalmente se destacan las similitudes existentes entre todas ellas.
Seguidamente, se habla de la nueva clasificación de la animación japonesa establecida por Susan J. Napier, en tres macro-géneros donde, de un modo u otro, podría enmarcarse cualquier anime, a saber: anime apocalíptico, anime elegíaco y anime festivo. Se incluye también un esquema general de las tipologías del manga y sus ramificaciones, teniendo en cuenta el público de destino y sus edades.
También se detiene el autor a explorar algunos rasgos culturales presentes en el anime, como por ejemplo una visión tradicionalista de la sociedad o conductas machistas; en fin, aquellas situaciones presentes en series o películas que tanto nos sorprendieron cuando nos acercamos por primera vez a este mundo, en conexión con diferentes valores socioculturales o su forma de expresarlos.
Interesante resulta, asimismo, el apartado dedicado al proceso de “adaptación” (mejor, “transformación”) sufrido por el anime para su difusión en los Estados Unidos, o la polémica generada en España en relación con el tipo de público al que se destinaban ciertas series.
Cierra esta sección del libro una reflexión sobre el conjunto de lo antedicho, comentando someramente la situación actual y la idiosincrasia del anime como vehículo cultural que, a su vez, refleja y ayuda a conservar rasgos estilísticos propios de la tradición artística nipona.
Anexo para España
I. Los inicios de la animación japonesa en España.
Se mencionan varias obras de importancia que fueron llegando de una u otra forma a nuestro cine, televisión o vídeo doméstico, señalando cuándo y cómo se estrenaron, título original, director, productora, año de producción y duración, más un breve comentario sobre cada una. Por ejemplo, Chopy y la princesa, El gato con botas, El maravilloso mundo del pequeño Andersen, Meteoro, La princesa encantada…
II. De los años 70 hasta nuestros días: el fenómeno manga y anime en España
Aparecen finalmente series emblemáticas como Heidi y Mazinger Z (cosechando ambas un gran impacto social), Marco, La batalla de los planetas, Candy Candy, El bosque de Tallac o coproducciones (Ulises 31, Ruy el pequeño Cid, D’Artacán y los tres mosqueperros…)
En los años 90, aparte de lo que supusieron Akira y Los caballeros del zodíaco, con la llegada de las televisiones privadas y autonómicas se produjo el desembarco de multitud de series míticas como Campeones, Bola de dragón, Johnny y sus amigos, Cazador, etc.
Se hace aquí un seguimiento resumido del movimiento y cultura del manganime en España: fanzines, salones, llegada de las plataformas digitales… Evidenciándose, de este modo, la persistencia de un fandom y, tan importante como eso, el nacimiento de un mercado sostenible y diferenciado, acompañado de su correspondiente demanda.
Los textos de este anexo son de Lázaro Muñoz y Miguel Ángel Sánchez.
Glosario, bibliografía, apéndice e índice onomástico.
El primero se trata de un catálogo de definiciones básicas, de 5 páginas de extensión, pero conteniendo varios términos inusuales e interesantes.
La segunda, extensa, se nutre de numerosas fuentes internacionales y alcanza libros, revistas, folletos, vídeos y artículos o páginas web.
De postre, en el apéndice, un plato fuerte: una recopilación sintética y cronológica de las animaciones japonesas, de 1917 a 1967.
El índice onomástico permite localizar la presencia de autores concretos a lo largo del libro.
Problemas técnicos de la edición.
Lamentablemente, hay aspectos editoriales que presentan una serie de deficiencias. La principal es que la maquetación sorprende por su tosquedad, proporcionando una pobre impresión visual. A ello se unen problemas en la paginación proyectada de los índices principal y onomástico, que no siempre remiten como debieran a la página indicada.
El apéndice con la recopilación cronológica de las animaciones se acompaña de un código de colores para su mejor clasificación visual, pero la publicación en blanco y negro de la obra hace parcialmente inútil esa distinción, al verse reducidos ciertos colores a una misma tonalidad de gris. No obstante, este detalle menor no ensombrece la utilidad de la relación de títulos listados.
En una obra de estas características, hubiera sido ideal contar con al menos algunas páginas en color para apreciar mejor ciertas ilustraciones y reproducciones de fotogramas. Porque, dicho sea de paso, aunque se trate en muchos casos de material antiguo, la reproducción de imágenes deja, en general, bastante que desear.
Al tratarse de una nueva empresa, es de esperar que próximamente estas insuficiencias técnicas sean corregidas, pues es una pena que, partiendo de un buen contenido, se vea desmerecido el producto final a causa de una apresurada realización editorial.
Visión global.
Es este un ensayo serio y pormenorizadamente documentado, que hace gala de rigor académico a la vez que resulta accesible a cualquier lector. Por tanto, es siempre bienvenida una obra de estas características, pues abre la puerta a más libros teóricos de este estilo, escasos hoy por hoy, pero cuya aparición enriquecería sobremanera el panorama editorial.
Son de agradecer varios detalles complementarios, tales como las notas sobre el sistema Hepburn/Hyôjun de transcripción japonés-romaji, el apoyo estadístico de los datos presentados con mención de las fuentes y, sobre todo (pues de otro modo la obra quedaría incompleta), la inclusión de una sección específica para España.
Lo más importante es que Los inicios del cine de animación en Japón arroja luz sobre épocas difusas y autores desconocidos, aunque de crucial importancia como precursores de todo lo que se asentó sobre las bases que forjaron, a partir de las que evolucionarían técnicas, géneros, estilos narrativos… personalidad artística, en definitiva. Pues si Japón ha logrado exportar –y muchas veces imponer en mercados foráneos– su peculiar y distintivo estilo en estas artes audiovisuales (cual bumerán de recíproca influencia a lo largo de los decenios), es gracias a los caminos que empezaron a explorar estos hombres pioneros en sus respectivas épocas históricas. Hoy todos saboreamos, gracias a ellos, esos frutos largamente madurados.
Ficha
Título: Los inicios del cine de animación en Japón.
Autor: Rolando José Rodríguez de León.
Editorial: MnK Books / Adama Ediciones.
ISBN: 9962-00-023-8
Páginas: 148
Impresión en Blanco y negro.
Medidas: 18 x 13 cms.
Precio: 7,95 €.
Fecha de salida: 29 de octubre de 2009.
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